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wisconsinEl pasado 18 de febrero, el diario español La Vanguardia publicaba en su web un artículo de EFE donde señalaba “Las imágenes muestran a miles y miles de personas concentradas en las calles para reclamar sus derechos y la marcha de quienes les gobiernan. Pero no se trata de una capital de Oriente Medio. Es Wisconsin, en el norte de EU, donde las protestas amenazan con extenderse a otros estados de la Unión.” Más adelante, el artículo continúa señalando “Cientos de estudiantes se han unido a las protestas, que más de uno ha comparado con las manifestaciones en la plaza Tahrir de El Cairo que provocaron la caída del presidente Hosni Mubarak tras treinta años en el poder. (...) Las similitudes no han escapado a los propios manifestantes, algunos de las cuales, en las imágenes distribuidas por televisión, muestran pancartas en las que se lee 'Camina como un Egipcio' o 'Volví de Irak para acabar en Egipto'”.

 

Y es que las intenciones de ataques a los trabajadores públicos por parte del gobernador republicano de Wisconsin, Scott Walker, elegido apenas en Noviembre 2010, con su  proyecto de ley presupuestaria que les obligaría a pagar una cuota mayor de su seguro médico y de sus fondos de pensiones y eliminaría el derecho de los sindicatos para cualquier negociación colectiva que no sea estrictamente la salarial  ha desatado un huracán de manifestaciones en todo el estado, pero que poco a poco se está extendiendo a todo EEUU.

Desde hace más de una semana, miles de trabajadoras y trabajadores han salido a las calles a protestar contra las medidas anunciadas por el gobernador Walker y exigir su dimisión. La presión ha sido tal que incluso los senadores demócratas han optado por no asistir a las sesiones del legislativos regional para romper el quórum y no permitir que se apruebe el proyecto. El pasado martes 22, al haberse cumplido ya una semana de las protestas, los sindicatos del sector público ocupaban el capitolio, con movilizaciones diarias que han contado con más de 70.000 manifestantes y las escuelas públicas en todo el estado se encuentran cerradas por la huelga de los maestros y maestras en contra de estos ataques del gobernador Walker.

Polarización en líneas de clase

Walker se muestra intransigente en su ataque a los derechos de la clase trabajadora y argumenta que esta medida es necesaria para equilibrar las cuentas del estado, muy perjudicadas, como en casi todo el país, por la crisis económica capitalista mundial. De hecho, como lo reporta The Washington Post el pasado miércoles 23 de febrero, Walker ha hecho un llamado público a los demás gobernadores republicanos a aplicar medidas similares en sus respectivos estados. “Hay varios de nosotros, los gobernadores nuevos, que fuimos elegidos para hacer algo importante. Este es nuestro momento.” declaró Walker.

También ha señalado públicamente que mantiene estrechos vínculos con John Kasich, gobernador de Ohio, y Brian Sandoval, de Nevada, ambos también republicanos. Sus llamamientos a recortes a los derechos de los trabajadores públicos también han sido dirigidos a los gobernadores de los estados Michigan y Florida, bajo el discurso de pedir un sacrificio a los trabajadores y que estos den supuestas concesiones para salvar los estados de la bancarrota. Es decir, lo de siempre. Cargar las crisis capitalistas, que nosotros los trabajadores y trabajadoras no hemos provocado sino que somos víctimas de la misma, mientras los grandes banqueros y trasnacionales reciben ayudas financieras multimillonarias.

En una reunión sostenida el miércoles 23 con uno de los principales grupos empresariales de Wisconsin, Walker fue ovacionado reiteradamente, como era de esperarse. De acuerdo a lo reseñado por Reuters, Walker dio un desafiante discurso de 20 minutos ante la reunión de la Wisconsin Manufacturing and Commerce (Cámara de Comercio y Manufactura de Wisconsin) diciendo que “Esta batalla es sobre nuestro compromiso con el futuro. Un compromiso para que mis hijos y sus hijos y los niños de todo este estado no queden amarrados con la carga de una deuda excesiva y un gasto fuera de control que esta pasada generación le ha dejado a la generación de hoy en día”. Al referirse a las duras restricciones sobre los derechos sindicales y de negociación colectiva del sector público, dijo que “era necesaria para proveer de cierta certeza a las finanzas futuras del estado”, reseña Reuters. Incluso, en la misma nota se señala que Walker llegó a decir que en realidad su propuesta pretende “ayudar a los trabajadores estatales a bajar los altos costos de salud y pensión que desea que paguen al eliminar la cuota sindical que se les deduce de su pago”. “Lo que estamos pidiendo es muy razonable”, concluyó Walker.

El gobernador de Virginia, el también republicano Bob McDonnell, quien es vicepresidente de la Asociación de Gobernadores Republicanos, hizo público un video y ha lanzado varios tweets en apoyo a Walker y su proyecto de ley. “El Gobernador Scott Walker está tomando las difíciles pero necesarias medidas para balancear los libros en Wisconsin y que la casa fiscal del estado quede en orden, y yo lo aplaudo por ello”, dijo McDonnell, a lo cual agregó que “Le agradezco a Scott por su liderazgo. Es lo que necesitamos ver más en cada uno de los capitolios estatales y en Washington DC”.

Las voces en contra de las manifestaciones en Wisconsin y en los otros estados a los que se han extendido muestran como esta lucha está polarizando la sociedad norteamericana en líneas de clase. El Washington Post también señala que el Tea Party, el ala más reaccionaria y a la derecha del Partido Republicano, está organizando sus bases  a nivel nacional para “apoyar gobernadores y legisladores que están proponiendo reformas de pensiones, restricciones a las negociaciones colectivas del sector público y haciendo profundos recortes en el gasto público”.

FreedomWorks, una ONG cuyo nombre deriva de uno de los discursos del Estado de la Unión del ex Presidente Bush padre y cuya principal consigna es “Menos impuestos, menos Gobierno, más Libertad”, vinculada a la denominada ultraliberal Escuela de Economía de Austria liderada por el aristócrata von Mises, está movilizando su maquinaria para apoyar los ataques a los derechos de los trabajadores. Uno de sus líderes, el ex senador republicano por Texas, Richard K. Armey dijo que en las próximas semanas van a movilizar voluntarios a Florida, Indiana, Pensilvania, Ohio y Utah. “Esto es claramente el inicio de una de muchas batallar que van a estarse sucediendo en todo el país”, dijo Brendan Steinhauser, coordinadora estatal de FreedomWorks.

Ayer, jueves 24, la Policía Estatal de Wisconsin fue enviada a la casa de los 14 demócratas, miembros de la Casa de los Representantes (parlamento regional), que se han negado a comparecer en las audiencias para evitar que haya quórum para aprobar la ley. Ante la tardanza, Walker incluso ha amenazado con despedir al menos 1500 empleados públicos para garantizar los recortes presupuestarios si no aprueban la ley de presupuesto.

En el vecino estado de Indiana, donde desde el pasado miércoles se han desatado también fuertes manifestaciones y protestas frente al parlamento regional en su capital Indianápolis, el Fiscal General Adjunto, Jeff Cox, fue removido de su cargo luego de que el pasado domingo 20 publicara en su cuenta de Twitter que la policía debería usar municiones reales contra los trabajadores apostados frente al parlamento regional en Wisconsin, en respuesta a una publicación de la revista Mother Jones que afirmaba que la policía antidisturbios estatal podría ser usada para desalojar a los manifestantes. Cox, en conversación con Adam Weinstein, editor de la mencionada revista, afirmó que “¿Contra unos gamberros que están amenazando físicamente a unos legisladores estatales y a un gobernador legalmente electos? Claro que sí apoyo el uso de fuerza letal”

Demagogia Demócrata frente al ataque frontal Republicano

La huida de los senadores demócratas para romper quórum ha sido producto de la presión de las masas.  Lo mismo ha sucedido en el vecino estado de Indiana, donde 37 de los 40 senadores demócratas han huido hacia el estado de Illinois para evitar que se den las votaciones de leyes antiobreras similares en sus parlamentos regionales.

wisconsin2.jpg En el estado de Minnesota, donde los empleados públicos y distintos sindicatos han organizado manifestaciones de solidaridad con sus hermanos y hermanas de Wisconsin, el gobernador Mark Dayton tomó la palabra en la concentración organizada por la AFL-CIO el pasado martes 22 y declaró que mientras sea gobernador de Minnesota, estará del lado de la clase trabajadora, defendiendo sus derechos. “Esto no es Wisconsin. Esto es Minnesota. Nosotros no necesitamos convertirnos en Wisconsin, porque medidas drásticas, extremas, no llegarán a convertirse en leyes acá. No van a convertirse en leyes porque yo estoy acá”, dijo Dayton.

En el mismo evento, el senador por Minnesota, el demócrata Tim Walz declaró “Nosotros quisimos estar acá presentes en apoyo a los trabajadores en Wisconsin y de todo el país, y esperamos que el Gobernador Walker vea la luz y se dé cuenta que el derecho a la negociación colectiva no tiene nada que ver con el presupuesto y es un ataque directo a los trabajadores”. Algo similar ha sucedido en Washington DC, donde la senadora demócrata Donna Edwards, del estado de Maryland, ha participado de las distintas manifestaciones contra las medidas de Walker y sus aliados.

Esta presión y movilización de las masas y los sindicatos ha sido la que ha llevado a que el propio presidente Barack Obama se haya pronunciado  en contra de Walker, al que acusó de lanzar un "asalto" contra los sindicatos. Pero como aclaró su portavoz Jay Carney, Obama "entiende la necesidad de que los gobiernos estatales reduzcan los gastos y tomen decisiones duras para ser responsables desde el punto de vista fiscal. Él mismo lo está haciendo en el plano federal"

No podemos confundir la reacción de los demócratas ante la movilización de las masas y ante la posibilidad que la situación se les descontrole y salga de las manos con algún aspecto progresista en la actitud de los demócratas. Adicionalmente hay que señalar que lo sindicatos, particularmente los del sector público, son los principales financistas de las campañas demócratas. En las pasadas elecciones de Noviembre, la Federación Americana de Empleados Estatales, de Condados y Municipales gastó más de USD 90 millones en apoyo a los demócratas, incluso más de lo que gastó la Cámara de Comercio de los EEUU en los republicanos.

No le damos absolutamente ningún voto de confianza a los demócratas, ni a sus gobernadores, ni a sus asambleístas ni al propio presidente Barack Obama. Recordemos que John F. Kennedy, presidente demócrata de EEUU y que ha sido presentado siempre como un supuesto elemento progresista y humanista fue quien autorizó el ataque de Bahía de Cochinos / Playa Girón contra la Cuba revolucionaria. Activistas demócratas, como el comediante Bill Maher, se han manifestado públicamente en contra de la “dura carga” que representan los trabajadores públicos que se encuentran pensionados.

Solidaridad de Clase pica y se extiende: Una lucha que marcará un punto de inflexión

Wisconsin no es el único estado que cuyas autoridades regionales pretenden adelantar medidas similares y eso lleva a que esta lucha marque un punto de inflexión. Esto lo han entendido tanto la burguesía y sus lacayos como la clase trabajadora en otros estados. Ya hemos señalado como los Republicanos e importantes sectores de la burguesía estadounidense se están movilizando en apoyo a las medidas antiobreras. Pero la solidaridad de la clase trabajadora no se ha hecho esperar.

El jueves 17 de Febrero, miles de personas protestaron ante la legislatura de Ohio, en Columbus, contra un proyecto de ley presentado por el gobernador republicano John Kasich que busca la eliminación de la negociación colectiva con los empleados públicos, similar a la de Wisconsin. De hecho, de acuerdo a lo reportado por el diario Los Angeles Times el pasado jueves 24, los republicanos habían retrocedido parcialmente en su propuesta, limitando los derechos de negociación colectiva de los sindicatos, en lugar de prohibirlos completamente, como pretendían inicialmente, pero manteniendo la prohibición al derecho a huelga, luego que más de 5.000 trabajadores y trabajadoras inundaran las instalaciones del capitolio regional.

Para el 22 de Febrero, la huelga de maestros y maestras  se había extendido a la ciudad de Milwaukee, donde también permanecen cerrados los centros educativos públicos. De acuerdo a una encuesta publicada por USA Today, 61% de los y las estadounidenses se oponen a las propuestas de los gobernador Walker (78% si los encuestados son demócratas y 62% si se declaran independientes). Entre los republicanos, el apoyo a la medida es más estrecho, con 54% a favor y 41% en contra. Robert Schlessinger, periodista del USA Today, incluso señala que las propuestas de los gobernadores Walker así como las de Kasich (Ohio) y Christie (Nueva Jersey) lo que pretenden es usar las crisis presupuestarias de sus estados para aplastar los sindicatos del sector público.

Para el miércoles 23, el capitolio del estado de Indiana también había sido ocupada por una multitudinaria manifestación de trabajadores y trabajadoras, tanto en contra de leyes similares, una de las cuales cínicamente denominada Ley por el Derecho al Trabajo, como en solidaridad con sus hermanos y hermanas de clase de Wisconsin. De acuerdo a lo reportado por Abby Sewell y Dan Hinkel, del diario Los Angeles Times,  las protestas ya llevan varios días desarrollándose a lo largo y ancho de todo el estado de Indiana. Nick Young, un obrero metalúrgico de la ciudad de Knox, declaró al LA Times estar participando en las protestas desde el domingo 20, vestido de Tío Sam, contra la llamada  Ley por el Derecho al Trabajo que limita el derecho a la organización sindical y a la negociación colectiva.

En Atlanta, Georgia, los sindicatos del sector público también se han movilizado hacia su capitolio regional. De acuerdo a lo reportado por el diario Wall Street Journal, cientos de activistas sindicales y trabajadores de base se concentraron en Atlanta en solidaridad con sus hermanos de clase de Wisconsin, Ohio, Indiana y demás. Eric Bass, trabajador de la ciudad de Senoia y miembro de la Hermandad Internacional de Trabajadores Eléctricos dijo que “Una vez que desmonten los sindicatos estatales en Wisconsin, van a venir tras los demás”. Adicionalmente señaló que “Nosotros ya trabajamos 60 horas a la semana. No entiendo por qué nos están atacando”. Da acuerdo a lo reseñado por el WSJ, muchos de los manifestantes señalaron que lo que estaba sucediendo era un esfuerzo concertado por los conservadores para debilitar los sindicatos de cara a las elecciones del 2012.

En contraposición a esta concentración, unas pocas decenas de personas se acercaron a manifestar su apoyo a Walker. Lo que resulta interesante de todo esto es lo que el propio WSJ destaca al final de su artículo y es que Georgia, como muchos estados del sur de los EEUU, pertenece a los mal llamados “estados con derecho al trabajo”, es decir, donde los derechos sindicales son lo suficientemente escasos. De hecho, Georgia es uno de los estados con menor tasa de trabajadores organizados sindicalmente en todo EEUU.

El mismo miércoles 23, en el estado de Virginia, numerosas organizaciones civiles y sindicatos rechazaron las declaraciones dadas por el gobernador Bob McDonnell, quien es vicepresidente de la Asociación de Gobernadores Republicanos y quien habría publicado un video y twitteado en apoyo a Walker y su proyecto de ley.  Sandra Cook de la ONG  Virginia Organizing, de acuerdo a lo reportado por Anita Kumar del Washington Post, declaró  que “Estamos avergonzados que nuestro gobernador, Bob McDonnell, haya apoyado las lamentables acciones del gobernador Walker y en contra de los y las enfermeras, bomberos y maestras que trabajan duramente para mantener a nuestra nación funcionando”.

En la misiva enviada a McDonnell, se puede leer lo siguiente: “Estamos profundamente preocupados por el apoyo que le ha expresado al gobernador de Wisconsin, Scott Walker, en momentos en los que él ataca los derechos de los trabajadores y abusa su autoridad al asestarle un golpe a toda la clase trabajadora de Wisconsin.” y más adelante continúan: “El problema es que el gobernador Walker no está negociando de buena fe. Lo ha hecho más que claro  que ésta es una cruzada ideológica contra la clase trabajadora y su derecho a la negociación colectiva, no un simple ejercicio de disciplina fiscal. La manipulación de la inestabilidad económica de Wisconsin con fines políticos por parte del gobernador Walker es vergonzante. En la lucha de sus electores ha visto una oportunidad política. Desde 950 millas de distancia en Virginia, vemos como el gobernador Walker prioriza los intereses de las corporaciones sobre el interés de los residentes y las comunidades.”

McDonnell no ha sido el único que apoya a Walker en ser duramente criticado. Desde el miércoles 23 se han llevado a cabo multitudinarias protestas frente a las oficinas centrales de FreedomWorks en Washington, DC. Ya antes se habían estado desarrollando numerosas manifestaciones en la capital nacional, particularmente frente a donde se encuentran las oficinas del gobernador, cercano al Capitolio de los EEUU, según reporta CNN. Las manifestaciones habían sido organizadas por el Sindicato Internacional de los trabajadores de Servicio junto a la Federación Americana de empleados estatales, de condado y municipales y otros sindicatos de maestros, trabajadores hospitalarios, guardias de prisiones e ingenieros portuarios. “No a los ataques a los sindicatos”, coreaba Jerome Brocks, un profesor jubilado del Distrito de Columbia, quien también señaló a la cadena de noticias CNN que las autoridades educativas de la ciudad han intentado romper acuerdos laborales para lograr el despido de ciertos maestros.

Solidaridad Internacional: Pizza desde Egipto

“Pizza desde Egipto para Wisconsin con Amor”. Con este título publica Bikya Masr, un sitio de noticias especializado en el Medio Oriente, fundado por Joseph Mayton, las muestras de solidaridad que han recibido los trabajadores de Wisconsin que se encuentran ocupando las instalaciones del Capitolio regional, desde hace ya más de 10 días. Y es que algunos egipcios, marcados por un sentimiento de solidaridad con la lucha que adelantan los trabajadores estadounidenses, le han hecho llegar pizzas a los manifestantes. Para algunos comentaristas y políticos, no es de extrañar que los sucesos de Túnez y Egipto hayan marcado el camino para los trabajadores de Wisconsin y otros estados norteamericanos. Para el miércoles 23, personas de más de cuarenta países, incluyendo Marruecos, Dinamarca, Croacia, Afganistán y Qatar, así como de todos los estados norteamericanos había encargado pizzas a un local cercano a donde se concentran los trabajadores. Entre los primeros han estado los egipcios.

¿Por qué es importante la lucha de los sindicatos públicos de EEUU?

Como ya hemos señalado en otros artículos, la situación de crisis del capitalismo a nivel mundial no ofrece perspectivas de clama, sino de tiempos turbulentos. La burguesía a nivel mundial necesita cada vez más aplastar a los trabajadores organizados para poder exprimirle más plusvalía al proletariado. Las perspectivas de agudización de lucha de clases no son distintas para las propias entrañas de la bestia: Como ya habíamos mencionado, la elección de Obama era un reflejo de los deseos de cambio de millones de estadounidenses, si bien distorsionados y mal encauzados. La gestión de Obama no ha sido en absoluto lo que deseaban quienes se movilizaron para elegirle. Las elecciones regionales, con el repunte de los republicanos mostraban esta decepción. Pero los republicanos se han apresurado a adelantar sus planes de ataque a la clase trabajadora estadounidense y lo que han desatado es un huracán de protestas y movilizaciones.

De acuerdo a Eve Tahmincioglu, de MSNBC, los sindicatos del sector público se han convertido desde 2009 en la principal fuerza sindical en los EEUU con 7.6 millones de sindicalizados en 2010, frente a los 7.1 millones del sector privado, con una taza de afiliación36,2% frente al escaso 6,9% del sector privado. Pero esto debido a la debacle que han sufrido las organizaciones obreras del sector privado desde la década de 1970, como lo señala Kontrad Yakabuski en un artículo publicado el pasado jueves 24 por el diario canadiense The Globe and Mail. Yakabusi, claramente a favor de los intereses de la burguesía en sus conclusiones, señala que los sindicatos son considerados como “avaros e intransigentes” y los causantes de la pérdida de mercados por parte de los EEUU. El cierre de la planta de General Motors, ocurrida en 2008 y que significó la pérdida de miles de puestos de trabajo, se le achaca a los sindicatos y ahora se les acusa de llevar las finanzas del estado al borde de la quiebra.

Está claro que Walker y los demás gobernadores que están impulsando leyes y recortes parecidos pensaron que podrían usar este sentimiento para aplastar lo que queda de los sindicatos norteamericanos. Vale señalar también que los sindicatos han sido una de las mayores fuentes de financiamiento de los candidatos demócratas a nivel nacional y estadal, con la Federación Americana de Empleados Estatales, de Condados y Municipales gastando más de USD 90 millones en las pasadas elecciones de Noviembre, incluso más de lo que gastó la Cámara de Comercio de los EEUU en los republicanos.

Joseph Slater, profesor de derecho de la Universidad de Toledo (EEUU), declaró a MSNBC que “Este ataque a los derechos a la negociación colectiva del sector público se entiende mejor como un ataque partisano a los sindicatos en un sector en el cual éstos aún mantienen cierta fortaleza en lugar de un problema de ajuste de presupuestos”.

De acuerdo a lo reseñado por el canal de noticias WKTV, de la cadena NBC, Kevin Conley, Coordinador de la Región 6 de la Federación de Empleados Públicos, señaló que el resultado de la lucha adelantada por los empleados públicos de Wisconsin tendrá consecuencias a nivel nacional y que los sindicatos en el estado de Nueva York también enfrentan una situación similar. Conley señaló que Wisconsin fue el primer estado en reconocer el derecho a la negociación colectiva, hace apenas 51 años. Igualmente destacó que en Nueva York, la nómina de los empleados públicos sólo equivale al 13,6% del presupuesto estatal y que la situación es similar en los otros estados, respaldando el análisis de Slater y de muchos más que ven en las acciones de Walker un intento por aplastar a la clase trabajadora norteamericana.

Lo que está claro es que la intención es la misma de la burguesía a nivel mundial: derrotar las organizaciones obreras, desmovilizar la lucha de los trabajadores y trabajadoras y de esta manera poder seguirse imponiendo como clase dominante. Como lo hemos señalado reiteradamente, la opción de la clase trabajadora no está en manos del Partido Demócrata, sino que necesita dotarse de un partido clasista, revolucionario, que pueda marcar el camino a la lucha de los trabajadores y trabajadoras norteamericanas.

Este no es sino el capítulo más reciente de la lucha que están librando la clase trabajadora estadounidense contra la burguesía. En los últimos años hemos visto numerosas luchas que han desarrollado trabajadores y trabajadoras de distintos sectores productivos, recuperando las heroicas tradiciones de lucha del proletariado: toma de fábricas, comités de huelga, etc. Lo que se vienen son tiempos de una agudización de la lucha de clases en el mundo entero, incluso dentro del propio imperio norteamericano.

¡ Viva la lucha de los trabajadores y trabajadoras de Wisconsin, Indiana, Ohio y todo EEUU!

¡Toda nuestra solidaridad de clase con la clase trabajadora norteamericana!