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Tras el terremoto. Catástrofe nuclear en Japón, el capitalismo responsable PDF Imprimir E-mail
Escrito por El Militante   
Viernes, 18 de Marzo de 2011 01:00

japon_desesperacionLa catástrofe nuclear que se está produciendo en la central de Fukushima, en Japón, es un dramático exponente de la bancarrota del sistema capitalista, en todas sus vertientes. Evidentemente, la causa inmediata de la catástrofe nuclear ha sido el brutal terremoto del viernes día 11 de marzo, que alcanzó el grado máximo de la escala richter, y el posterior tsunami. Los efectos del terremoto han sido devastadores y está suponiendo un trauma desgarrador para millones de japoneses, entre los que ya se contabilizan más de 12.000 muertos.

 

Inmediatamente despu√©s, debido a los fallos en el sistema de refrigeraci√≥n, empez√≥ el desastre nuclear en la planta de Fukushima, que ha ido empeorando por momentos. La radiaci√≥n emitida hacia el exterior es alt√≠sima. Han sido evacuadas m√°s de 600.000 personas de las inmediaciones de la central. En Tokio, con m√°s de 30 millones de habitantes y a 230 kms de Fukushima, se han detectado niveles de radiaci√≥n muy superiores a lo normal y se est√° produciendo un √©xodo hacia el sur del pa√≠s. Varios pa√≠ses han puesto en marcha planes de evacuaci√≥n de ciudadanos de sus respectivas nacionalidades. Se ha expandido una nube radioactiva, que est√° cruzando todo el oc√©ano Pac√≠fico y que llegar√° a la costa de EEUU el viernes, seg√ļn algunos medios. Las consecuencias de esta cat√°strofe nuclear, como m√≠nimo, afectar√° en lo inmediato la salud y la vida de decenas de miles de personas durante un largo periodo de tiempo, y eso sin contar los devastadores efectos econ√≥micos y sociales derivados del terremoto y la contaminaci√≥n nuclear. Realmente las consecuencias son imprevisibles dado que la situaci√≥n todav√≠a no est√° bajo control y cada uno de los seis reactores podr√≠an emitir una radiaci√≥n 500 veces superior a la bomba de Hiroshima.

Los beneficios antes que nada

japon_4Como decíamos, el terremoto ha sido el desencadenante inmediato, el detonante de la catástrofe nuclear, pero esta no se puede explicar exclusivamente por un accidente natural, por más grave que este haya sido. La primera cuestión que salta a la vista es la siguiente: Japón, está situado sobre una de las fallas sísmicas más activas del planeta, y sufre terremotos continuamente; además, es uno de los países más nuclearizados del mundo, con 54 reactores activos y 2 en construcción; además, las empresas propietarias de las nucleares se rigen, como todas las empresas bajo el capitalismo, por el criterio del máximo beneficio privado. Estas empresas mienten sistemáticamente sobre los accidentes y sus consecuencias, actuando fuera del control de la población; además, tienen vínculos con el aparato estatal cuyas labores de vigilancia y control están mediatizadas por este vínculo y lastradas por la ineficacia y la lentitud inherente a toda burocracia. Obviamente, si todas las condiciones para un accidente nuclear grave existen, lo más probable es que tarde o temprano este finalmente ocurra.

Jap√≥n ten√≠a ya antecedentes de accidentes nucleares bastante graves. Uno de los primeros accidentes nucleares ocurri√≥ entre enero y marzo de 1981, cuando unos 40.000 litros de l√≠quidos radioactivos pasaron desde los dep√≥sitos de residuos de una central a las cloacas de la ciudad de Tsuruga. El accidente se ocult√≥ a la ciudadan√≠a hasta pasados unos 100 d√≠as. A finales de julio de 2007 un terremoto de intensidad 6,8 puso fuera de funcionamiento la gigantesca planta nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, una de las m√°s grandes del mundo, con 7 reactores. La planta era propiedad de TEPCO, Tokyo Electric Power Company, la misma que la de Fukushima. Informes sobre aquel accidente se√Īalaron fugas radioactivas, conductos obsoletos, barriles radioactivos rotos. Es probable que la central est√© situada justamente sobre una falla s√≠smica. Por supuesto, como ocurre de forma sistem√°tica con los propietarios de las empresas nucleares en general y TEPCO en particular, se manipul√≥ desde el principio sobre la magnitud y las consecuencias del accidente.

Antes del accidente de Fukushima, seg√ļn documentos revelados por Wikileaks, un funcionario de la Agencia Internacional de la Energ√≠a At√≥mica (AEIA) ya hab√≠a advertido a las autoridades japonesas de que sus plantas nucleares no estaban preparadas para hacer frente a poderosos terremotos, que estaban ‚Äúdesactualizadas‚ÄĚ y que terremotos de grandes magnitudes podr√≠an presentar ‚Äúgrandes problemas‚ÄĚ. Sin embargo el gobierno japon√©s no hizo nada. Tambi√©n en esta ocasi√≥n la actitud del gobierno japon√©s ha sido vergonzosa ante el accidente, tratando de minimizar sus consecuencias y actuando con lentitud y secretismo.

Manipulación informativa al servicio de los grandes monopolios

Detr√°s de la industria nuclear hay intereses muy poderosos, en el que confluyen grandes empresas monopol√≠sticas del sector energ√©tico y armament√≠stico, el sector financiero y el aparato estatal-militar. Constituyen un pilar fundamental del capitalismo; un entramado inseparable de intereses econ√≥micos y pol√≠ticos en la c√ļspide del sistema. Tienen un enorme poder de influencia sobre los gobiernos y los medios de comunicaci√≥n, si no los controlan directamente. Ellos son los interesados en que no se llegue al fondo de la cuesti√≥n y su lobby de presi√≥n est√° teniendo un papel muy activo en todo el debate que est√° suscitando el desastre de Fukushima. En el empe√Īo de defender sus intereses no se cortan en utilizar desde los argumentos m√°s sutiles a las mentiras m√°s burdas.

japon_ruinasUn ejemplo de esto √ļltimo fueron las declaraciones del presidente de Endesa, Borja Prado, publicadas el mi√©rcoles 16 de marzo, cuando la gravedad de la cat√°strofe era ya evidente y la nube radioactiva ya estaba expandi√©ndose por el Pac√≠fico. Seg√ļn el m√°ximo responsable de este monopolio energ√©tico, propiedad de la italiana Enel, ‚Äúse ha demostrado que las centrales japonesas han resistido a pesar del mayor terremoto de la historia‚ÄĚ, justificando as√≠ la continuidad de sus planes de inversi√≥n en el sector. Otro ejemplo de desfachatez, lo tuvimos con las declaraciones en rueda de prensa de la presidenta del Foro de la Industria Nuclear (la patronal espa√Īola del sector), Mar√≠a Teresa Dom√≠nguez, quien dijo el 14 de marzo, que ‚Äúde lo ocurrido debe desprenderse el mensaje de que las centrales poseen una fortaleza de dise√Īo muy importante, capaces de soportar un terremoto de nueve grados, un tsunami y sesenta r√©plicas‚ÄĚ. Evidentemente estos se√Īores no pod√≠an ignorar, a aquellas alturas de la situaci√≥n, la gravedad de lo que estaba sucediendo. Pero la utilizaci√≥n de la mentira m√°s burda, aunque siendo sobre hechos tan graves que afectan a la vida de millones de personas, se justifica para esta gente si de lo que se trata es de defender sus negocios multimillonarios. Esta es la moral de la clase dominante: todo vale con tal de preservar el negocio. Adem√°s, este es el tipo de gente que advierte a la poblaci√≥n de la ‚Äúdemagogia de la izquierda‚ÄĚ y de que s√≥lo se haga caso a los ‚Äúcient√≠ficos‚ÄĚ, por supuesto a los cient√≠ficos que est√°n bajo su n√≥mina. La misma Organizaci√≥n Mundial de la Salud, dependiente formalmente de la ONU y en la pr√°ctica del entramado de intereses de la industria nuclear, afirmaba tambi√©n el 16 de marzo que no hab√≠a ‚Äúpropagaci√≥n internacional‚ÄĚ de la radiaci√≥n, cuando algunos peri√≥dico ya daban cuenta exacta de la evoluci√≥n de la nube radioactiva.

Entre los argumentos aparentemente ‚Äúirrebatibles‚ÄĚ del lobby nuclear es el de que Jap√≥n no tiene otros recursos energ√©ticos y por lo tanto no le quedaba m√°s remedio que basarse en la energ√≠a nuclear. Sin embargo esto no es verdad, existen muchas alternativas a la energ√≠a nuclear, desarrolladas y por desarrollar, y obviamente sin el peligro mortal para la poblaci√≥n que supone la energ√≠a nuclear. El absurdo de llenar de nucleares en una de las fallas s√≠smicas m√°s importantes del planeta poniendo en peligro la vida de millones de personas no es algo ‚Äúinevitable‚ÄĚ, es un absurdo que no se puede desligar de la l√≥gica del sistema capitalista, basado en la ley del m√°ximo beneficio, la competencia destructiva entre diferentes pa√≠ses y el militarismo a ello asociado. Todas las potencias imperialistas han desarrollado y extendido el uso de la energ√≠a nuclear, tanto para fines militares como econ√≥micos.

La energía nuclear: una amenaza para la población

japonEl problema de las nucleares no es, por supuesto, una cuesti√≥n ‚Äújaponesa‚ÄĚ ni su peligro est√° s√≥lo asociado a los movimientos s√≠smicos; la esencia del problema est√° ligado al uso de una tecnolog√≠a extremadamente peligrosa con criterios capitalistas, es decir, de m√°ximo beneficio privado y la lucha despiadada de los diferentes estados nacionales por los mercados mundiales, incluyendo la utilizaci√≥n de la guerra y la ‚Äúdisuasi√≥n nuclear‚ÄĚ.

Ha habido accidentes nucleares en todos los pa√≠ses. En Francia, cuyas autoridades se han hecho mucho eco de la gravedad del accidente en Jap√≥n, como una forma de decir que eso ‚Äúaqu√≠ no pasa‚ÄĚ ha habido tambi√©n accidentes nucleares. M√°s de tres cuartas partes del fluido el√©ctrico franc√©s provienen de sus 59 centrales nucleares; al otro lado de los pirineos hay concentradas m√°s nucleares que en Jap√≥n. En verano de 2008 hubo cuatro accidentes, en distintas plantas. En uno hubo una fuga de 74 kilos de uranio al romperse una ca√Īer√≠a subterr√°nea, filtr√°ndose por dos r√≠os aleda√Īos a la central.  Como siempre, se ocult√≥ el accidente a la poblaci√≥n durante d√≠as. En un segundo accidente se registr√≥ una fuga de material radioactivo. En otro, 15 trabajadores resultaron contaminados y en el cuarto un centenar de empleados fueron alcanzados por polvo radioactivo en la planta de Tricastin, la misma donde tuvo lugar el primer derrame. Estos accidentes, como denunci√≥ la central sindical CGT, estaban vinculados al aumento de la subcontrataci√≥n en las tareas de mantenimiento de las centrales nucleares, que pasaron, en 15 a√Īos, del 20% AL 80%. El 70% de los accidentes de la industria nuclear francesa, incluida la exposici√≥n a la radioactividad, son sufridos por subcontratados. Ah√≠ vemos claramente como el continuo empeoramiento de las condiciones de trabajo, que es una tendencia fundamental del capitalismo, es otro de los factores que inciden poderosamente en aumentar el peligro de accidentes nucleares.

Tambi√©n en el estado espa√Īol ha habido accidentes nucleares y ejemplos del enorme peligro que esta tecnolog√≠a supone para la humanidad en manos capitalistas. El 26 de noviembre de 2007 hubo un "incidente" en la Central Nuclear de Asc√≥ I (Tarragona). Las barras de combustible radioactivo que se introducen en el reactor nuclear se transportan con un tubo de transferencia. Estos tubos, una vez vaciado el combustible radioactivo de su interior, son lavados para descontaminarlos. El agua empleada para este fin se trata como residuo nuclear. Los bidones que conten√≠an esta agua se vertieron en la piscina del reactor de Asc√≥ I. El vaciado produjo vapores radiactivos que fueron absorbidos por un extractor y emitidos (el 95%) alrededor del recinto de la central (en un radio de 50 metros de la chimenea). Este incidente no se ha dado a conocer ni a la opini√≥n p√ļblica, ni a los organismos responsables de la seguridad nuclear, ni a los propios trabajadores hasta principios de abril de 2008. Tan s√≥lo lo conoc√≠an una decena de directivos. La direcci√≥n de la central ocult√≥ los datos y luego inform√≥ a cuentagotas, reconociendo s√≥lo lo que ya no pod√≠a ocultar porque otros lo hab√≠an sacado a la luz.

Otro ejemplo de descontrol: el  22 de abril se supo que una empresa que gestiona la chatarra supuestamente no contaminada de la nuclear ha detectado en uno de sus camiones part√≠culas radioactivas cuando lleg√≥ a la empresa ubicada en Reus, a 62 kil√≥metros de Asc√≥. Los trabajadores de la central fueron "tranquilizados" por la direcci√≥n con estas vergonzosas palabras: "Si juntas todas las part√≠culas radioactivas en un bocadillo y te lo comes, no ser√≠a peligroso para la salud". En 1989 se produjo un accidente en la central de Vandell√≤s I, cuya gravedad se clasific√≥ a tan s√≥lo un punto por debajo del famoso accidente de Three Mile Island en EEUU, en 1979. Si la temperatura del reactor hubiera alcanzado tan solo tres grados m√°s, las consecuencias hubieran sido de dimensiones imprevisibles.

La actitud del gobierno de Zapatero respecto a la cuesti√≥n nuclear ha sido tambi√©n vergonzosa y como ocurre con toda su pol√≠tica social, econ√≥mica y exterior, se ha plegado a los intereses de los m√°s poderosos. Cediendo a la presi√≥n de las multinacionales el√©ctricas aprob√≥ el alargamiento de la central de Garo√Īa, la m√°s vieja de las que est√°n ahora en funcionamiento en el Estado espa√Īol. A ra√≠z del desastre en Fukushima ha declarado que volver√° a plantear su cierre en 2013. En todo caso, el peligro de accidentes nucleares persistir√°, por todos los factores que hemos apuntado anteriormente.

Nacionalización bajo control obrero de los monopolios energéticos

japon_nuclearUno de los argumentos del lobby nuclear es que los accidentes son en general ‚Äúinevitables‚ÄĚ y que son el ‚Äúprecio‚ÄĚ que la sociedad debe pagar por el desarrollo econ√≥mico y tecnol√≥gico. El lobby trata de ridiculizar a todos los que denuncian el uso irresponsable y criminal de los gobiernos y empresas capitalistas con relaci√≥n a la energ√≠a nuclear present√°ndonos como enemigos de los avances tecnol√≥gicos y del desarrollo econ√≥mico, como si nuestra alternativa fuera volver a  la edad de piedra o proclamar una sociedad id√≠lica en la que no se produzcan accidentes de ning√ļn tipo. La realidad es que es precisamente el capitalismo el gran problema para el desarrollo de la sociedad, de la tecnolog√≠a y de su aplicaci√≥n en beneficio de la mayor√≠a de la sociedad. A pesar de los tremendos avances tecnol√≥gicos de las √ļltimas d√©cadas, en la medida que estos est√°n controlados por un pu√Īado de monopolios capitalistas, el hambre, las enfermedades curables, el desempleo, la precariedad y la incertidumbre sobre el futuro afectan a la inmensa mayor√≠a de la sociedad y se ha incrementado. En manos de los capitalistas, el desarrollo tecnol√≥gico es sin√≥nimo de cat√°strofes, de sobre explotaci√≥n de los trabajadores, de militarismo y de profundas crisis econ√≥micas que arrojan a millones de personas al paro, dilapidando la iniciativa, la fuerza creadora de un porcentaje incre√≠ble de seres humanos. Eso no es una teor√≠a, es la pura realidad. Adem√°s, los grandes monopolios de la industria nuclear y del petr√≥leo frenan el desarrollo de tecnolog√≠as sin peligros para la naturaleza y el ser humano. Por eso, el movimiento obrero y sus organizaciones deben oponerse frontalmente a la utilizaci√≥n de la energ√≠a nuclear, impedir la construcci√≥n de nuevas centrales y exigir la paralizaci√≥n de las ya existentes, demandando la nacionalizaci√≥n de las empresas del sector energ√©tico y el desarrollo de fuentes de energ√≠as limpias, bajo control de las organizaciones obreras y de consumidores, y garantizando todos los puestos de trabajo que implica el cierre de las centrales. Hay que arrebatar a una minor√≠a de corporaciones el monopolio de la energ√≠a para asegurar energ√≠a limpia, respetuosa con el medio ambiente y barata, para disfrute de toda la poblaci√≥n. Nuestra alternativa frente a la locura y el caos capitalista no es volver a la edad de piedra ni confiar en la posibilidad de un capitalismo con rostro humano, sino una sociedad socialista, en la que todos los medios productivos y tecnol√≥gicos fundamentales est√©n nacionalizados, permitiendo as√≠ que su uso sea planificado y al servicio de la inmensa mayor√≠a de la sociedad.

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