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El 18 de diciembre el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) CPN-M anunció su salida del gobierno de coalición del que era parte desde el 31 de marzo, y del que era parte gracias a su participación en el movimiento que los sacó de más de diez años de clandestinidad.

El 18 de diciembre el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) CPN-M anunció su salida del gobierno de coalición del que era parte desde el 31 de marzo, y del que era parte gracias a su participación en el movimiento que los sacó de más de diez años de clandestinidad.

En estos seis meses de gobierno de coalición, tal y como anunciamos en su momento, los debates se han centrado alrededor de la legitimidad y función de la monarquía y en que términos se dará la futura Asamblea Constituyente. Esta asamblea ha sido presentada por los maoístas como una victoria del movimiento democrático, pero de hecho los "cinco pactos" que el gobierno interino acordó son una total capitulación de lado maoísta, con nada más que promesas como contra partida a la entrada en el gobierno.

La excusa para abandonar el gobierno es que "el Primer Ministro Koirala ha rechazado dos exigencias maoístas fundamentales: el anuncio de la República antes del llamado a las urnas y una sistema electoral proporcional (nepalnews.com 18 de Septiembre). Estos temas se han convertido en el campo de batalla de la actividad política. Qué lejanos parecen esos días en los que los maoístas se unieron al gobierno interino para cambiar las cosas. Ahora hablan como cualquier otro político burgués profesional sobre las fronteras de las circunscripciones y si declarar la República antes o después de las elecciones. De hecho, los dirigente del CPN-M han declarado que el acuerdo de 12 puntos que les devolvió la legalidad estaba todavía vigente, no se pueden permitir la perdida de la legalidad justo unos meses antes de las elecciones a la Asamblea Constituyente.

Por supuesto que la cuestión republicana es importante ya que es una exigencia del movimiento democrático, pero debemos recordar que el movimiento de masas del año pasado aceptó la permanencia del Rey ya que los dirigentes maoístas y comunistas decidieron que hacía falta una Asamblea Constituyente para acabar con el feudalismo en Nepal. Esos son los límites del reformismo.

Por otro lado, el Rey ha estado usando el movimiento nacionalista en Tarai (una minoría nacional que profesa el hinduismo) de un modo más o menos abierto para desestabilizar la situación política. Una huelga general  (bandh o cierre general) fue convocada para protestar por la muerte de Mohit Khan (el presidente de Loktantrik Madhesi Morcha,en Kapilvastu en la región de Terai). Los conflictos comunales en la región se han cobrado ya almenos 31 vidas en la región desde la muerte en Kapilvastu. Esto es un claro intento de crear inestabilidad para justificar la aparición de un "partido del orden" en las futuras elecciones. El Rey también ha maniobrado junto con el Primer Ministro, y por cierto éste (Koirala) fue elegido por un parlamento de diputados maoístas auto-nombrados y con el apoyo de estos junto con el de los diputados del CPN-UML (Partido Comunista de Nepal -Unificado Marxista Leninista) y otra fuerzas "comunistas". A su vez el número de ataques y asesinatos contra fuerzas de izquierda se incrementa rápidamente.

Perspectivas Electorales

Mientras tanto, los maoístas han declarado un programa de protestas desde su salida del gobierno, dicho programa incluye la quema de efigies del Rey (18 de septiembre), una campaña puerta a puerta, del 19 de septiembre al 21, manifestaciones populares el 22 de septiembre, seguido del descubrimiento de todos los implicados en la comisión Rayamajhi a la vez que informar al pueblo del 29 al 3 de octubre, organizar piquetes en las oficinas de las administraciones de distrito el día 30 y finalmente una huelga política del 4 al 6 de octubre.

Esto corresponde con la típica actitud maoísta de usar al movimiento de masas como si fuera un grifo que se abre y cierra a voluntad. Las acciones en la calle, según Bhattarai (el líder maoísta que anunció las movilizaciones) serán pacíficas y el ejército de liberación del pueblo (nombre de los guerrilleros maoístas) seguirá acuartelado.

A pesar de dichas declaraciones, el ejército de liberación del pueblo "salió de los cuarteles en Dasrathpur, donde reside la sexta división, en el distrito Surkhet el pasado lunes y viajaron hasta Birendranagar para hacer un piquete delante de la oficina administrativa del distrito". Los combatientes presentaron una lista con nueve demandas que incluían el pago de salarios, la entrega de sus raciones y de las pagas, servicios médicos y un dirección competente para los cuarteles. A su vez, también pidieron que sean tratados de igual modo que el ejercito nepalí (nepalnews.com 25 de septiembre). Los ex-guerrilleros han estado sufriendo condiciones terribles en los campos (sin sus sueldos, con falta de agua y comida, etc.,) e incluso han sido atacados. Esta es una de las grandes contradicciones a las que se enfrenta la dirección maoísta.

No está claro si estos hechos son parte de una campaña orquestada por el CPN-M, dando mensajes divergentes para tener una posición de fuerza durante las negociaciones, o un movimiento por debajo que la dirección del partido no puede controlar.

Pese a todo, la situación en los cuarteles está creando un ambiente de descontento dentro de las fuerzas maoístas, que en parte explica el motivo por el que los maoístas han abandonado el gobierno, o sea para demostrar que una década de sacrifico y lucha de la base todavía es tenida en cuenta por los líderes.  Pero hay otros hechos que muestran una tendencia en otra dirección.

Está claro que los maoístas están sintiendo una creciente presión entre sus propias filas para que se luche por la República antes de las elecciones a la Asamblea Constituyente, pero al mismo tiempo hay presiones en todos los otros frentes para que vuelvan al gobierno interino antes de dichas elecciones.

La mayoría de la prensa dice que los maoístas no tendrán un buen resultado electoral. No hay duda que hasta la semana pasada habían perdido la iniciativa política y el abandono del gobierno es un intento de recobrar esa iniciativa, otro intento de reconquistar terreno perdido  es la unificación del CPN-M con el Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista-Maoísta), el CPN-MLM es un antiguo miembro del Frente Unido de Izquierdas y también parte de la Alianza de Siete Partidos (Seven Party Alliance). Estos métodos son politequeo burgués de primera clase, ya que no ha habido ningún debate interno. Es una fusión sin documentos de unidad, simplemente una reunión de las cúpulas y división de sillones entre los dirigentes.

El sistema electoral propuesto para las elecciones va ayudar a las grandes coaliciones ya que da predominancia a los dos partidos mayoritarios en cada circunscripción (Nota del traductor: un sistema parecido al alemán o al español), esto puede abrir una carrera de fusiones y proyectos unitarios para que los partidos y coaliciones puedan ganar el mayor número de bancos en las futuras elecciones. Por lo tanto el abandono del gobierno indicaría que la actitud del CPN-M podría ser un farol para movilizar apoyo antes de las elecciones a la Constituyente, pese a ser una política correcta - la movilización de la base de apoyo antes de una elecciones- los maoístas apagan y encienden el movimiento de masas en función de las necesidades de la organización, algo que tiene muy poquito que ver con una política comunista y mucho en común con las políticas de los reformistas en todo el mundo.

En estos momentos, los maoístas le dicen a todo el mundo lo que quiere oír, pero esta es una táctica peligrosa, por ejemplo, los maoístas han declarado que descartan cualquier retorno a un conflicto armado, "ahora nos concentraremos en protestas pacíficas para conseguir nuestras demandas" (según BBC news ver: http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/south_asia/7000252.stm).

Esto es sin duda un intento de calmar a la comunidad internacional que ha estado trabajando codo a codo con el gobierno interino (que incluía al CPN-M).

Pero también anunciaron que el CPN-M boicotearía las elecciones a la asamblea constituyente si el gobierno intentaba celebrarlas antes de declarar Nepal una República (Kantirpur Online, 18 de septiembre). El número dos maoísta, Dr Baburam Bhattarai, también dio a conocer un programa de tres semana de protestas dictadas por los altos mandos maoístas con la intención de trastornar las elecciones propuestas para el 22 de noviembre.

Justo dos días después el líder maoísta Prachanda  dijo que los maoístas no volverían  al gobierno a menos que no "hubiera un nuevo entendimiento político" y que los "maoístas volverán al mismo si hay un nuevo acuerdo político" (nepalnews.com 24 de septiembre). Esto en la oscura jerga maoísta significa que otro acuerdo entre cúpulas sería aceptable para ellos.

Mientras todo esto ocurre, las demás fuerzas, más acostumbradas a elecciones que los maoístas y apoyadas por el imperialismo, se están preparando para las susodichas elecciones, en especial el Congreso de Nepal. De hecho, los dos partido del Congreso (que se habían escindido hace unos años) también se están fusionando y adoptando una posición pro-republicana. Los antiguos incondicionales de la monarquía ahora se llenan la boca con la idea de la necesidad de un mandato popular de una asamblea constituyente para declarar una república. El Primer Ministro dice que la mismísima Asamblea Constituyente  debe decidir el futuro de la monarquía (BBC news: http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/south_asia/7000252.stm).

Desde éstas páginas ya avisamos que la clase dominante de Nepal abandonaría al Rey si éste se convertía en una molestia para los capitalistas. Su estúpido comportamiento ha impulsado que la elite en Nepal se pase al republicanismo. Esto será así mientras las masas estén en movimiento. Los maoístas y otros "comunistas" han estado jugando con los términos y están cansando al movimiento, gastando su tiempo y esfuerza consiguiendo bonitas repúblicas que durarán mientras las masas estén en las calles, que por cierto no es algo eterno. Tan pronto como los elementos más rancios de la sociedad se sientan lo suficientemente fuertes, intentarán destruir la República, la lástima será que millones de campesinos sin tierra y obreros explotados serán incitados por parte de los maoístas a defender una república bajo el capitalismo, que será dominada por la misma clase contra la que luchaban bajo el régimen monárquico.

Esto es por que no quieren darse cuenta del hecho que no existe un ala progresista de la clase dominante en Nepal capaz de desarrollar el país y establecer esa mítica República que solucione los problemas de la sociedad como es el de la cuestión nacional.

Repercusiones Internacionales

La situación en Nepal es bastante estratégica para el imperialismo, tanto a nivel regional como a nivel internacional. En los últimos tiempos el subcontinente indio está en plena convulsión. La situación en Pakistán es de crisis profunda, como ha sido explicado aquí y en muchos medios. También los maoístas indios, que tienen una fuerza considerable en algunas zonas, siguen con interés los acontecimientos en Nepal. En Bhután, los maoístas han desarrollado sus tácticas y su estrategia general  de la experiencia nepalí y recientemente han anunciado el inicio de la guerra popular, es una verdadera lástima que puedan acabar, después de una década o más, llegando a un acuerdo que al final los vea entrar en un gobierno burgués. Incluso Bangladesh está llena de contradicciones y ahora la situación se extiende a Myanmar.

Es evidente que las clases dominantes del subcontinente indio no pueden proveer un mínimo nivel de vida para las masas. Por lo tanto, los maoístas y demás "comunistas" en Nepal deben sacar las lecciones de más de 50 años de independencia de India y Pakistán en el subcontinente y entender que significa está época de decadencia imperialista. O sea, que las clases dominantes de los antiguos países coloniales no juegan, ni pueden jugar, un papel progresista en el desarrollo de sus sociedades. Las condiciones de vida de las masas no pueden mejorar bajo el capitalismo y una República no va a solucionar las necesidades básicas como el acceso a agua potable, comunicaciones decentes, educación, vivienda y suficiente comida, etc. Esto ha sido demostrado en la práctica en los últimos seis meses de gobierno en Nepal.

Los líderes del movimiento "comunista" deben repensar su táctica y desarrollar un frente unido de todos los grupos "comunistas", de los sindicatos, organizaciones campesinas y grupos estudiantiles progresistas (la inmensa mayoría de los que participaron en el movimiento que reinstauró el sistema de partidos democrático) para subscribir un programa de consignas inmediatas que cambie las condiciones de vida de las masas, o sea demandas socialistas. La fusión de dos organizaciones "comunistas" (CPN-M y CPN-MLM) es un paso adelante, pero hay una clara necesidad de un programa genuinamente socialista que haga un llamamiento a las masas de los países del subcontinente. La situación en Nepal está más que madura, al igual que en el resto del continente, pero si se continúa esperando a una mítica República se perderá una oportunidad histórica.