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Durante décadas Japón fue considerado un modelo de estabilidad social, política y económica. El desempleo era un fenómeno prácticamente desconocido, los trabajadores tenían garantizado su puesto de trabajo para toda la vida y desde 1955, exceptuando un período de once meses, había estado en el gobierno el mismo partido político, el Partido Democrático Liberal (PDL). Toda esta "tranquilidad" acabó a principios de la década de los noventa con una recesión económica que duró más de diez años, la "década perdida". Cuando la economía se recuperó llegó la actual crisis económica mundial y Japón entró el año pasado de nuevo en recesión.
Durante décadas Japón fue considerado un modelo de estabilidad social, política y económica. El desempleo era un fenómeno prácticamente desconocido, los trabajadores tenían garantizado su puesto de trabajo para toda la vida y desde 1955, exceptuando un período de once meses, había estado en el gobierno el mismo partido político, el Partido Democrático Liberal (PDL). Toda esta "tranquilidad" acabó a principios de la década de los noventa con una recesión económica que duró más de diez años, la "década perdida". Cuando la economía se recuperó llegó la actual crisis económica mundial y Japón entró el año pasado de nuevo en recesión.
Hoy el paro, los empleos mal pagados y temporales, la desigualdad social y la pobreza son algo común. La tasa oficial de desempleo es del 5,4%, pero algunos economistas sitúan la tasa real en el 12,2% y según la OIT sólo el 23% de los parados cobra algún tipo de subsidio. Esta situación se ha expresado durante el último año en una crisis de gobierno tras otra hasta que finalmente Taro Aso, anterior primer ministro, convocó elecciones anticipadas para el 30 de agosto.

Vuelco electoral

Los resultados electorales representaron un vuelco electoral y han terminado con cinco décadas casi ininterrumpidas de gobierno liberal. Con una participación del 69,3%, la más elevada desde que se aprobó la actual ley electoral en 1996, el PDL pasó de 300 a 119 diputados, 5 ministros del gobierno, incluido el ministro de economía, y destacados miembros de la dirección del partido no consiguieron salir elegidos. El vencedor de las elecciones fue el Partido Democrático Japonés (PDJ) que pasó de tener 113 a 308 diputados, junto con sus dos aliados más pequeños (Partido Socialdemócrata y Nuevo Partido de los Pueblos, con 7 y 3 diputados respectivamente), el nuevo gobierno consigue los dos tercios necesarios en el parlamento para evitar el derecho a veto que tiene el senado.
La campaña electoral del PDJ se ha basado en promesas que han conseguido conectar con la difícil situación social y económica: educación superior gratuita, cambio de las leyes laborales, ayudas y políticas proteccionistas que favorezcan a los campesinos, presionar a las empresas para que éstas aumenten el salario mínimo, eliminar el despilfarro público y no subir los impuestos. Además ha prometido poner fin a la colaboración de Japón en las guerras de Iraq y Afganistán. Aunque el gobierno japonés sacó a las tropas de Iraq debido a la oposición popular, sigue participando con sus barcos en el Mar de Arabia que son utilizados por los barcos norteamericanos para repostar.

Dos caras de la misma moneda

A pesar de la propaganda electoral del PDJ, su política no difiere mucho de la defendida por el PDL, se podría decir que es la cara amable de la misma moneda. El PDJ se formó en 1998 a partir de diferentes fracciones disidentes del PDL y del Partido Socialdemócrata, sus principales dirigentes han participado de una u otra manera en los distintos gobiernos del PDL a lo largo de estos años. No ha pasado ni un mes desde que ganó las elecciones y el PDJ ya está sufriendo su primera crisis interna debido a que la fracción del partido más fortalecida ha sido la más derechista, encabezada por Ozawa, que ha pasado de tener 50 a 120 parlamentarios, mientras que la fracción del nuevo primer ministro, Hatoyama, sólo ha conseguido pasar de 39 a 45 diputados. También los representantes de la patronal japonesa han hecho declaraciones públicas oponiéndose a todas las promesas electorales del PDJ.
Ascenso del Partido Comunista

Pero lo más importante es que estos resultados son una ruptura con el pasado y que se está produciendo un giro a la izquierda entre los trabajadores y jóvenes japoneses que empiezan a mirar al Partido Comunista Japonés y a las ideas socialistas en busca de una alternativa. El PCJ ha conseguido mantener sus 9 diputados, se ha convertido en el primer partido de la izquierda y es el partido que tiene más representantes locales. Desde septiembre de 2007 ha crecido a una media de mil nuevos militantes cada mes y ahora tiene 415.000 militantes, convirtiéndose en uno de los partidos comunistas más importantes de los países desarrollados. Lamentablemente, su dirección sigue aferrada a la vieja teoría de las dos etapas y el socialismo es algo situado en algún punto del infinito, su secretario general ha dicho públicamente que están dispuestos a trabajar con un gobierno del PDJ. El crecimiento del PCJ y el interés en las ideas marxistas que se ha podido ver en cómo un comic basado en El Capital de Carlos Marx se ha convertido en un best-seller, demostrando que se ha abierto un nuevo período de la lucha de clases en Japón.