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En Viena, el “historiador” británico David Irving, de 67 años de edad, conocido por su libro de 1977: La guerra de Hitler, ha sido condenado por negar el Holocausto, un crimen bajo la ley austriaca. En su defensa dijo que había cambiado de idea desde 1992 cuando descubrió una transmisión de radio que contenía un mensaje de Adolf Eichmann sobre el exterminio de un millón de judíos en el campo de exterminio de Treblinka.
En Viena, el “historiador” británico David Irving, de 67 años de edad, conocido por su libro de 1977: La guerra de Hitler, ha sido condenado por negar el Holocausto, un crimen bajo la ley austriaca. En su defensa dijo que había cambiado de idea desde 1992 cuando descubrió una transmisión de radio que contenía un mensaje de Adolf Eichmann sobre el exterminio de un millón de judíos en el campo de exterminio de Treblinka.

Esto, sin embargo, es una mentira. Como el profesor Dina Porat, responsable del Instituto para el Estudio del Antisemitismo y Racismo Contemporáneo de la Universidad de Tel Aviv, dijo al periódico Haaretz: “No es posible que Irving cambiara de idea en 1992 sin decir nada sobre ello en el transcurso del juicio libelo que él inició en el año 2000”.

Fue arrestado el pasado mes de noviembre en el sur de Austria, acusado por dos conferencias que dio en Austria en noviembre de 1989. En la primera conferencia, ante 300 personas en la ciudad de Leoben, Irving dijo que Hitler nunca había ordenado el exterminio de los judíos, que “personas desconocidas” disfrazadas de soldados nazis estaban detrás del Kirstallnacht, y que el diario de Ana Frank era un invento. En su segunda conferencia, pronunciada en la parte de atrás de un pub vienés, Irving dijo que “Auschwitz era una leyenda”.

No es el único propagandista nazi que se enfrenta a acusaciones criminales. También está el caso de Ernst Zundel en Canadá. Sus experiencia ayudará a arrojar alguna luz sobre el destino de Irving.

Zundel emigró a Canadá en 1958, a la edad de 19 años. Se describe como un “cristiano y un pacifista”, se asentó en Montreal y se ganaba la vida como un artista comercial. En 1978 un periodista canadiense descubrió que Zundel era un destacado pro-nazi en Canadá y que era un propagandista que negaba el Holocausto.

En su empresa de Toronto, Samisdat Publishers, Ltd., publicaba su propia propaganda con títulos como los siguientes: El Hitler al que amé y por qué, además publicó obras clásicas que niegan el Holocausto como la de Arthur Butz: Una mirada franca al Tercer Reich y Los seis millones de estafas de Austin App, además de Auschwitz, Dacha, Buchenwald: Los mayores fraudes de la historia de Richard Harwood.

En 1977 escribió para la revista nazi: White Power Report un artículo titulado: Nuestro nuevo emblema: el mejor de los dos mundos (haciendo referencia a un diseño que surgió con una esvástica y la bandera estadounidense) donde escribía:

“Allí donde miremos, los blancos nos encontramos rodeados por pueblos de otras razas que compiten agresivamente contra nosotros por el empleo, la vivienda, la educación y sobre todo ¡el poder! Los judíos, en particular, son adeptos a ocupar o insinuarse en posiciones estratégicas de nuestra sociedad donde extienden el poder más allá de lo que alcanzan sus propios números…”

A finales de los setenta y principios de los ochenta, el catálogo de publicaciones de Samisdat creció, pasando de unos pocos textos sobre la negación del Holocausto a un mar de propaganda nazi abierta. Incluía la reproducción de 50 carteles de la Segunda Guerra Mundial, una sección videográfica de discursos históricos, canciones de marchas y batallas, música del Tercer Reich (“inspiración y alimento para el alma aria”), discursos de Adolf Hitler y la declaración de guerra del Reichstag.

Despertó la atención de los funcionarios canadienses que iniciaron una investigación. En 1985 Zundel fue acusado bajo la Sección 177 del Código Criminal de Canadá por… “publicar falsas noticias” y no bajo la Sección 281 del Código, que prohíbe la promoción del odio contra cualquier “grupo identificable”.

Zundel fue juzgado el 26 de febrero de 1985 por publicar noticias falsas sobre el Holocausto. Eso le dio la oportunidad de aparecer como un héroe de la “libertad de expresión”. Sin embargo, Zundel no cumplió su sentencia. En enero de 1987 el Tribunal de Apelaciones de Notario revocó la sentencia de 1985, aludiendo errores de procedimiento durante el juicio. En junio de 1987 se llevó a cabo otro juicio que le dio otra plataforma para extender su propaganda nazi.

El tribunal de apelación mantuvo la sentencia y Zundel llegó a la prisión de Don Jail en Toronto el 5 de febrero de 1990, llevaba una camiseta en la que se podía leer: “campo de concentración” y “prisionero político Ernst Zundel”. Pasó sólo una semana en prisión y fue liberado tras pagar 10.000 dólares después de apelar al Tribunal Supremo de Canadá. El 27 de agosto de 1992 el Tribunal Supremo declaró inconstitucional el apartado de la ley sobre extender falsas noticias y así se puso fin al procedimiento de deportación iniciado contra Zundel tras su sentencia de 1988.

En 1994 Zundel apeló al Departamento de Ciudadanía e Inmigración para conseguir la ciudadanía canadiense. Tras muchos juicios en diciembre de 2000, el Tribunal Supremo no quiso oír hablar más de apelaciones y en febrero de 2001 Zundel abandonó Canadá rumbo a EEUU. Durante un tiempo vivió en Tennessee pero más tarde regresó a Canadá pretendiendo ser un refugiado. Esto en un país que había cerrado sus puertas a los refugiados judíos que escapaban de la persecución nazi.

Todo esto lleva a la necesidad de hacer algunas preguntas. La primera es: ¿por qué se tardó diecisiete años en protestar a este hombre por su propaganda? La segunda es: ¿qué hace que la negación de Holocausto, una forma de antisemitismo contra los judíos, sea diferente de los dibujos representando a Mahoma, el fundador del Islam, como un terrorista? ¿No es también una forma de atacar a un grupo de personas debido a su religión, es decir, a todos los musulmanes? ¿Por qué esa propaganda contra los musulmanes es considerada una opinión legítima mientras que la propaganda contra los judíos es un crimen?

Esto desafía el pensamiento racional y sólo se puede explicar con la lógica de una sociedad de clases gobernada por hipócritas que encuentran útil el ataque a los musulmanes en un momento determinado, cuando sirve a sus intereses, mientras que sacrifican a algunos de sus siervos nazis, cuando también les conviene.

Cualquier que sepa algo de historia está familiarizado con la historia real del llamado occidente “democrático”, y con la del Vaticano, sabe cómo los nazis fueron ayudados para ocultarse en lugares seguros después de la Segunda Guerra Mundial. Unos documentos de la CIA hace poco desclasificados proporcionan una idea del alcance de la ayuda que prestaron los funcionarios de inteligencia de EEUU a sospechosos criminales de guerra nazis para conseguir información de los rusos tras la Segunda Guerra Mundial. Según estos archivos, algunos de los nazis en la nómina de la CIA vivieron en casas lujosas tras la guerra, a menudo disfrutando de la riqueza robada a los judíos.

El nazi más famoso en la nómina de la inteligencia norteamericana fue Klaus Barbie, el “carnicero de Lyon”, que ordenó el asesinato de niños franceses judíos durante la guerra. Los archivos han revelado también que, contrariamente a los falsos rumores extendidos por los medios de comunicación, el jefe de la GESTAPO, Heinrich Mueller, no murió al final de la Segunda Guerra Mundial, sino que trabajó para la CIA.

Lo que todavía no se sabe es el nivel de apoyo de las “democracias” occidentales a los nazis antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Entre los nazis que escaparon utilizando la Ratline estaban: Adolf Eichmann, Josef Méngüele, Erich Priebke, Aribert IEM y Ante Pavelic, que se ocultaron en América Latina. Sin embargo esto sólo es la punta del iceberg, por ejemplo, toda la Waffen SS se ocultó en Canadá.

No sólo pretendían el espionaje de la antigua Unión Soviética. Estos nazis eran una fuerza de confianza a los ojos de los gobernantes capitalistas occidentales contra la posibilidad de una insurrección de la clase obrera. Su utilidad la pudimos ver en la experiencia chilena donde, después de 1973, los nazis −que se habían establecido en Chile después de la Segunda Guerra Mundial− ofrecieron sus habilidades para torturar a sindicalistas y activistas de izquierda, bajo el régimen militar de Pinochet que contaba con el apoyo de la CIA.

Libertad de expresión

Los feos dibujos que tenían como objetivo los musulmanes no son muy diferentes a las caricaturas nazis contra los judíos. La idea es dividir a la clase obrera y enfrentar a la clase obrera de un país contra la de otro, culpar a los inmigrantes de los países musulmanes de todas las enfermedades del capitalismo.

Si sustituimos la propaganda de Zundel contra los judíos con la palabra “musulmanes”, descubriremos los mismos discursos que estos días están pronunciando dirigentes de derecha desde Europa a Australia y desde EEUU a Israel.

De este modo podemos leer: “Miremos donde miremos, los blancos nos encontramos asediados por pueblos de otras razas que compiten agresivamente contra nosotros por los empleos, comida, vivienda, educación y sobre todo, ¡el poder! Los musulmanes son particularmente adeptos a ocupar o insinuarse para posiciones estratégicas en nuestras sociedad donde consiguen ampliar su poder más allá de su número”.

En Israel, los colonos de derecha han pintado consignas racistas terribles en las mezquitas de Kalkilia y Maalot Tarshia, por ejemplo: “Mahoma es un cerdo” y “muerte a los árabes”. El ejército, por supuesto, ha prometido detenerles pero, como siempre, nunca hace nada, aunque ellos saben quienes son los activistas de Khana Hi, que son una banda fascista que se oculta detrás de estas consignas.

¿Pero miramos más lejos? El gobierno israelí ha decidido robarle el dinero que le pertenece a la Autoridad Palestina que recoge a través del IVA por los productos que entran en Israel que se fabrican en los Territorios Ocupados. Esto es un castigo por el masivo apoyo electoral a Hamás. Primero echan a los palestinos en brazos de Hamás con su política y comportamiento, para después castigarles por reaccionar contra esto.

Es como si estuvieran diciendo: “Como no nos gusta el gobierno palestino, es el momento de sustituir a los palestinos ocupados con una nación ocupada más obediente”.

El “equipo de Hamás”, encabezado por el asesor del primer ministro, Dov Weissglas, e incluso Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa Israelíes, el director del Shin Bet y generales veteranos, se reunieron un día con el ministro de exteriores, Tzip Livni, para discutir como reaccionar ante el triunfo electoral de Hamás. Todos estuvieron de acuerdo en imponer un boicot económico a la Autoridad Palestina. Weissglas proporcionó el chiste del día: “Es como el encuentro con un dietista, los palestinos conseguirán adelgazar pero no se morirán”.

La idea de poner una dieta de hambre a los palestinos es considerada un chiste por los gobernantes israelíes. Esta política es mucho peor que los escritos y discursos de Irving o que el chiste de los dibujos daneses.

Más de la mitad de los palestinos viven ya en la pobreza según la ONU. El año pasado, el 37 por ciento de los palestinos tenían dificultades para conseguir comida y el 54 por ciento de los residentes en la Gaza “liberada” tuvieron que reducir la ración de comida que consumían. La mortalidad infantil ha aumentado un 15 por ciento y la tasa media de desempleo ha alcanzado el 28 por ciento. Para viajar a través de Cisjordania, los palestinos tienen que cruzar nada menos que 397 puestos de control. Si esto no fuera suficiente, ahora están discutiendo otras propuestas, incluido el corte de electricidad y agua, que afectará amillones de residentes inocentes.

Esto es considerado una acción legítima. Con la protesta de la clase obrera en otros países esta local crueldad se podría detener. Sin embargo, esto demuestra no sólo lo bajo que han caído la clase dominante israelí y sus amigos, tanto moral como políticamente, sino también revela otra verdad: cuando los capitalistas hablan de democracia y libertad de expresión, están dispuestos a defenderlo con tu propia vida.

Cuando la crisis capitalista mundial se está profundizando cada vez están más desesperados. Quieren que Hamás reanude su campaña de terror contra los trabajadores y pobres israelíes. Quieren que los árabes y los judíos, los trabajadores y los pobres, se asesinen ente sí para que ellos puedan robar el dinero palestino, mientras que al mismo tiempo empujan a otro medio millón de israelíes debajo de la línea de pobreza.

Los trabajadores en Israel han demostrado muchas veces que están casi al límite. Hemos visto huelgas importantes. Hemos visto el giro a la izquierda del Partido Laborista. Todo esto son indicaciones de que la lucha de clases en Israel está acumulándose debajo de la superficie. En estas condiciones, unas cuantas bombas en escuelas, autobuses, mercados o en cualquier otra parte donde haya civiles, puede ser una herramienta útil para la clase dominante israelí. La sociedad está dividida en líneas de clase. Las bombas ayudarían a desviar la atención hacia una “unidad nacional” inestable.

Lo mismo se aplica al bando palestino. Entre los palestinos también tenemos divisiones de clase. Un endurecimiento de la represión israelí puede ayudar a desviar la atención de las cuestiones de clase y también reconstruir alguna especie de “unidad nacional”. De este modo los trabajadores se enfrentarían entre sí y les obligarían a unirse con sus propios explotadores.

La única salida para poner fin a esta locura es la unidad de los trabajadores en todas partes, para transformar este podrido sistema y construir el socialismo mundial.

NOTA

Ernst Zundel fue detenido en EEUU en 2003 por violar las leyes de inmigración. Se emitió una orden de arresto en Alemania por incitación del odio racial y fue enviado de nuevo a Canadá, donde pretendía conseguir el estatus de refugiado político (a pesar de que su permiso de residencia en Canadá había caducado debido a sus tres años de ausencia del país). Las autoridades canadienses emitieron después un certificado de seguridad nacional contra Zundel, eso significa que era considerado una amenaza para la seguridad nacional y / o para los derechos humanos de los ciudadanos canadienses.

Después de un largo proceso judicial Zundel fue deportado a Alemania en marzo de 2005. Cuando llegó a Frankfurt fue arrestado. En julio de 2005 Zundel fue acusado de catorce delitos de incitación al odio racial. Después de largos retrasos en el inicio de su juicio (provocados porque la licencia de su abogado también había sido revocada porque él mismo pasó nueve meses en prisión acusado de los mismos delitos), el juicio de Zundel comenzó el 9 de febrero de 2006. La acusación contra Zundel dice lo siguiente: “[Zundel] negó el destino de destrucción de los judíos planeado por los seguidores del nacional socialismo y justificó esto diciendo que la destrucción masiva en Auschwitz y Treblinka, entre otros, fue un invento de los judíos que sirvió para la represión y el chantaje del pueblo alemán”.

El veredicto del juicio se anunciará el 16 de marzo de 2006.