payday loans
Miles de trabajadores mueren en los estados sure√Īos de EEUU PDF Imprimir E-mail
Martes, 20 de Septiembre de 2005 01:00
Una vez m√°s una masacre ha conmocionado al mundo. Miles de muertos, decenas de miles de refugiados, pueblos enteros desaparecidos, miseria, destrucci√≥n y sufrimiento. Im√°genes que nos recuerdan a los desastres que sufren los pueblos del Tercer Mundo, Una vez m√°s una masacre ha conmocionado al mundo. Miles de muertos, decenas de miles de refugiados, pueblos enteros desaparecidos, miseria, destrucci√≥n y sufrimiento. Im√°genes que nos recuerdan a los desastres que sufren los pueblos del Tercer Mundo, pa√≠ses pobres sin recursos, que tienen que recurrir a la ayuda externa para paliar los efectos terribles de las cat√°strofes que les afectan peri√≥dicamente. La noticia desgraciadamente no tendr√≠a m√°s trascendencia que ocupar durante unos d√≠as las portadas y las pantallas de los principales medios de comunicaci√≥n, alg√ļn que otro telemarat√≥n para recoger fondos, para despu√©s dejar en el olvido el sufrimiento de millones de personas. Pero en esta ocasi√≥n ha sido diferente, porque esta cat√°strofe y esas im√°genes se producen en el pa√≠s m√°s desarrollado del planeta, la principal potencia econ√≥mica e imperialista, el pa√≠s que concentra la mayor parte de la riqueza mundial: EEUU.

Las escenas de sufrimiento, desesperanza e impotencia han revelado ante los ojos del mundo la verdadera naturaleza del capitalismo estadounidense y, m√°s importante a√ļn, lo ha revelado tambi√©n ante los ojos de su propia poblaci√≥n. Ha sacado a la luz la naturaleza real de su clase dominante, la negligencia de una administraci√≥n que es capaz de transportar en pocos d√≠as miles de tropas y millones de toneladas de material b√©lico hasta el otro lado del planeta para llevar a cabo una guerra imperialista de ocupaci√≥n contra la poblaci√≥n iraqu√≠ y defender los intereses de un pu√Īado de corporaciones capitalistas, pero que es incapaz de llevar agua, comida y medicinas al sur de su pa√≠s permitiendo que miles de personas mueran literalmente de hambre y sed. El genocidio se ha trasladado ahora al interior de casa, y los causantes han sido los mismos: el gobierno Bush y los apologetas de la econom√≠a de libre mercado.

La mayor cat√°strofe

en la historia de EEUU

Misisipi, Alabama y Luisiana son tres de los estados más pobres de EEUU, con una tasa de pobreza del 17,9%, 15,1% y 16,9% respectivamente. Nueva Orleans (Luisiana) tiene una tasa de pobreza infantil del 40,5%. En algunas zonas las condiciones de vida se asemejan a las del Tercer Mundo. Cientos de miles de personas malvivían en chabolas de madera y caravanas que han sido arrastradas por el huracán. La pobreza se ceba sobre todo con la población negra que supone dos tercios de la población total y que en algunas zonas viven prácticamente en condiciones de apartheid.

El hurac√°n no fue una sorpresa, d√≠as antes ya se sab√≠a la gravedad de la situaci√≥n y ni las autoridades locales ni las federales hicieron nada. El alcalde de Nueva Orleans se limit√≥ a pedir que en los sermones de las iglesias del domingo se recomendara a la gente abandonar la ciudad, sin un plan de evacuaci√≥n, ni medidas de emergencia. Ya se sab√≠a que m√°s de 100.000 personas no ten√≠an ning√ļn tipo de veh√≠culo para poder abandonar la ciudad y muchos no ten√≠an dinero para poder pagar un billete de autob√ļs.

The Wall Street Journal, uno de los peri√≥dicos m√°s derechistas y fervoroso seguidor de Bush public√≥ un art√≠culo con un t√≠tulo que describe perfectamente c√≥mo se hizo la evacuaci√≥n: ‚ÄúLa evacuaci√≥n fue un modelo de eficacia, para los que ten√≠an coche‚ÄĚ. Dentro del caos, las diferencias de clase r√°pidamente se hicieron notar en el rescate. Gordon Russel del New Orleans Time-Picayune se√Īalaba ‚Äúel profundo contraste entre los que han llegado al restringido acceso del New Orleans Centre y el Hotel Hyatt, donde viven con relativo confort‚ÄĚ vigilados por polic√≠as armados y rifles de asalto que echan a todo aquel que lleva buscando cobijo. Como relat√≥ un fot√≥grafo: ‚ÄúMientras las masas, mayoritariamente los pobres, se hacinan en el Superdome, unos pocos bloques m√°s all√° los invitados del hotel comen pat√© y piernas de cordero‚ÄĚ.

Primero la

propiedad privada,

después salvar vidas

Hasta cuatro d√≠as despu√©s de que el hurac√°n Katrina arrasara la ciudad, no empez√≥ a llegar ayuda a Nueva Orleans. En ese tiempo, la administraci√≥n Bush intent√≥ desviar la atenci√≥n de su incompetencia culpando a las bandas armadas que supuestamente hab√≠an sumido a la ciudad en la anarqu√≠a. Durante el segundo d√≠a incluso se suspendi√≥ las operaciones de salvamento para centrar las fuerzas en la defensa de la propiedad privada: los soldados y la guardia nacional ten√≠an √≥rdenes de ‚Äúdisparar a matar‚ÄĚ.

El peri√≥dico El Pa√≠s publicaba un art√≠culo el 4 de septiembre titulado: ‚ÄúCanci√≥n triste en ‚ÄėLas Vegas del Sur‚ÄĚ, como se conoce a la ciudad de Biloxi, el principal centro tur√≠stico de Misisipi. El art√≠culo cuenta c√≥mo el s√°bado aparecieron ‚Äúdos inmensos camiones privados dispuestos a salvar los tesoros musicales [el cors√© de Madonna, la capa de Elvis, etc.], mientras en Biloxi, a trav√©s de la radio, los vecinos inmovilizados ante la falta de gasolina, continuaban lanzando llamadas de auxilio‚ÄĚ. Este incidente ilustra claramente el tipo de moral que defienden los capitalistas: s√≥lo les importa la propiedad y el beneficio, aunque sea a costa de la vida de miles de personas.

El culpable no es el ‚ÄėKatrina‚Äô

Como es habitual ante cualquier masacre de este tipo, tambi√©n ocurri√≥ con el tsunami a finales del a√Īo pasado, los grandes medios de comunicaci√≥n de la burgues√≠a intentan hacer creer a la poblaci√≥n que nada puede detener a la naturaleza. Es una especie de fatalismo que tiene la intenci√≥n de que las personas se enfrenten a este sufrimiento con resignaci√≥n. Es verdad que no se puede detener un hurac√°n ni un terremoto, pero lo que es m√°s cierto a√ļn es que s√≠ existe la tecnolog√≠a para prevenir y mitigar los efectos destructores de este tipo de fen√≥menos naturales. De la misma forma que en el caso del tsunami se hubiera podido evitar la p√©rdida de decenas de miles de vidas simplemente instalando un detector de maremotos que vale unos pocos millones de d√≥lares, en el caso de Nueva Orleans tambi√©n se podr√≠a haber evitado simplemente reforzando los diques e instalando un sistema adecuado de bombas y generadores.

Desde hac√≠a a√Īos el Cuerpo de Ingenieros del Ej√©rcito, responsable del mantenimiento de los diques, ven√≠a advirtiendo de su mala situaci√≥n y hab√≠a pedido en repetidas ocasiones dinero para subir y fortalecer los diques, pero la respuesta del gobierno Bush fue reducir cada vez m√°s su presupuesto, en los √ļltimos tres a√Īos un 44,5%. ¬ŅA d√≥nde fue el dinero? Walter Maestri, jefe de la oficina de gesti√≥n de emergencias del sur de Luisiana respondi√≥ el a√Īo pasado en el mismo peri√≥dico: ‚ÄúParece que el dinero se ha trasladado para la seguridad interior y la guerra de Iraq‚ÄĚ.

El coste de reforzar y levantar los diques que protegían Nueva Orleans para que resistieran un huracán de fuerza 4 o 5 (los existentes se sabía que como mucho sólo resistirían un huracán de fuerza 3) era sólo de 250 millones de dólares, lo mismo que cuesta un día de guerra en Iraq.

Esta cat√°strofe tambi√©n ha sacado a la luz el enorme coste social y econ√≥mico que la guerra de Iraq est√° representando para los trabajadores estadounidenses. El gobierno exager√≥ la ‚Äúanarqu√≠a‚ÄĚ reinante en Nueva Orleans para intentar ocultar que la lentitud de las operaciones de salvamento eran consecuencia de la falta de personal humano y equipamiento. En la actualidad el 40% de la guardia nacional de Misisipi y el 35% de Luisiana (en total 7.000 efectivos) est√°n en Iraq. A principios de agosto la guardia nacional de Luisiana se hab√≠a quejado por que su equipamiento se hab√≠a enviado a Iraq (veh√≠culos anfibios, generadores el√©ctricos, humvees, helic√≥pteros...), un material imprescindible para llevar a cabo las tareas de rescate en caso de inundaciones u otro tipo de cat√°strofes naturales.

¬ŅY ahora qu√©?

El gobierno no se atreve a dar las cifras de muertos aunque ya reconoce que se contar√°n por miles, la Cruz Roja hizo un c√°lculo inicial de 45.000 muertos y el alcalde habla de 10.000, el gobierno de Bush demostrando una vez m√°s su car√°cter democr√°tico ha prohibido a los periodistas hacer fotograf√≠as a los muertos y no publica ninguna cifra de v√≠ctimas. Lo que s√≠ ha hecho r√°pidamente la administraci√≥n Bush es calcular las p√©rdidas econ√≥micas que superar√°n los 100.000 millones de d√≥lares. La respuesta del Congreso fue aprobar un paquete de ayudas para la reconstrucci√≥n de 10.500 millones de d√≥lares. ¬ŅY el resto? Bush lo dej√≥ claro en su primera aparici√≥n ante las c√°maras de televisi√≥n tras la cat√°strofe. Encargo a George Bush padre y a Clinton hacerse cargo de recoger dinero e hizo un llamamiento a los estadounidenses para que dieran donativos a las organizaciones de caridad como la Cruz Roja y entre otras la dirigida por Pat Robertson, el reverendo que ante las c√°maras de televisi√≥n pidi√≥ que alguien asesinara a Ch√°vez.

Seg√ļn los datos aparecidos en la prensa actualmente hay casi 500.000 refugiados dispersos por todo el pa√≠s alojados en albergues improvisados. A √©stos habr√≠a que a√Īadir los miles de refugiados en iglesias, hoteles, casas particulares, etc., Se trata de una cat√°strofe humanitaria sin precedentes para EEUU. Las grandes empresas han mostrado r√°pidamente su solidaridad con estas personas, empresas como Wal Mart, MacDonalds o UPS inmediatamente han ordenado que se dejen de pagar todas las n√≥minas de los trabajadores de estos estados, mostrando una vez m√°s la m√°xima de que el beneficio es lo primero. Y el gobierno, confirmando una vez m√°s su ‚Äúpreocupaci√≥n‚ÄĚ por los m√°s pobres, anunci√≥ el s√°bado a trav√©s de su Secretaria de Trabajo, Elaine Chao, que el gobierno se gastar√° 60 millones de d√≥lares en crear 10.000 puestos de trabajo temporales para los trabajadores evacuados de la regi√≥n. S√≥lo en el √°rea metropolitana de Nueva Orleans hab√≠a 600.000 puestos de trabajo no agr√≠colas y pr√°cticamente todos han desaparecido. ¬°Mientras tanto, el gobierno estadounidense se gasta m√°s de 200 millones diarios en la guerra de Iraq!

La realidad del

‚Äėmodelo americano‚Äô

El hurac√°n Katrina ha demostrado lo que se esconde detr√°s de todas las mentiras que se dicen sobre la sociedad estadounidense y el ‚Äúsue√Īo americano‚ÄĚ. Los medios de comunicaci√≥n burgueses y los apologistas del sistema nos presentan una sociedad id√≠lica donde hay una inmensa clase media que vive en bonitas casas, una poblaci√≥n negra perfectamente integrada, los ejemplos son Colin Powell y Condoleeza Rice, y un largo etc√©tera de mentiras. La realidad es que la sociedad estadounidense, como ocurre en el resto de pa√≠ses capitalistas, es una sociedad con una profunda divisi√≥n de clase, gobernada por una clase dominante corrupta que nada en un lujo obsceno, mientras condena a millones de personas a la m√°s absoluta pobreza.

Pocos d√≠as antes del hurac√°n se publicaron los datos de la pobreza en EEUU. Seg√ļn el Census Income and Poverty Release la pobreza ha aumentado por cuarto a√Īo consecutivo. En 2004 hab√≠a 37 millones de pobres en EEUU (12,7% de la poblaci√≥n), un mill√≥n m√°s que el a√Īo anterior y seis millones m√°s que hace cuatro a√Īos. Esta situaci√≥n continuar√° agrav√°ndose debido a los recortes sociales que ha aplicado el gobierno Bush durante los √ļltimos a√Īos y los que tiene proyectados para el pr√≥ximo a√Īo. Esto ha llevado a que 45,8 millones de personas no tengan ning√ļn tipo de cobertura sanitaria y esta cifra aumentar√° porque los nuevos recortes afectaran a los otros 79 millones de estadounidenses que dependen de los programas de ayuda federales para poder sobrevivir.

El √ļnico responsable

es el sistema capitalista.

¬°Abajo el gobierno Bush!

La inmensa tragedia que actualmente est√°n viviendo millones de personas en EEUU marcar√° un punto de inflexi√≥n en la conciencia de los j√≥venes y trabajadores estadounidenses. Ahora es evidente que el saqueo de Iraq iba acompa√Īado del saqueo a los propios trabajadores en casa. Antes de la cat√°strofe la oposici√≥n a la guerra de Iraq hab√≠a ganado terreno y m√°s del 53% de los norteamericanos no estaban de acuerdo con la pol√≠tica del gobierno Bush. Y esto s√≥lo acaba de empezar. Muchos estadounidenses empiezan ya a relacionar el coste de la guerra con la situaci√≥n social y econ√≥mica que est√°n padeciendo.

La oposición a la guerra y a la política antisocial del gobierno Bush irá en aumento. El próximo 24 de septiembre hay convocada una marcha en Washington es el día en Sheenan tiene previsto acampar frente a la Casa Blanca. Es muy probable que ambas jornadas movilicen a decenas de miles de jóvenes y trabajadores contra el gobierno reaccionario de Bush.

La clase dominante estadounidense es consciente de las implicaciones que tiene esta situaci√≥n y no es casualidad. Como ocurri√≥ despu√©s de las elecciones, que Bush saliera apelando a la ‚Äúunidad nacional‚ÄĚ e insistiendo que ‚Äúno era el momento de hacer pol√≠tica‚ÄĚ muestra el temor a la creciente polarizaci√≥n pol√≠tica del pa√≠s. La clase dominante norteamericana pretender√° echar arena a los ojos de los trabajadores apelando a los sentimientos patri√≥ticos ya la necesidad de cerrar filas para asistir a los damnificados. Mentiras y m√°s mentiras, como hicieron hace dos a√Īos para justificar la intervenci√≥n en Iraq. Pero dar√° igual. Katrina s√≥lo ser√° un catalizador de un proceso que ya se estaba desarrollando y que alcanz√≥ su m√°xima expresi√≥n en las elecciones presidenciales que demostraron la gran fractura social que exist√≠a en el seno de la sociedad estadounidense.

Bookmark and Share