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La resistencia iraquí pone contra las cuerdas al imperialismo PDF Imprimir E-mail
Viernes, 17 de Septiembre de 2004 01:00
George W. Bush clausur√≥ la convenci√≥n republicana afirmando que ‚ÄúEEUU est√° llamado a liderar la causa de la libertad en el nuevo siglo‚ÄĚ y volvi√≥ a justificar por en√©sima vez su ‚Äúguerra contra el terrorismo‚ÄĚ. George W. Bush clausur√≥ la convenci√≥n republicana afirmando que ‚ÄúEEUU est√° llamado a liderar la causa de la libertad en el nuevo siglo‚ÄĚ y volvi√≥ a justificar por en√©sima vez su ‚Äúguerra contra el terrorismo‚ÄĚ. Los familiares de los m√°s de 30.000 iraqu√≠es muertos desde el comienzo de la invasi√≥n conocen perfectamente el significado de estas palabras: destrucci√≥n, caos, pobreza y muerte.

A√Īo y medio despu√©s del inicio de la ocupaci√≥n imperialista de Iraq el final est√° m√°s lejos que nunca. Seg√ļn pasan las semanas la situaci√≥n para el imperialismo es cada vez m√°s dif√≠cil. Como reconoc√≠a The New York Times (29/8/04) ‚Äúlas tropas de la coalici√≥n est√°n confinadas principalmente en fortificaciones protegidas en medio del desierto‚ÄĚ. El mismo peri√≥dico el 5 de septiembre citaba a altos mandos del Pent√°gono reconociendo que los insurgentes controlan zonas muy importantes del pa√≠s y que no estaba nada claro que puedan recuperarlas: ‚ÄúSus comentarios, que llegan dos d√≠as despu√©s de que la violencia en Iraq aumentara la sangr√≠a de muertes militares estadounidenses, representan un reconocimiento de que EEUU no ha conseguido acabar con una insurgencia cada vez m√°s sofisticada‚ÄĚ.

Faluya, Samarra, Kut, Nayaf, Kerbala, Sadr City... est√°n en manos de la resistencia. Las tropas de la coalici√≥n no pueden entrar en las ciudades m√°s importantes del pa√≠s. Te√≥ricamente, el nombramiento de un gobierno t√≠tere mejorar√≠a la situaci√≥n de las tropas imperialistas, pero desde la entrega de la ‚Äúsoberan√≠a‚ÄĚ han muerto m√°s soldados estadounidenses que durante los meses que dur√≥ la guerra. Desde el 28 de junio han muerto 148 soldados. El incremento de los ataques contra las tropas ocupantes tambi√©n demuestra que la insurgencia √©sta muy lejos de estar debilitada: en marzo hubo 700 ataques contra la coalici√≥n mientras que en agosto hubo 2.700 ataques. Y la sangr√≠a de soldados tambi√©n va en aumento, ya han muerto m√°s de mil soldados norteamericanos y el Pent√°gono reconoce oficialmente m√°s de 6.500 heridos.

La batalla de Nayaf

Como ocurri√≥ con Faluya hace unos meses, la resistencia del ej√©rcito Mehdi en Nayaf, con el cl√©rigo al Sadr a la cabeza, se ha convertido en un punto de referencia para toda la resistencia iraqu√≠. El llamamiento a resistir sac√≥ a miles de personas a las calles, los trabajadores del petr√≥leo de Nasiriya se declararon en huelga, en Diwaniya y Basora pararon la producci√≥n petrolera, los jefes tribales sunnitas dieron su apoyo a al Sadr, el peri√≥dico brit√°nico The Guardian (15/7/04) informaba de c√≥mo los oficiales de la polic√≠a se un√≠an a las manifestaciones populares celebradas en la ‚Äúzona verde‚ÄĚ de Bagdad (donde se encuentran los edificios de gobierno y de la coalici√≥n) colgando pancartas en sus camiones al grito de: ‚ÄúS√≠ a Moqtada al Sadr, no a EEUU‚ÄĚ y los gobernadores de las provincias del sur amenazaron con la secesi√≥n del sur chi√≠ta (Basora, Missan y Zi Qar-all).

En anteriores art√≠culos ya hemos explicado la naturaleza reaccionaria del clero chi√≠ta y que es precisamente la ausencia de una alternativa revolucionaria la que est√° permitiendo a cl√©rigos como al Sadr ponerse al frente del movimiento. La batalla de Nayaf tambi√©n demostr√≥ las limitaciones de dirigentes como al Sadr, que estaba dispuesto a desarmar su ej√©rcito y emprender la ‚Äúv√≠a pol√≠tica‚ÄĚ. Si no lo hizo fue porque su base social ‚ÄĒformada principalmente por los sectores m√°s empobrecidos y j√≥venes parados‚ÄĒ se negaron a entregar las armas.

La situación en Iraq está demostrando una vez más los límites y las debilidades del imperialismo. A pesar de su enorme capacidad militar, de los intensos bombardeos a los que está sometiendo a Bagdad, Faluya y Nayaf, no consigue doblegar la determinación de las masas iraquíes para expulsar a los imperialistas de su país y su voluntad de decidir su propio destino.

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