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Publicamos a continuación la introducción al documento publicado por El Militante con motivo del 60 aniversario de su asesinato. Alan Woods escribió este documento con el objetivo, como él mismo explica, de acercar la obra y la figura de Trotsky a las nuevas generaciones. Creemos que su lectura contribuirá decisivamente a conseguirlo.
Publicamos a continuación la introducción al documento publicado por El Militante con motivo del 60 aniversario de su asesinato. Alan Woods escribió este documento con el objetivo, como él mismo explica, de acercar la obra y la figura de Trotsky a las nuevas generaciones. Creemos que su lectura contribuirá decisivamente a conseguirlo.

Lev Davidovich Bronstein Trotsky, junto con Lenin, fue uno de los dos grandes marxistas del siglo XX. Dedicó toda su vida a la causa de la clase obrera y del socialismo internacional. ¡Y qué vida! Desde su más temprana juventud cuando trabajaba por la noche elaborando panfletos ilegales para las huelgas, lo que le acarrearía su primer encarcelamiento y el destierro siberiano hasta agosto de 1940, cuando fue asesinado por un agente de Stalin, trabajó duro e incesantemente por la causa del movimiento revolucionario. En la Revolución Rusa de 1905 fue presidente del sóviet de San Petersburgo. De nuevo fue desterrado a Siberia, de donde escapó una vez más para continuar, ya desde el exilio europeo, con su actividad revolucionaria. Durante la Primera Guerra Mundial, Trotsky defendió una posición auténticamente internacionalista y escribió el manifiesto de Zimmerwald, que intentó unificar a todos los revolucionarios que se oponían a la guerra. En octubre de 1917 fue el organizador de la insurrección en Petrogrado.

Después de la Revolución de Octubre, Trotsky fue el primer Comisario del Pueblo de Asuntos Exteriores y estuvo a cargo de las negociaciones con los alemanes en Brest-Litovsk. Durante la sangrienta guerra civil, cuando la Rusia soviética fue invadida por veintiún ejércitos extranjeros y la revolución estaba en peligro, Trotsky no sólo organizó el Ejército Rojo, sino que dirigió personalmente la lucha contra los contrarrevolucionarios blancos, viajando miles de kilómetros a bordo del famoso tren blindado. Trotsky sería Comisario de Guerra hasta 1925. “Mostradme otro hombre capaz de organizar en un año un ejército ejemplar y además conseguir el reconocimiento de los especialistas militares”. Estas palabras de Lenin citadas en las memorias de Máximo Gorki demuestran la actitud de aquél hacia Trotsky.

El papel de Trotsky en la consolidación del primer Estado obrero del mundo no se limitó sólo al aspecto militar. También fue importante, junto con Lenin, para la construcción de la Tercera Internacional. Trotsky escribió los manifiestos y la mayoría de las declaraciones políticas más importantes de sus primeros cuatro congresos. En el período de reconstrucción económica, Trotsky reorganizó el sistema ferroviario, que estaba hecho añicos. Además fue un escritor prolífico que encontró tiempo para escribir importantes obras sobre política, también sobre arte o literatura (Literatura y revolución) e incluso sobre los problemas a los que se enfrentaban las masas en la vida cotidiana durante el período de transición (Problemas de la vida cotidiana).

En 1924, tras la muerte de Lenin, encabezó la lucha contra la degeneración burocrática del Estado soviético lucha ya iniciada por Lenin desde su lecho de muerte. Durante ella, Trotsky fue el primer defensor de la implantación de los planes quinquenales, frente a la oposición de Stalin y sus seguidores. Después, solamente Trotsky seguiría defendiendo las tradiciones revolucionarias, democráticas e internacionalistas de Octubre. Fue el único que aplicó el análisis científico marxista a la degeneración burocrática de la Revolución Rusa, plasmándolo en obras como La revolución traicionada, En defensa del marxismo y Stalin. Sus escritos de 1930 a 1940 son un valioso tesoro de teoría marxista donde se abordan los problemas inmediatos del movimiento obrero internacional de la época (la revolución china, el ascenso de Hitler en Alemania o la guerra civil española) y cuestiones artísticas, culturales y filosóficas.

¡Esto es más que suficiente para completar varias vidas! A pesar de todo, si examinamos objetivamente la vida de Trotsky, tendríamos que estar de acuerdo con la apreciación que él mismo hizo de ella. A pesar de todos los éxitos conseguidos por él, sus últimos diez años fueron el período más importante de su vida. Se puede afirmar con absoluta certeza que cumplió una tarea que nadie más podía haber hecho: la defensa de las ideas del bolchevismo y de las auténticas tradiciones de Octubre frente a la contrarrevolución estalinista. Ésa fue la contribución más grande e insustituible de Trotsky al marxismo y a la clase obrera mundial. Y ésa es la tarea que hoy nosotros seguimos realizando. El presente trabajo no pretende ser un relato exhaustivo de la vida y obra de Trotsky (para ello serían necesarios varios volúmenes), pero si este esbozo, sin duda insuficiente, sirve para estimular a la nueva generación a leer por sí misma los escritos de Trotsky, habremos cumplido nuestro objetivo.

Alan Woods, 24 de enero de 2000