payday loans
Importante oleada huelguística en Israel PDF Imprimir E-mail
Lunes, 25 de Octubre de 2004 01:00
Hemos recibido cuando se estaba desarrollando en Israel una huelga del sector p√ļblico. Desgraciadamente, lo que pronosticaba el art√≠culo ha ocurrido muy r√°pidamente. El Tribunal Nacional de Trabajo orden√≥ el final de la huelga a las 8 de la ma√Īana de Hemos recibido cuando se estaba desarrollando en Israel una huelga del sector p√ļblico. Desgraciadamente, lo que pronosticaba el art√≠culo ha ocurrido muy r√°pidamente. El Tribunal Nacional de Trabajo orden√≥ el final de la huelga a las 8 de la ma√Īana del d√≠a 22. El tribunal emiti√≥ una orden provisional en la que prohib√≠a al Histradut continuar con la huelga. En la misma orden tambi√©n ped√≠a al Estado que pagara dentro de una semana los salarios a los trabajadores municipales.

La reacci√≥n inicial de los dirigentes del Histradut fue decir que continuar√≠a la huelga hasta que se reuniera la direcci√≥n nacional. Por supuesto, cuando se celebr√≥ esta reuni√≥n Peretz anunci√≥ el final de la huelga del sector p√ļblico y orden√≥ la vuelta al trabajo de los huelguistas.

Seg√ļn un veterano asesor legal del Histradut, la orden judicial era una ‚Äúgran victoria‚ÄĚ para los trabajadores. A pesar de todo esto y aunque Yuval Rachlevsky, la persona que representa al ministerio de econom√≠a en las conversaciones laborales y salariales, hab√≠a anunciado que la mayor√≠a de los salarios se pagar√≠an la pr√≥xima semana, tambi√©n a√Īadi√≥ que algunos de los pagos depend√≠an de una ‚Äúnueva negociaci√≥n‚ÄĚ. As√≠ que no es tan victoria como pretende hacer creer Peretz. Esto es precisamente lo que preve√≠a que ocurrir√≠a este art√≠culo.

Para empeorar las cosas, el tribunal ha decretado que el pago de los salarios atrasados tendr√° que ser ‚Äúnominal‚ÄĚ. Eso significa que no incluir√° ning√ļn tipo de compensaci√≥n por la demora. Los trabajadores que se hayan tenido que endeudar al no recibir sus salarios no recibir√°n ning√ļn tipo de compensaci√≥n.

Pero lo m√°s serio es que la orden judicial implica la prohibici√≥n de la acci√≥n huelgu√≠stica. La Asociaci√≥n de Manufactureros y la C√°mara de Comercio Israel√≠, que hab√≠an solicitado la intervenci√≥n judicial, defend√≠an que la huelga relacionada con los pagos atrasados era leg√≠tima pero que no ocurr√≠a lo mismo con otros sectores que se hab√≠an puesto en huelga para solidarizarse con sus compa√Īeros. Este es un ataque directo a un principio b√°sico del movimiento sindical:¬°los trabajadores no pueden salir en apoyo de sus compa√Īeros que est√°n en lucha!

Peretz parece haber olvidado que no s√≥lo estaban en juego los salarios atrasados, la huelga tambi√©n iba dirigida contra los presupuestos para el a√Īo 2005 que incluyen recortes y p√©rdidas de empleos.

El levantamiento de la huelga no eliminará los problemas subyacentes reales a los que se está enfrentando la clase obrera israelí. Los empresarios continuarán atacando y los trabajadores tendrán que movilizarse una y otra vez. Hace falta una verdadera dirección sindical luchadora que pueda representar los verdaderos intereses de la clase obrera.

22/9/04

Cuando escribimos estas l√≠neas se est√° desarrollando el primer d√≠a de huelga del sector p√ļblico israel√≠. El Histradut -la federaci√≥n sindical- convoc√≥ al sector p√ļblico a protestar contra el impago de los salarios -en muchos casos superan el a√Īo- a los trabajadores municipales y a los empleados de los consejos religiosos. La huelga tambi√©n iba dirigida contra los recortes propuestos en el presupuesto del a√Īo pr√≥ximo, que incluye el despido de cientos de trabajadores p√ļblicos, reducciones salariales y el aumento de la parte que deben pagar los trabajadores a los fondos de sus pensiones, como se ha obligado ya a los trabajadores del sector privado.

Los √ļltimos informes demuestran que la huelga ha sido un gran √©xito. Los trabajadores israel√≠es han paralizado el pa√≠s. Incluso la UEFA ha tenido que posponer un partido de f√ļtbol porque el equipo holand√©s no pod√≠a aterrizar debido a la huelga de aeropuertos.

La fuerza de esta huelga refleja la creciente presión que ejercen desde abajo los trabajadores que quieren luchar contra el gobierno de derecha vinculado a la clase capitalista.

Se intent√≥ en el √ļltimo minuto parar la huelga, el s√°bado por la noche el primer ministro Ariel Sharon se reuni√≥ con el ministro de econom√≠a, Bejamin Netanyahu, y con el ministro de interior, Avraham Poraz, y propusieron un acuerdo. Concretamente que pagar√≠an la mitad de los salarios atrasados cuando se plasmara por escrito un ‚Äúplan de recuperaci√≥n‚ÄĚ, y el resto de los salarios cuando se firmara ese acuerdo. En otras palabras, cuando los trabajadores estuvieran de acuerdo en los despidos y en la reducci√≥n de los salarios de los que quedaran, s√≥lo entonces el gobierno pagar√≠a a los trabajadores lo que les adeuda. El Histradut, presionado por los enfurecidos trabajadores, rechaz√≥ esta oferta diciendo que no aceptar√≠a otra cosa que no fuera el pago total e inmediato de los salarios atrasados.

La huelga afecta a todos los ministerios, ayuntamientos, empresas p√ļblicas y transportes, incluida la aerol√≠nea estatal El Al. Como en anteriores huelgas de trabajadores municipales no recogieron la basura, excepto en veinte ayuntamientos que tienen contratados servicios privados de recolecci√≥n. Los guardias de tr√°fico tambi√©n participaron en la huelga y tambi√©n los trabajadores de los estacionamientos.

Los ferroviarios tambi√©n fueron a la huelga. Todas las rutas ferroviarias se han visto afectadas excepto aquellas destinadas al transporte de personal militar. Aunque los servicios de autobuses de las l√≠neas Egged y Dan funcionaron ininterrumpidamente, los puertos s√≠ se vieron afectados, no se carg√≥ ni descarg√≥ ning√ļn barco en Haifa, Ashdod y Eilat.

El trabajo parcial continuó en las distintas industrias militares, incluida la Industria Aeronáutica de Israel y la Industria Militar de Israel. La empresa telefónica Bezep tuvo que dejar de hacer reparaciones. Lo mismo ocurrió con la Empresa Eléctrica Israelí. El correo no se repartió y la empresa de agua Mekorot no pudo solucionar los problemas de suministro de agua.

Los hospitales p√ļblicos y los que pertenecen a la Organizaci√≥n de Mantenimiento Sanitario Clalit cerraron, s√≥lo se realizaron operaciones y pruebas de laboratorio urgentes. En Clalit no se ha atendido a los pacientes aunque s√≠ acudieron los m√©dicos para atender las guardias.

El gobierno ha intentado desesperadamente deslegitimar la huelga. El ministro de justicia, Yosef Lapid, líder del derechista Shinue, atacó demagógicamente la huelga en una conferencia que pronunció hoy en Jerusalén.

‚ÄúAmir Peretz [presidente del Histradut] est√° actuando con la excusa de ‚Äėmatar y heredar‚Äô... En primer lugar, las agrupaciones locales del Histradut se negaron a firmar los acuerdos de reforma que permit√≠a dar fondos a las autoridades para pagar los salarios atrasados a los trabajadores, despu√©s el Histradut lanza una huelga en todo el pa√≠s porque no se pagan estos fondos‚ÄĚ. Esta es la l√≥gica habitual de los empresarios, para ellos los criminales no est√°n en el gobierno -que no paga a los trabajadores-, sino que son aquellos que se niegan a trabajar como esclavos sin que se les pague por su trabajo.

Peretz se reuni√≥ ayer con los dirigentes de la Asociaci√≥n de Manufactureros, que emplea a 400.000 trabajadores y que quer√≠a impedir la huelga. Seg√ļn el presidente de la asociaci√≥n Oded Tyrah: ‚ÄúTodav√≠a no nos hemos recuperado de las heridas provocadas por la huelga de portuarios... Los clientes nos est√°n abandonando debido a la huelga pasada que dur√≥ todo un mes. Otra huelga nos cortar√≠a la rama que todav√≠a nos queda‚ÄĚ.

‚ÄúNo tengo intenci√≥n de pedir disculpar por la huelga‚ÄĚ, contest√≥ Peretz, ‚ÄúIsrael parece un pa√≠s del Tercer Mundo no por las huelgas, sino por las condiciones de sus trabajadores, debido a la opresi√≥n, al bajo salario m√≠nimo, ninguno de los industriales ha dicho nada sobre los empresarios que pagan menos que el salario m√≠nimo y que ahora no pagan los salarios‚ÄĚ.

Son palabras duras, pero las palabras no bastan para luchar contra los capitalistas y su sistema. Para los trabajadores no es f√°cil ir a la huelga, pero cuando comienzan la lucha es para ganar. Para ganar la huelga hay que sortear muchos peligros. Para empezar debemos entender cu√°l es nuestra verdadera situaci√≥n. ¬ŅPor qu√© el gobierno est√° atacando todas las conquistas conseguidas en el pasado por los trabajadores?

Los problemas a los que se enfrentan los trabajadores israel√≠es no se pueden explicar s√≥lo por la situaci√≥n dentro de Israel y por el estado de la econom√≠a israel√≠. Eso es s√≥lo una parte de la historia. Israel tambi√©n es parte de una econom√≠a mundial que ejerce presi√≥n sobre la econom√≠a israel√≠. Los empresarios israel√≠es se ven obligados a atacar a los trabajadores debido a los cambios que se han producido en el mundo durante los √ļltimos a√Īos.

En nuestro documento, donde se analizaba la situación mundial actual, El proceso molecular de la revolución, explicábamos lo siguiente:

‚Äú¬ŅCu√°l es la principal caracter√≠stica de la situaci√≥n mundial? Precisamente la ruptura de la vieja estabilidad, la interrupci√≥n violenta en todas partes del antiguo equilibrio. En su lugar, en cualquier parte que miremos vemos una inestabilidad colosal y sin precedentes, una volatilidad a todos los niveles. Este es el per√≠odo m√°s inestable desde 1945. En lugar de boom, pleno empleo y prosperidad, hay crisis, desempleo creciente y reducciones de los niveles de vida, incluso en los pa√≠ses m√°s pr√≥speros. El abismo entre ricos y pobres aumenta constantemente y el poder econ√≥mico se concentra en cada vez menos manos.

Las antiguas certidumbres han desaparecido, el ‚Äúsue√Īo americano‚ÄĚ, la convicci√≥n en que ma√Īana ser√° mejor que hoy, de la misma forma que hoy es mejor que ayer. En los pa√≠ses capitalistas desarrollados la generaci√≥n actual ser√° la primera desde 1945 que ver√° c√≥mo sus niveles de vida y condiciones laborales son peores que las de sus padres. Las relaciones entre las clases cada vez son m√°s tensas e inestables. Cuando la verdadera situaci√≥n se imprima en la conciencia de las masas, entonces tendremos preparado el escenario para explosiones de la lucha de clases en todas partes. Es verdad que la conciencia va por detr√°s de los acontecimientos, pero puede alcanzarlos con gran √©xito. Esa es la esencia de la revoluci√≥n‚ÄĚ.

Esto se aplica m√°s en Israel que en cualquier otra parte del mundo. Israel es una sociedad dividida en clases. Esto puede parecer obvio para todos, pero necesitamos repetirlo porque todav√≠a existe el mito de que Israel es una naci√≥n de jud√≠os unidos. Pero lo que realmente tenemos son ricos y pobres, como en EEUU, Europa, etc. Si miramos m√°s de cerca la situaci√≥n en Israel veremos que los bancos han conseguido este a√Īo unos ingentes beneficios, un 137%, mientras que 450.000 personas viven por debajo del umbral de pobreza y el abismo que separa a ricos y pobres aumenta con el paso de los d√≠as.

La otra cuesti√≥n clave es el empleo. La cifra oficial de paro se sit√ļa en el 12%, sin embargo, el desempleo es mucho m√°s elevado entre los ciudadanos √°rabes de Israel y los jud√≠os que viven en las ciudades ‚Äúen desarrollo‚ÄĚ.

La tercera cuesti√≥n clave es el reparto del dinero. No es un secreto que mientras los 15.000 trabajadores municipales llevan m√°s de un a√Īo sin recibir su salario, el dinero s√≠ ha llegado a las Yeshivas, a extender los asentamientos, a construir el muro de separaci√≥n y en general a todo aquello destinado a incrementar la opresi√≥n sobre los desocupados palestinos, campesinos pobres y los pobres en general.

De la misma forma que el gobierno no puede resolver la cuesti√≥n de la ‚Äúpaz‚ÄĚ, tampoco puede solucionar los problemas econ√≥micos. Es incapaz de crear suficiente empleo. El gobierno ataca a los trabajadores en Israel de la misma forma que ataca a los palestinos oprimidos. Estos ataques crear√°n m√°s miseria y no pueden resolver ninguno de los problemas.

Sin embargo, esto no es todo. Cualquiera que tenga un conocimiento b√°sico de historia sabe que cuando la lucha de clases est√° en ascenso, los gobiernos capitalistas intentan desviar la atenci√≥n de los problemas reales recurriendo a la guerra. Por lo tanto, ¬Ņno es mucha casualidad que de repente oigamos decir que EEUU vender√° a Israel 5.000 bombas inteligentes valoradas en 319 millones de d√≥lares?

La financiaci√≥n proceder√° de la ayuda militar que concede EEUU a Israel, y las bombas llegar√°n con nuevas versiones de aerotransportados, unidades de gu√≠a, detonadores... Estamos hablando de un armamento sumamente sofisticado. Las bombas ser√°n guiadas por sat√©lite, con un sistema que ya forma parte del arsenal del ej√©rcito israel√≠. Las unidades de gu√≠a reciben una se√Īal del sat√©lite que corrigen el rumbo de las bombas hacia el objetivo.

El Pentágono le ha dicho al Congreso que las bombas son para mantener la ventaja cualitativa de Israel y avanzar en los intereses estratégicos y tácticos de EEUU. Entre las bombas, la fuerza aérea conseguirá 500 proyectiles de una tonelada que pueden penetrar en una pared de cemento de dos metros de grosor, 2.500 bombas regulares de una tonelada, 1.000 de media tonelada y 500 de un cuarto de tonelada.

Aquí podemos ver la enorme contradicción que ahora es evidente para todos los trabajadores israelíes. Hay mucho dinero para bombas pero nada para los salarios de los trabajadores.

Para luchar eficazmente contra este gobierno que defiende el sistema capitalista basado en la explotación del trabajo, es necesario no sólo entender la realidad, sino también tener una estrategia para derrotar al gobierno del enemigo de clase.

Durante los √ļltimos a√Īos Amir Peretz ha cometido todos los errores posibles al frente de una poderosa organizaci√≥n sindical que cuenta con 700.000 afiliados. Pero el principal error, y que ahora ha repetido, es aislar a los trabajadores en huelga. Una direcci√≥n comprometida seriamente con los intereses de los trabajadores habr√≠a organizado a los trabajadores del sector p√ļblico con los del sector privado. Esto podr√≠a conseguirse con la organizaci√≥n de una huelga general de 24 o 48 horas de toda la fuerza laboral. Tal direcci√≥n organizar√≠a m√≠tines y manifestaciones de masas en lugar de la pasividad mostrada por Peretz que intenta enfriar a la clase obrera.

La huelga tendría que estar organizada con un programa que pueda unir a los trabajadores judíos israelíes con los trabajadores árabes, los trabajadores religiosos con los seculares, los parados con los empleados, los jóvenes que no tienen futuro con los jubilados que no pueden vivir con las miserables pensiones que reciben.

Lo que hace falta es organizar a la clase obrera alrededor de un programa de reivindicaciones inmediatas como: 1) el pago de todos los salarios a los trabajadores municipales; 2) salario m√≠nimo de 1.000 d√≥lares al mes, 3) obras p√ļblicas bajo el control democr√°tico de los propios trabajadores, 4) pensiones decentes y 5) cuidado m√©dico adecuado y gratuito.

Al mismo tiempo, este programa debería estar unido a reivindicaciones transicionales que lleven a una conclusión: la necesidad de sustituir el gobierno de los capitalistas por un gobierno de los trabajadores. Este gobierno tendría la tarea de transformar el sistema capitalista en un sistema socialista basado en la nacionalización de los bancos y los principales sectores de la economía, poniéndolos bajo el control y gestión democrática de los trabajadores. Sólo este gobierno podría resolver no sólo los problemas económicos, también la cuestión nacional, basándose en los intereses comunes de todos los trabajadores.

La experiencia pasada de la principal acci√≥n huelgu√≠stica en Israel ha demostrado que existe el peligro de que Peretz finalmente llegue a un acuerdo a espaldas de los trabajadores y lo intente presentar como una gran conquista. Lo ha hecho antes. En primer lugar, pronuncia discursos incendiarios y militantes, da la impresi√≥n de que est√° dispuesto a luchar. Despu√©s, baja el tono de sus discursos y llega a un acuerdo para vender a los trabajadores. El gobierno, mientras tanto, ataca violentamente y da una concesi√≥n peque√Īa para que Peretz la presente como una ‚Äúvictoria‚ÄĚ de los trabajadores.

En el momento de escribir este artículo representantes del ministerio de economía, interior, autoridades municipales y del Histradut están reunidos en Jerusalén con el director de salarios del Tesoro, Yuval Rachlevsky, en un nuevo intento de poner fin a la huelga general.

Al mismo tiempo, el Tribunal Nacional de Trabajo se está reuniendo para discutir las peticiones de la Asociación de Manufactureros y la Cámara de Comercio Israelí para que ponga fin a la huelga. Ya en el pasado este tribunal ha obligado a regresar al trabajo y Peretz lo ha aceptado, utilizándolo como excusa para esconder su falta de disposición para luchar. Todo esto lo ha hecho a pesar de la oposición de los trabajadores y comités de huelgas.

Si Peretz organiza la lucha seriamente todos lo seguirían, pero si no lo hace -o no quiere- debe ser sustituido. Necesitamos verdaderos dirigentes de la clase obrera al frente de los sindicatos: dirigentes que quieran luchar contra los capitalistas y su gobierno.

Para empezar, la presión debe ir dirigida contra la dirección del Histradut. Esta necesita ser organizada. Necesitamos reivindicaciones correctas, como las que antes he mencionado. Pero también necesitamos un canal para que los trabajadores puedan expresar esta presión. Necesitamos comités de huelga en todos los centros de trabajo, unidos en organismos regionales y nacionales con delegados elegidos democráticamente. Los deseos de los trabajadores se deben expresar a través de esta estructura y los dirigentes del Histradut deben cumplir las decisiones adoptadas por los trabajadores. Todos los delegados pueden ser revocados. De este modo, aquel que no refleje las aspiraciones de los trabajadores puede ser sustituido fácilmente y poner en su lugar a un trabajador más militante y luchador.

La actual huelga general es otra confirmación de que los viejos tiempos se han ido en Israel definitivamente. Mientras la clase dominante israelí libra una guerra contra los palestinos, también lleva a cabo otra guerra en el frente interno contra sus propios trabajadores. La crisis del capitalismo israelí está profundizando el abismo entre las clases. Los trabajadores necesitan -y quieren- luchar. Debemos hacer todo lo posible para que la huelga sea un éxito. Desgraciadamente, tenemos los dirigentes que tenemos. Muchos trabajadores están asqueados de esta dirección. Si firma otro acuerdo corrupto esto no será nada bueno para los trabajadores. Sin embargo, los trabajadores no olvidarán. Aprenderán de la experiencia. Los trabajadores más avanzados comenzarán a pensar cómo pueden conseguir una verdadera dirección sindical representativa.

Pero yendo un poco m√°s all√°, es necesario tambi√©n sacar algunas conclusiones m√°s generales. Mientras los empresarios atacan sin cesar a los trabajadores, ninguno de los principales partidos tiene una verdadera alternativa econ√≥mica al actual gobierno. Por lo tanto, la √ļnica conclusi√≥n que podemos sacar es que los trabajadores necesitan su propio partido, un verdadero partido obrero de masas, un partido de la clase obrera. Si este partido no se crea estaremos ante un juego interminable de luchas y traiciones.

Nadie se puede imaginar que esto pueda continuar sin que se produzca un cambio importante dentro de la propia clase obrera. Los trabajadores utilizarán cualquier canal posible para defender sus intereses. Finalmente, llegarán a la conclusión de que necesitan su propio partido socialista. Los marxistas israelíes jugarán su papel en este proceso y ofrecerán a los trabajadores otra perspectiva. Les dirán a los trabajadores la verdad: o sacamos de en medio a los capitalistas israelíes o la vida cada vez será más intolerable. No hay otra salida. La actual huelga es sólo el inicio del proceso.

Jerusalén

21/9/2004

Bookmark and Share