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Durante las últimas semanas los acontecimientos en Israel se han sucedido rápidamente. El colapso del gobierno de coalición esconde la profunda crisis social y política que padece el país. Después del abandono de los laboristas, Sharon intentó formar Durante las últimas semanas los acontecimientos en Israel se han sucedido rápidamente. El colapso del gobierno de coalición esconde la profunda crisis social y política que padece el país. Después del abandono de los laboristas, Sharon intentó formar gobierno con otros partidos de extrema derecha, pero al final no le quedó más remedio que convocar elecciones anticipadas el próximo 28 de enero.

Los laboristas dimitieron cuando Sharon presentó los nuevos presupuestos para el próximo año, éstos se caracterizan por una reducción drástica de los gastos sociales. En general los medios de comunicación ponen toda su atención en el conflicto palestino-israelí, pero informan muy poco de la profunda crisis económica y de la situación social explosiva que se vive en el país.

Estos presupuestos incluyen, entre otras cosas, la reducción del 2% en el dinero destinado al subsidio de desempleo (la tasa oficial de paro es del 10,5%), la reducción de las pensiones y la congelación salarial (la inflación está en el 8%). En cambio incluye el aumento del dinero destinado a los asentamientos de colonos en Palestina, que recibirán una ayuda cuatro veces superior a la que recibirán las ciudades pobres de Israel. Por ejemplo, el asentamiento de Megillot (al norte del Mar Muerto), contará con una ayuda per cápita de 1.280 euros (una subida del 20% respecto al año pasado), mientras que Lod, una de las ciudades más pobres de Israel, sólo recibe 135 euros.

Movimientos en el Partido Laborista

Esta política antisocial, además del conflicto palestino, ha provocado un gran malestar social. Los trabajadores del sector público (sanidad, recogida de basuras y funcionarios municipales entre otros) han estado varias semanas en huelga ante la negativa del gobierno de subir sus salarios para compensar la inflación, el conflicto aún continúa y el Histradut (confederación de sindicatos) ha anunciado que extenderá la lucha al sector privado. Recientemente los 1.500 trabajadores del sector ferroviario estatal anunciaron que irían a la huelga para protestar contra el intento de privatización de los ferrocarriles.

La dimisión de los laboristas, con Ben Eliezer (ex ministro de Defensa) a la cabeza, corresponde más a una postura demagógica; en realidad, la política de los ministros laboristas prácticamente no se ha diferenciado en nada a la de Sharon. De hecho, votaron a favor de estos presupuestos pero han preferido salir del gobierno y ahorrarse el desgaste que significará su aplicación.

Su cambio de postura obedece, en primer lugar, a la presión social existente. Y en segundo lugar, la dimisión también obedece a estrategias electorales. Eliezer era uno de los candidatos en las elecciones primarias del PL para designar al próximo candidato electoral del partido, pensaba que con su dimisión y su desmarque del gobierno conseguiría ganar las primarias. Pero no ocurrió así. Como ya se esperaba ganó Amram Mitzna, actual alcalde de Haifa, quien consiguió el 53,8% de los votos.

Mitzna ha generado una gran ilusión no sólo entre las bases del Partido Laborista, también entre la izquierda israelí y entre la población árabe-israelí. Nada más salir elegido anunció que si ganaba las elecciones declararía el final unilateral de la guerra y la retirada de las tropas de los territorios palestinos, desmantelaría los asentamientos y centraría toda su política en resolver los graves problemas sociales que padece la población israelí. Sus ideas han conseguido una gran calado entre la población israelí que ya está cansada de soportar sobre sus hombros los costes de una guerra que sólo les está acarreando sufrimientos, paro y miseria.