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Torturas en Iraq: PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 16 de Junio de 2004 01:00

Torturas en Iraq:

En 1968, las im√°genes de la matanza perpetrada por el ej√©rcito estadounidense en una peque√Īa aldea de Vietnam My Lai dieron la vuelta al mundo y revelaron el car√°cter violento, sanguinario y brutal de la guerra de ocupaci√≥n del ej√©rcito norteamericano. Hoy, 36 a√Īos despu√©s, las fotograf√≠as y v√≠deos en los que se pueden ver las torturas, abusos y humillaciones a presos iraqu√≠es, vuelven a conmocionar al mundo demostrando la verdadera cara del imperialismo, que se cree dotado de un derecho ‚Äúdivino‚ÄĚ para saquear, robar y oprimir a cualquier pueblo que no est√© dispuesto a seguir sus dictados. Por cierto, en estos dos tr√°gicos acontecimientos hay una ‚Äúpeque√Īa‚ÄĚ coincidencia, el encargado de cerrar la investigaci√≥n de lo ocurrido en My Lai antes de tiempo, ignorando denuncias previas de los soldados de su Divisi√≥n sobre los abusos del ej√©rcito, fue un oficial llamado Colin Powell, el mismo que hoy es secretario de Estado.

La utilización de la tortura

Si a alguien todavía le quedaba alguna duda, la tortura sistemática de prisioneros iraquíes ha demostrado que el ejército imperialista de ocupación no llegó con la intención de respetar los derechos humanos del pueblo iraquí. Tampoco debería sorprendernos porque la tortura es algo inherente a la política imperialista y es una herramienta habitual para vencer la resistencia de la población e intentar controlar la situación en el país ocupado. Ocurrió en el pasado en Argelia, Vietnam, India y hoy ocurre en Iraq, Afganistán o Palestina.

El esc√°ndalo ha alcanzado tales proporciones que la Administraci√≥n estadounidense ha tenido que abrir una investigaci√≥n. Intentan convencernos de que se trata de unas cuantas manzanas podridas y que s√≥lo son hechos aislados. Pero el informe realizado por la Cruz Roja y recibido por la Administraci√≥n estadounidense y el Pent√°gono en febrero demuestra que las torturas son generalizadas, que empezaron antes de la ca√≠da de Bagdad, que el 90% de los prisioneros iraqu√≠es fueron arrestados por error y que los altos mandos estaban al corriente de ello, y que adem√°s los soldados segu√≠an instrucciones recibidas directamente desde Washington. Por cierto, si la Cruz Roja es una organizaci√≥n de car√°cter humanitario supuestamente no vinculada a ning√ļn gobierno y tan preocupada por la violaci√≥n de los derechos humanos ¬Ņpor qu√© entrega su informe a la coalici√≥n en febrero y guarda silencio hasta que el esc√°ndalo salta a las primeras p√°ginas de la prensa en abril? ¬ŅHabr√≠a pasado lo mismo si el gobierno implicado fuera el de Cuba o Venezuela? Evidentemente no.

Estas atrocidades han tenido un profundo impacto entre la poblaci√≥n y s√≥lo conseguir√°n aumentar la determinaci√≥n del pueblo iraqu√≠ para luchar contra el ej√©rcito de ocupaci√≥n, las √ļltimas encuestas demuestran que m√°s del 80% de los iraqu√≠es quieren que los imperialistas abandonen su pa√≠s. Pero estas im√°genes, junto con las fotograf√≠as de los ata√ļdes de soldados cubiertos con las barras y estrellas regresando a casa, tambi√©n est√°n consiguiendo que una parte cada vez m√°s importante de la poblaci√≥n norteamericana est√© a favor del regreso de las tropas.

Los tres frentes del Pent√°gono

El ej√©rcito estadounidense, como todos los ej√©rcitos, son un reflejo de la sociedad, con elementos violentos, que disfrutan con la violencia y dispuestos a hacer cualquier trabajo sucio que les pidan. Pero tambi√©n hay otra parte importante de la tropa que no est√° dispuesta a participar en estos cr√≠menes como demuestran la filtraci√≥n a la prensa de estas fotograf√≠as. En n√ļmeros anteriores hemos explicado las condiciones en las que viven los soldados estadounidenses en Iraq pero recientemente el Pent√°gono tuvo que reconocer que la moral es muy baja y que tres cuartas partes de la tropa piensan que a sus oficiales no les preocupa su bienestar. Pero quiz√° lo m√°s interesante es lo que ha publicado recientemente el peri√≥dico brit√°nico The Guardian, el a√Īo pasado desertaron 2.731 soldados estadounidenses (1.113 eran marines) y en lo que va de a√Īo ya ha habido 384 deserciones de marines. Esto demuestra que la administraci√≥n Bush se est√° enfrentando a varios frentes: el primero es la guerra de liberaci√≥n nacional iraqu√≠, el segundo la oposici√≥n a la guerra en EEUU y el tercero, pero no menos importante, el creciente malestar en el seno de su propio ej√©rcito.

En noviembre se celebran las presidenciales, la caída del apoyo a Bush es directamente proporcional al empeoramiento de la situación en Iraq. Todavía es pronto para saber quién va a ganar, el candidato demócrata John Kerry sigue apoyando la aventura iraquí de Bush aunque hay un sector importante de su partido que le está pidiendo que se desmarque si no quiere perder las elecciones. Lo que está claro es que un cambio de presidente no garantiza el final de la ocupación. Para que eso ocurra hace falta que en EEUU se produzca un movimiento de masas contra la guerra, como ocurrió en Vietnam.

My Lai fue un punto de inflexión en el cambio de ambiente entre los trabajadores y los jóvenes estadounidenses. Ahora está ocurriendo con Abu Gharib.

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