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En los últimos meses, la web Wikileaks ha provocado una conmoción en los cimientos del imperio norteamericano con la publicación de cientos de miles de documentos internos del gobierno de EEUU, éstos revelan de una manera rotunda la brutalidad de las guerras de Iraq y Afganistán. Al mismo tiempo, dejan al descubierto toda la hipocresía, corrupción y mentiras que rodean el mundo de la diplomacia secreta entre las distintas naciones capitalistas. Wikileaks nació en mayo de 2007 con el objetivo de proporcionar información anónima a periodistas, ese año ya publicó informes que mostraban el tratamiento inhumano recibido por los presos encarcelados en Guantánamo. Aunque sería en julio de 2010 cuando provocó una conmoción mundial al publicar 90.000 informes militares clasificados sobre la guerra de Afganistán. Estos abarcaban un período de seis años y documentaban con todo tipo de detalles, entre otras cosas, el asesinato de civiles por parte de las tropas de la OTAN.
En octubre publicó casi 400.000 documentos, que abarcan desde 2004 a 2009, sobre la guerra de Iraq. En ellos hay una larga lista de atrocidades cometidas por las tropas de ocupación. Se documentaban 15.000 bajas civiles hasta entonces no contabilizadas, se confirmaban los crímenes de guerra, las torturas y asesinatos sistemáticos, así como la existencia de escuadrones de la muerte, las Brigadas Wolf, que han asesinado con total impunidad.
Y por último en diciembre, Wikileaks divulgó 500.000 documentos y 250.000 cables diplomáticos del Departamento de Estado norteamericano. Se puede comprobar todas las confabulaciones imperialistas en América Latina. Por ejemplo, mientras en secreto apoyaban y colaboraban con el golpe de Estado contra Zelaya en Honduras, públicamente, el gobierno de EEUU hacía llamamientos a la democracia y se oponía a los golpistas, demostrando así su hipocresía. Los documentos de Wikileaks demuestran que en 2006 hicieron exactamente lo mismo respecto al golpe de Estado en Tailandia.
Los documentos sacan a la luz la política de rapiña imperialista en África y su lucha para intentar resistir la creciente presencia china en el continente. La interferencia imperialista en los asuntos internos de países como Nigeria o Zimbabue para favorecer los intereses económicos de las multinacionales norteamericanas. Queda al descubierto las maniobras de EEUU y sus socios de la OTAN para contrarrestar la influencia rusa en el Cáucaso.
Wikileaks también ha revelado la estrecha cooperación del gobierno del PSOE con la administración norteamericana, en lo que respecta a la política española en América Latina o la posición con el Sáhara. Llegando incluso a colaborar con EEUU para paralizar la investigación del asesinato de José Couso.

Doble rasero para la ‘libertad de expresión'

Desde que Wikileaks comenzó a publicar los primeros documentos, la administración estadounidense y otros gobiernos iniciaron una campaña para intentar cerrar la web. Vemos con claridad qué significa para los capitalistas la libertad de expresión e información. Hacen una ruidosa campaña a favor de la "libertad de expresión" cuando se trata de difamar, mentir y atacar a Chávez o Cuba, pero se olvidan de ese derecho cuando pone en peligro sus intereses y privilegios. De manera hipócrita acusan a Wikileaks de arriesgar la vida de las tropas e incluso de individuos al revelar estos secretos, cuando son sus guerras e intrigas las que provocan cada año miles de muertos. Para acabar con Wikileaks han intentado todo tipo de maniobras y  presión económica. PayPal, Visa, Amazon o Apple retiraron sus anuncios, cerraron el servidor y usurpararon su dominio en Internet, pero cuando todo esto fracasó, el ataque fue directamente contra su director, Julian Assange. Recurrieron a una antigua y archivada acusación de violación en Suecia y, finalmente, el 7 de diciembre fue detenido en Gran Bretaña, donde ahora se encuentra en libertad condicional.
El gobierno norteamericano quiere su extradición para juzgarle por espionaje, allí podrían aplicarle la Ley de Espionaje de 1917, una ley destinada a acallar cualquier oposición política a la Primera Guerra Mundial y aplicada en 1918 al socialista Eugene Debbs. La derecha más reaccionaria pide que se le trate como "criminal de guerra", la senadora demócrata Diane Feinstein pide diez años de cárcel por cada documento publicado en la web, es decir, ¡2,5 millones de años de prisión! Así que, de ser extraditado y juzgado en EEUU, su futuro parece bastante sombrío.
Como era de esperar, el gobierno estadounidense está aprovechando todo esto para introducir medidas que recortan la libertad de expresión e información. El Senado ha propuesto una ley que criminalizará a todos aquellos medios de comunicación que reproduzcan los documentos.
Para quien esté familiarizado con el funcionamiento de la política imperialista este material es una confirmación de lo que ya se sospechaba, pero para millones de personas, estos documentos han sido una revelación clara y contundente de las intrigas cotidianas del imperialismo norteamericano y sus aliados, ahondando en la crisis de deslegitimación que sufre del capitalismo.

Los bolcheviques y la diplomacia secreta

Una de las primeras medidas tomadas por los bolcheviques al llegar al poder en noviembre de 1917 fue hacer públicos todos los tratados secretos firmados por el régimen zarista con sus aliados imperialistas. Estos documentos revelaban que la Primera Guerra Mundial sólo se correspondía con los intereses económicos y estratégicos de los distintos países capitalistas, nada que ver con la lucha por la democracia. En ese momento Trotsky era el comisario de Asuntos Exteriores y lo explicaba de la siguiente manera: "La diplomacia secreta es un instrumento necesario de la minoría propietaria que se ve obligada a engañar a la mayoría para someterla a sus intereses. El imperialismo, con sus oscuros planes de conquista y sus alianzas y acuerdos de ladrones, desarrolló el sistema de la diplomacia secreta hasta su nivel más elevado. La lucha contra el imperialismo que está agotando y destruyendo a los pueblos de Europa es al mismo tiempo la lucha contra la diplomacia capitalista, que tiene suficiente razón para tener miedo a la luz del día"1.
Hoy, estas palabras siguen manteniendo toda su vigencia. Detrás de toda la campaña histérica del gobierno norteamericano y sus aliados sobre el peligro de la "seguridad nacional" y el debate sobre la "libertad de expresión", está la furia de la clase capitalista que ha visto como ha quedado al descubierto su verdadera naturaleza, su manera de proceder, sus intereses secretos que van en contra de los intereses y necesidades de la inmensa mayoría de la población.

1. León Trotsky, Declaración sobre la publicación de la diplomacia secreta, 22/11/1917.