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No hacía falta ser un profeta o un brillante analista político para predecir la victoria de Sharon en las elecciones. La posición de la derecha en el Knesset (Parlamento israelí) está más consolidada ahora. Incluso la extrema derecha —que pide la dep No hacía falta ser un profeta o un brillante analista político para predecir la victoria de Sharon en las elecciones. La posición de la derecha en el Knesset (Parlamento israelí) está más consolidada ahora. Incluso la extrema derecha —que pide la deportación de todos los palestinos y árabes israelíes— unida bajo la dirección de Avigdor Liberman en el Bloque de Unidad Nacional, ha conseguido avances. Las grandes empresas israelíes también demostraron sus preferencias al invertir grandes cantidades de dinero en su favorito: el partido Likud.

El Likud ha doblado el número de escaños, obteniendo 37, mientras que el Partido Laborista consigue sus peores resultados electorales de la historia, reduciendo su representación a 19 escaños; claramente, ha pagado el precio de su participación en el Gobierno.

La participación en estas elecciones ha sido la segunda más baja de la historia (aunque sí ha sido muy elevada en los asentamientos de colonos), llegando a un 30 por ciento de abstención. En los últimos siete años, ha habido cuatro elecciones generales y la gente está harta de constantes comicios que no solucionan nada. Las elecciones revelan claramente la bancarrota de las principales fuerzas políticas y la crisis de la democracia parlamentaria israelí. Ninguno de los partidos ofrece una solución a los problemas que afronta la población.

Este sentimiento ayuda a explicar otro resultado, el del partido Shinui, que ha pasado de 6 a 15 escaños. Este es un partido secular que, al menos en palabras, quiere reducir la influencia de la derecha religiosa. Este partido defiende las negociaciones con los palestinos, pero sin Arafat, que en la práctica significa bloquear las negociaciones. Además propone la unidad entre la derecha y la izquierda en un gobierno de unidad nacional. Es decir, la misma política del anterior Gobierno Sharon. Además su secularismo no está demasiado arraigado, en caso de guerra están de acuerdo en formar gobierno con los partidos religiosos.

La derecha no va a tener el camino fácil, hay que ver incluso si es capaz de formar gobierno, y si lo consigue, será difícil mantener juntos en coalición, a una miríada de grupos y fracciones políticas. Por esa razón, Sharon preferiría formar gobierno con los laboristas. El candidato laborista, Mitzna, se opone a la participación en el gobierno, pero hay otro sector que sí está dispuesto a participar, lo que garantiza futuras divisiones dentro del laborismo.

Crisis económica

Hemos entrado en un nuevo período de inestabilidad política. Israel se está enfrentado a la peor crisis económica de su historia. En los últimos dos años el PIB ha caído un 1% al año. La población vive cada vez peor. El desempleo está próximo al 15%. Hay sectores de la población que pasan hambre, los comedores benéficos son algo común.

La realidad es que la clase dominante israelí se está preparando para luchar en dos frentes; externamente, contra los palestinos, e internamente, contra su propia población. Los empresarios exigen menos impuestos y más privatizaciones. Los estrategas económicos dicen que el gobierno tendrá que reducir el gasto público entre cinco mil y quince mil millones de shekels. Sharon no tiene intención de reducir el gasto militar, por lo tanto, reducirá las pensiones y los gastos sociales.

Estas elecciones han demostrado una vez más que los trabajadores israelíes necesitan tener voz. La abstención demuestra que están insatisfechos con el sistema y los partidos que lo componen. La voz de los jóvenes y trabajadores israelíes está ahogada por esta situación. Esa voz debe ser escuchada. Nuestra tarea es trabajar hacia la construcción de una verdadera alternativa para los trabajadores, basada en la política de clase y el internacionalismo.

[Este artículo es un resumen, puedes leer el original en inglés en la página web de ‘In Defence of Marxism’: www.marxist.com]