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EEUU La explosión social en Wisconsin contra los recortes sociales se extiende PDF Imprimir E-mail
Escrito por María Castro   
Martes, 08 de Marzo de 2011 01:00

El presidente de EEUU, Barack Obama, acaba de anunciar un recorte del gasto público superior al billón de dólares para la próxima década. Tres cuartas partes de esos recortes se aplicarán a los gastos sociales. El impacto social será enorme, agravará aún más la pobreza y una desigualdad social que ha alcanzado niveles no vistos desde los años treinta, actualmente el 1% de la población posee más de un tercio de la riqueza del país. ¡El recorte presupuestario es inferior a la riqueza combinada de los 400 norteamericanos más ricos! Se reducirán 62.000 millones de dólares del gasto sanitario, las ayudas a las becas para estudiantes (de las que dependen los estudios de ocho millones de jóvenes), se recortará el Medicare (sistema sanitario para los ancianos), lo mismo sucederá con las ayudas a gastos energéticos para las familias con bajos ingresos y ancianos, se congelará el salario de los trabajadores federales. En cambio, el presupuesto del Pentágono sólo se reducirá en 78.000 millones de dólares durante la próxima década, apenas un 10% de su presupuesto durante ese mismo período. 

Explosión social en Wisconsin

Después de la gran derrota de Obama y los Demócratas en las últimas elecciones, hubo una ruidosa campaña en muchos medios de comunicación de la burguesía destinada a explicar esa derrota como un resultado de la política “social” de Obama. Nada más alejado de la realidad. Sólo reflejaba el desencanto de los jóvenes y trabajadores con una política de ataques a sus condiciones de vida. Pero también expresaban una extrema polarización y el enorme giro a la izquierda que se está produciendo en la sociedad norteamericana. Sólo era cuestión de tiempo que todo ese desencanto y esa furia salieran a la superficie. Y el inicio de ese proceso lo estamos viendo ahora en Wisconsin, donde el anuncio del plan de recortes por parte del gobernador republicano Scott Walker el pasado 11 de febrero, ha provocado una explosión social que no tiene precedentes en la historia de EEUU en las últimas décadas.
Las protestas en Wisconsin implican a decenas de miles de trabajadores del sector público y privado, profesores y estudiantes, movilizándose contra los ataques a las condiciones laborales y en defensa de sus derechos democráticos.

Recortes salvajes, luchas espontáneas

El plan prevé un recorte de 3.700 millones de dólares (un 77% recaerá sobre los que menos ganan), una reducción salarial del 20% para los 175.000 trabajadores públicos y la eliminación de muchos de los derechos de la negociación colectiva, entre ellos, incluye la posibilidad de ser despedido si se va a la huelga.  
Los acontecimientos se han desarrollado de manera vertiginosa. Dos días después de anunciarse el plan, el 13 de febrero, miles de jóvenes y trabajadores ocuparon el Capitolio (senado) en Madison, la capital del estado, todavía hoy unos cien mantienen la ocupación, y han recibido la visita de Armando Robles, uno de los dirigentes de la histórica ocupación de la fábrica Republic & Windows en 2008. Fuera del capitolio, desde hace tres semanas miles de personas están acampadas a pesar de las gélidas temperaturas.
El 13 de febrero comenzaron toda una serie de manifestaciones cuya participación ha ido en aumento, desde los 13.000 del primer día, hasta los 100.000 del 26 de febrero, a pesar del temporal de frío y nieve. Al mismo tiempo, los profesores iniciaban una huelga a la que se sumaban los estudiantes y posteriormente el personal no docente de universidad. El inicio de las movilizaciones y manifestaciones tuvo un carácter completamente espontáneo. Los dos principales sindicatos del sector inicialmente habían llegado a un acuerdo con el gobernador, apoyaban el plan a cambio de mantener la posición de los sindicatos en la negociación colectiva, pero se encontraron con el rechazo de sus afiliados y las movilizaciones en las calles, así que tuvieron que rechazar el acuerdo y ponerse al frente de la movilización. Aún así, durante las movilizaciones han intentado una y otra vez frenar el movimiento. Por ejemplo, en una asamblea de 3.000 profesores el 20 de febrero propusieron acabar con la huelga pero se encontraron con el rechazo mayoritario de la asamblea.
Los 14 senadores demócratas de Wisconsin se han escondido en el vecino Illinois para no asistir a la votación del 1 de marzo, con la intención de boicotear la votación del plan al evitar que los republicanos tengan el quórum necesario para llevar a cabo la votación. Como represalia, el gobernador amenazó con despedir a 1.500 trabajadores si los senadores no regresaban. También se ha podido comprobar la verdadera base social del Tea Party. El 19 de febrero este movimiento reaccionario convocó una contra manifestación en Wisconsin. Mientras los sindicatos conseguían congregar a 75.000 personas, el Tea Party sólo reunía unas 2.000, bien protegidas por 500 antidisturbios.

El impacto de la revolución
en el mundo árabe

En las últimas semanas hemos visto la influencia que han tenido los acontecimientos de Túnez o Egipto en el resto del mundo árabe, pero lo más impresionante ha sido comprobar el impacto que éstos han tenido en los trabajadores norteamericanos. En estas manifestaciones era visible a través de muchas pancartas en las que se podía leer: “¿Egipto? ¿Wisconsin?”, “Protesta como un egipcio”, “Si Egipto tiene democracia, ¿por qué no Wisconsin?” y referencias al gobernador como “Hosni Walker”. Lo mismo ha sucedido en la lucha de los estudiantes de Nueva York, con pancartas en las que se podía leer: “Nueva York es Egipto”. También se podían leer pancartas de apoyo a la revolución egipcia, como en El Cairo se podían ver carteles similares de apoyo a los trabajadores en Wisconsin. Un ejemplo de que el internacionalismo proletario sigue más vigente que nunca.
Según ha ido avanzando la lucha, ha ido ganando fuerza la consigna de la huelga general, desgraciadamente los dirigentes sindicales están recurriendo a todo tipo de excusas y estratagemas para evitar su convocatoria, en un artículo del Madison Capital Times (27/02/11), un representante sindical decía que “los dirigentes sindicales no tenían autoridad para convocar una huelga y varios dirigentes sindicales insistían en que las acciones laborales debían ser acciones individuales de los trabajadores (!)”.

Wisconsin: punto de referencia para los trabajadores de EEUU

La lucha de Wisconsin se ha convertido en un punto de referencia para el resto del movimiento obrero norteamericano. Cientos de miles de personas se han manifestado en todo el país en solidaridad, son conscientes de que no es un ataque aislado. Recortes similares se han propuesto ya en New Hampshire, Iowa, Nueva Jersey, Ohio, Michigan, incluso en estados donde gobiernan los demócratas, como California o Nueva York.
No sólo en Wisconsin, en otros estados como en Ohio, los trabajadores están demostrando que no van a aceptar los ataques sin luchar. En Columbus, capital de Ohio, ya ha habido varias movilizaciones, la última el 2 de marzo con 20.000 personas, en las que han participado miles de personas para oponerse al plan de recortes propuesto por el gobernador John Kasich. El plan prevé la prohibición de la negociación colectiva para 42.000 trabajadores públicos y otros 19.500 profesores y personal docente. Además, los republicanos han aprobado una enmienda que prohibiría el derecho a huelga. Como en Wisconsin, también se incluye una reducción salarial de hasta el 20%. Ha habido también más de 30.000 manifestantes en el estado de Indiana, y protestas en las calles de Nueva Jersey o Michigan.  El 2 de marzo se celebró una jornada nacional de lucha en el sector público en la que participaron decenas de miles de trabajadores en todo el país, y sólo es el inicio.
La política que están aplicando los distintos estados, gobiernen republicanos, demócratas o independientes, no es algo aislado sino que va en consonancia con la política que está aplicando la administración Obama.  No es casualidad que este brutal ataque a las condiciones de vida de la clase obrera vaya acompañado con el intento de acabar con la negociación colectiva, una de las conquistas históricas de los trabajadores. El intento es debilitar al movimiento obrero y que tenga menos capacidad de respuesta ante los nuevos ataques que sin duda vendrán. Pero como demuestran los últimos acontecimientos, no va a ser tan fácil.
Según una encuesta publicada por The New York Times (28/02/11): “La mayoría de los estadounidenses se oponen a los intentos de debilitar los derechos a la negociación colectiva de los empleados públicos para reducir los déficits presupuestarios”. Concretamente, un 60% se opone a esta medida y también a la reducción salarial.
Wisconsin se ha convertido en un faro y en un modelo para el conjunto de la clase obrera norteamericana, representa un punto de inflexión en la lucha de clases en EEUU y también para el resto del mundo, y, por supuesto, es un ejemplo de los acontecimientos que están por venir. Se acaba de despertar un gigante que hasta ahora estaba dormido. Es difícil calcular con exactitud el tiempo y los ritmos, pero lo que sí es seguro que la lucha de clases en EEUU de nuevo está en el orden del día.

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