payday loans
Catástrofe nuclear en Japón PDF Imprimir E-mail
Escrito por Mar√≠a Castro   
Martes, 05 de Abril de 2011 17:31

japon_fukushimaNi accidente natural ni ‚Äėcastigo divino‚Äô La responsabilidad es del sistema capitalista

La cat√°strofe nuclear que se est√° produciendo en la central de Fukushima, en Jap√≥n, es un dram√°tico exponente del car√°cter an√°rquico del sistema y la irresponsabilidad criminal de una clase capitalista que, en aras del m√°ximo beneficio, no duda en sacrificar la seguridad y la vida de millones de personas. Evidentemente, la causa inmediata de la cat√°strofe nuclear ha sido el brutal terremoto del viernes 11 de marzo, que alcanz√≥ el grado m√°ximo de la escala Richter, y el posterior tsunami, que han supuesto un trauma desgarrador para millones de japoneses, entre los que ya se contabilizan casi 30.000 muertos. Sin embargo, las causas de fondo del desastre nuclear no se explican por factores naturales ni, por supuesto, por factores sobrenaturales (el gobernador de Tokio atribu√≠a el terremoto a un ‚Äúcastigo divino‚ÄĚ).

La cat√°strofe nuclear de Fukushima se ha producido en un momento en que la mayor√≠a de los gobiernos occidentales estaban apostando, en primer lugar, por la instalaci√≥n de nuevas centrales nucleares y, en segundo lugar, la ampliaci√≥n de la moratoria de producci√≥n de las ya existentes. Resulta incre√≠ble que despu√©s de toda la campa√Īa y demagogia de los Obama, Sarkozy y compa√Ī√≠a, sobre las armas de destrucci√≥n masiva, el peligro de la proliferaci√≥n de armas nucleares y dem√°s, el aut√©ntico peligro nuclear para la humanidad proceda de la pol√≠tica energ√©tica nuclear en sus propios pa√≠ses.
Jap√≥n cuenta con un lamentable historial de accidentes nucleares, en los √ļltimos veinte a√Īos ha habido cuatro graves. A√ļn as√≠, el gobierno japon√©s en estas dos √ļltimas d√©cadas ha incrementado su dependencia de la energ√≠a nuclear, actualmente hay en funcionamiento 54 centrales. En 1990 el 9% de la electricidad proced√≠a de la energ√≠a nuclear, actualmente es un 32% y la previsi√≥n era que en 2030 alcanzara el 50% de la producci√≥n el√©ctrica.
Un ejemplo claro de la mala planificaci√≥n y desprecio por la vida humana y el medio ambiente es la localizaci√≥n de las centrales nucleares. La mayor√≠a se encuentran situadas sobre fallas geol√≥gicas activas, el sism√≥logo Katuhiko Ishibashi, de la Universidad de Kobe, dimiti√≥ en 2005 del Consejo de Seguridad de Reactores Nucleares porque el gobierno ignoraba las advertencias sobre los peligros que esto implicaba: ‚Äúes como un terrorista suicida con un cintur√≥n atado al pecho lleno de granadas‚ÄĚ. Era cuesti√≥n de tiempo que esto sucediera. Pero no es un caso aislado de Jap√≥n, en EEUU hay dos complejos nucleares construidos sobre la Falla de San Andr√©s (California).

 

El esc√°ndalo de Fukushima: el negocio nuclear al descubierto

japon_fukushima1En el ejemplo de Fukushima vemos que incluso en algo tan extremadamente peligroso como es la energ√≠a nuclear, los capitalistas subordinan la seguridad al ahorro de costes y el beneficio. Los reactores nucleares de la central son de un modelo dise√Īado hace cuarenta a√Īos por General Electric, pero existen otros seis similares funcionando en Jap√≥n, 21 en EEUU y, por ejemplo, uno en el Estado espa√Īol, en la central nuclear de Garo√Īa (Burgos). Seg√ļn publicaba The New York Times se eligi√≥ el dise√Īo de Fukushima porque ‚Äúera el m√°s barato y f√°cil de construir, en parte porque utilizaba una estructura de contenci√≥n comparativamente m√°s peque√Īa y m√°s barata‚ÄĚ (13/3/11).
Para ahorrar costes las empresas nucleares japonesas entre otras medidas reclutaban a mendigos en los parques de la capital para realizar los trabajos m√°s peligrosos en las centrales. Seg√ļn una investigaci√≥n del profesor Yukoo Fujita, de la universidad japonesa de Keio, en los √ļltimos treinta a√Īos entre 700 y 1.000 mendigos han muerto de c√°ncer a causa de la radicaci√≥n.
En el sector nuclear japon√©s trabajan 70.000 personas. Un 80% de las plantillas son trabajadores sin preparaci√≥n y con contratos temporales, seleccionados entre las capas m√°s desfavorecidas de la poblaci√≥n. Los mendigos son los que realizan las tareas m√°s arriesgadas, como la limpieza de reactores o la descontaminaci√≥n en caso de fuga. ‚ÄúEl testimonio de varias v√≠ctimas confirma que lo normal es que accedan a las zonas de riesgo con medidores de radiactividad, pero que √©stos suelen ser manipulados por los capataces. En ocasiones no es extra√Īo que sean los propios mendigos los que, temiendo ser sustituidos por otros si se sabe que han recibido una dosis excesiva de radiaciones, oculten la situaci√≥n. ‚ÄėSi la radiaci√≥n es alta nadie abre la boca por miedo a que no pueda trabajar m√°s‚Äô, reconoce Saito, uno de los vagabundos del parque Ueno de Tokio que admite haber hecho ‚Äėvarios trabajos en las plantas nucleares‚ÄĚ (El Mundo, 18/3/11).
La central de Fukushima está gestionada por Tokyo Electric Power Company (PETCO), la cuarta empresa más grande del mundo. Su historial es lamentable. En 2003 tuvo que cerrar temporalmente 17 de sus plantas nucleares en el país cuando se supo que había falsificado los informes sobre seguridad de las mismas. En 2006, volvió a suceder y no pasó nada, PETCO ha seguido al frente de la mayoría de las centrales nucleares del país.
Y ahora parece que puede salir indemne de la situaci√≥n. En Jap√≥n existe la Ley de Compensaci√≥n para Da√Īo Nuclear, pero seg√ļn informaba la agencia de noticias Kyodo (26/3/11), existe una secci√≥n 3 en dicha ley a la que se podr√≠a acoger la empresa, en caso de ‚Äúdesastre natural grave de car√°cter excepcional o insurrecci√≥n‚ÄĚ quedar√≠a libre de responsabilidad. En ese caso, ser√≠a el gobierno quien tendr√≠a que hacer frente a todo el coste econ√≥mico de la cat√°strofe (reparaci√≥n de las instalaciones nucleares afectadas, gastos medioambientales, indemnizaciones y otro tipo de costes provocados directamente por la cat√°strofe nuclear), que asciende, por ahora, a 12.300 millones de d√≥lares, seg√ļn  www.bussinesslive.co.za
Desde el accidente tanto el gobierno como PETCO han dado poca informaci√≥n y siempre intentando minimizar la gravedad real de la situaci√≥n. Por ahora, todos los intentos de evitar el escape de gases y materiales radioactivos han fracasado, a pesar de los heroicos esfuerzos de los trabajadores de la central y de los bomberos por estabilizar la situaci√≥n. Las condiciones en las que est√°n trabajando son tremendas. Recientemente se supo que los bomberos de Tokio son obligados a trabajar m√°s horas de las permitidas por las normativas de seguridad bajo amenazas de despido. Trabajan durante 26 horas seguidas sin m√°s protecci√≥n que m√°scaras de gas y su traje habitual de bombero. Un electricista contaba al peri√≥dico brit√°nico Daily Telegraph que ellos trabajaban sin ning√ļn tipo de protecci√≥n. Tambi√©n se ha sabido que PETCO no ha proporcionado a los otros trabajadores que trabajan directamente en el reactor la protecci√≥n adecuada para los niveles de radiaci√≥n. En una muestra de cinismo el responsable de la empresa dijo que todo fue una ‚Äúlamentable falta de comunicaci√≥n‚ÄĚ.
japon_ruina2La magnitud real de la cat√°strofe nuclear no se conocer√° hasta que no pase alg√ļn tiempo, incluso a√Īos, como sucedi√≥ en el caso de Chernobyl. Por ahora hay 200.000 evacuados, pero tambi√©n est√° el alcance de la contaminaci√≥n radioactiva y sus efectos. Seg√ļn el Ministerio de Ciencia de Jap√≥n, a 30 kil√≥metros de la central ya se superan los niveles naturales de radioactividad. La situaci√≥n a√ļn no est√° controlada y la situaci√≥n empeora cada d√≠a que pasa.
Como explicamos en la declaración publicada tras el accidente en Fukushima* el movimiento obrero y sus organizaciones deben oponerse frontalmente a la utilización de la energía nuclear, impedir la construcción de nuevas centrales y exigir la paralización de las ya existentes, demandando la nacionalización de las empresas del sector energético y el desarrollo de fuentes de energías limpias, bajo control de las organizaciones obreras y de consumidores, y garantizando todos los puestos de trabajo que implica el cierre de las centrales.

Las consecuencias del terremoto y la ineficacia del gobierno

Al accidente nuclear se suman las devastadoras consecuencias del terremoto, hasta el momento el m√°s importante de la historia de Jap√≥n y el s√©ptimo mundial. Se ha podido constatar que si bien las infraestructuras de Tokio y otras grandes urbes s√≠ estaban preparadas para un se√≠smo de esta magnitud, en los peque√Īos pueblos y barrios pobres de las grandes ciudades la situaci√≥n es radicalmente diferente. Han muerto y desaparecido miles de personas que viv√≠an en casas de madera arrolladas por el tsunami.
Todav√≠a no existe una lista oficial de v√≠ctimas. Los √ļltimos datos oficiales hablaban de 10.000 muertos y m√°s de 17.000 desaparecidos, pero es evidente que esa cifra seguir√° aumentando. Dos semanas despu√©s del terremoto, llegaban a√ļn noticias de cad√°veres abandonados por las carreteras en la Prefectura de Fukushima.
La situaci√≥n de los supervivientes es dram√°tica. M√°s de 250.000 personas se han quedado sin hogar y ahora malviven en albergues, tiendas de campa√Īa o estadios, sin recibir apenas ayuda del gobierno. Lamentable es tambi√©n la situaci√≥n dentro del √°rea de cuarentena impuesta alrededor de la central de Fukushima, recientemente la televisi√≥n japonesa mostraba im√°genes de hospitales en los que se pod√≠an ver a los pacientes y personal sanitario abandonados a su suerte por las autoridades. Los 100.000 soldados de las Fuerzas Especiales movilizados est√°n destinados exclusivamente a rescatar cad√°veres.
Durante el terremoto de Kobe de 1995, el gobierno nipón ya mostró su ineficacia cuando las tareas de ayuda a los supervivientes (alimentos, ropa de abrigo, etc.) corrió a cargo de 1,2 millones de voluntarios y tuvieron que ser organizadas por los sindicatos y organizaciones comunitarias. Lo mismo empieza a suceder en esta ocasión. Ante la inoperancia del gobierno, en Kansai se han organizado los sindicatos para empezar a realizar estas tareas y decenas de miles de voluntarios de todo el país ya han mostrado su disposición a ayudar en las mismas.
japon_albergueM√°s de un mill√≥n de hogares se han quedado sin suministro de agua y m√°s de 2 millones sin luz y gas. Para agravar a√ļn m√°s la situaci√≥n, el suministro el√©ctrico en el noroeste del pa√≠s ha quedado interrumpido y tardar√° un tiempo en recuperarse totalmente, eso incluye ‚Äúapagones programados‚ÄĚ en Tokio, algo que no tiene precedentes. PETCO es la compa√Ī√≠a que suministra la electricidad al √°rea metropolitana de Tokio.
En el caso del suministro el√©ctrico se puede comprobar la anarqu√≠a del sistema y falta de planificaci√≥n del capitalismo. Jap√≥n es el √ļnico pa√≠s capitalista desarrollado que tiene dos frecuencias el√©ctricas distintas, una en el oeste y otra en el este del pa√≠s. El problema es que existen nueve empresas regionales de electricidad privadas, cada una suministra y distribuye la electricidad seg√ļn su propio criterio y beneficio. S√≥lo hay tres plantas que podr√≠an transformar la electricidad para que pueda ser utilizada en las zonas afectadas del pa√≠s, pero en las circunstancias actuales son insuficientes.

Las consecuencias económicas para Japón y la economía mundial

Seg√ļn el Banco Mundial los da√Īos del terremoto equivalen a un 4% del PIB japon√©s y debemos recordar que incidir√°n sobre una econom√≠a que lleva veinte a√Īos hundida en una recesi√≥n econ√≥mica de la que todav√≠a no hab√≠a conseguido salir. Este a√Īo las previsiones m√°s optimistas hablaban de un crecimiento del 1,6%. Ahora ser√° imposible, y no s√≥lo se ver√° afectada la econom√≠a japonesa. Ser√≠a rid√≠culo pensar que la tercera potencia capitalista mundial sufre un cataclismo de esta magnitud y no va a tener consecuencias para la econom√≠a mundial.
La prensa econ√≥mica lo expresa as√≠: ‚ÄúEl terremoto en Jap√≥n es uno de esos golpes que descarrilan las predicciones econ√≥micas. Hasta que se conozca el alcance de los datos, la incertidumbre es la palabra clave para las perspectivas japonesas y quiz√° tambi√©n para las globales‚ÄĚ (The Wall Street Journal, 23/3/11). ‚ÄúLas empresas mundiales de todo tipo, desde fabricantes de semiconductores a constructores de barcos, se enfrentan a la interrupci√≥n de sus operaciones despu√©s de que el terremoto y el tsunami en Jap√≥n destrozaran la infraestructura vital y dejara fuera de servicio f√°bricas que producen desde componentes de alta tecnolog√≠a hasta acero‚ÄĚ (Reuters, 23/3/11).
Desde el inicio del terremoto, el Banco Central de Jap√≥n ha inyectado en los mercados financieros 55,6 billones de yenes (m√°s de 600.000 millones de d√≥lares) para evitar el hundimiento de la bolsa y el sostenimiento de los mercados financieros. A√ļn as√≠, la bolsa de Tokio ha perdido un 14% de su valor. Otro problema para la econom√≠a japonesa es la cotizaci√≥n del yen, el 17 de marzo alcanz√≥ su nivel m√°s alto desde el per√≠odo de la posguerra. Todos los buitres que planean sobre los mercados financieros en busca de una oportunidad ahora la ven en Jap√≥n y en su necesidad de capital para hacer frente a la reconstrucci√≥n una oportunidad para especular con el yen. Un yen alto dificultar√° las exportaciones japonesas.
japon_toyotaEsta apreciaci√≥n del yen tambi√©n tiene efectos en el extranjero, por ejemplo, en sus vecinos asi√°ticos. Seg√ļn el Banco Mundial, la mitad de la deuda a largo plazo de la Regi√≥n del Este del Pac√≠fico est√° dominada por el yen y por cada 1% que se aprecie el yen, el servicio de la deuda aumenta en 250 millones de d√≥lares. Para un pa√≠s como China que tiene s√≥lo el 8% de su deuda en yenes puede que no represente mucho, pero para un pa√≠s como Tailandia que tiene el 60% de su deuda en esa moneda el efecto puede ser devastador.
Otro factor de inestabilidad impl√≠cito en la situaci√≥n es que se desencadene una tendencia a la repatriaci√≥n del capital nip√≥n en el extranjero. Jap√≥n es la mayor naci√≥n acreedora del mundo, cuenta con 3 billones de d√≥lares invertidos en activos en el extranjero. Seg√ļn el FMI es uno de los mayores compradores de bonos del tesoro norteamericano, unos 900.000 millones de d√≥lares, as√≠ que juega un papel importante en el sostenimiento del sistema financiero estadounidense.
Los analistas tambi√©n se√Īalan con temor los efectos que la situaci√≥n en Jap√≥n tendr√° en los precios del petr√≥leo ya que su econom√≠a es la tercera importadora mundial de crudo. La previsi√≥n es que la inutilizaci√≥n de las centrales nucleares accidentadas implicar√° un aumento del consumo de petr√≥leo y eso puede significar el incremento de la importaci√≥n en 375.000 barriles diarios. Adem√°s, esto se produce en un momento de inestabilidad social y pol√≠tica en el norte de √Āfrica y Oriente Medio, zonas productoras de petr√≥leo y gas.
Por √ļltimo, pero no menos importante, est√° el impacto sobre la producci√≥n mundial de mercanc√≠as. Jap√≥n es un engranaje importante en la cadena de montaje mundial y existen serias preocupaciones sobre las consecuencias en la cadena de suministros. Sony tuvo que cerrar ocho plantas, tambi√©n cerraron Fuji, Glaxxo, Nestl√©, Volvo, Nissan y Honda. Jap√≥n es la primera potencia mundial del sector automovil√≠stico, no s√≥lo por construcci√≥n de coches sino tambi√©n por fabricaci√≥n de componentes. En las dos semanas posteriores al terremoto se hab√≠an fabricado 335.000 autom√≥viles menos y la escasez de componentes se dejaba sentir ya en otros pa√≠ses, en el caso del Estado espa√Īol ha efectado a la planta de Citr√∂en en Vigo y de Opel en Zaragoza. El otro resultado inmediato ser√° la subida de precios de los veh√≠culos. Lo mismo suceder√° en otros sectores, como en electr√≥nica y semiconductores. Por ejemplo, Jap√≥n produce el 40% de los chips de memoria flash del mundo, seg√ļn Objective Analysis, ‚Äúa corto plazo podr√≠a sufrirse escasez de unidades y producirse una subida  importante de los precios‚ÄĚ. Eso se puede traducir en presiones inflacionarias sobre la econom√≠a mundial y al mismo tiempo afectar negativamente al consumo, un factor m√°s que puede anclar la situaci√≥n econ√≥mica mundial en una situaci√≥n de postraci√≥n.

La reconstrucci√≥n, ¬Ņun acicate para el crecimiento econ√≥mico?

Seg√ļn los primeros c√°lculos del gobierno, el coste del terremoto podr√≠a superar los 25 billones de yenes (309.000 millones de d√≥lares), sin contar el accidente nuclear y sus consecuencias. Muchos hablan ahora de que el plan de reconstrucci√≥n servir√° de acicate para el crecimiento econ√≥mico. Los 38.000 millones de d√≥lares gastados en los planes de reconstrucci√≥n durante el terremoto de Kobe, en 1995, no consiguieron cambiar la din√°mica de la econom√≠a, ya entonces renqueante. Hay que tener en cuenta que a lo largo de las √ļltimas dos d√©cadas se han dedicado cantidades ingentes de dinero p√ļblico para tratar de animar a la econom√≠a japonesa, sin que ninguno de los planes de est√≠mulo econ√≥mico tuviera √©xito. Lo que s√≠ consiguieron los planes anteriores es elevar la deuda p√ļblica japonesa al 225% del PIB, la mayor de los pa√≠ses industrializados. La deuda, p√ļblica y privada, est√° siendo un verdadero lastre para la econom√≠a nipona y una nueva dosis de gasto p√ļblico (que en todo caso beneficiar√° a determinados sectores como las constructoras) ahondar√° todav√≠a m√°s el problema. Adem√°s, la llamada reconstrucci√≥n se producir√° en un contexto mucho m√°s desfavorable de la econom√≠a mundial, inmersa en la mayor crisis capitalista desde 1929.
El gobierno ya ha dejado entrever c√≥mo y qui√©n va a pagar la reconstrucci√≥n: los trabajadores. Pocos d√≠as despu√©s del terremoto duplic√≥ el impuesto al consumo, hasta el 10%, lo que tendr√° como consecuencia una p√©rdida de poder adquisitivo. Tambi√©n se han suspendido, entre otras, las ayudas anunciadas a la infancia. Los sindicatos han denunciado al ministro de Trabajo, que, con la excusa del terremoto, alent√≥ p√ļblicamente a los empresarios a no pagar la indemnizaci√≥n a los trabajadores despedidos durante la crisis provocada por el terremoto y la cat√°strofe nuclear, seg√ļn la ley tienen derecho a cobrar el 60% de su salario.

¬ŅResignaci√≥n ‚Äėa la japonesa‚Äô ante la adversidad?

japon_colasEstos d√≠as muchos art√≠culos de los medios burgueses han hecho referencias  al car√°cter japon√©s, y a su supuesta aceptaci√≥n pasiva de las adversidades y paciencia infinita ante el sufrimiento, minimizando las se√Īales de malestar y cr√≠tica hacia la mala gesti√≥n y la ineficacia del sistema y sus representantes.
Pero estas ideas son interesadas y la realidad es un poco diferente. Es normal que una cat√°strofe de esta magnitud provoque una conmoci√≥n inicial. Pero, poco a poco, se produc√≠an cada vez m√°s s√≠ntomas de la acumulaci√≥n de rabia y creciente descontento entre la poblaci√≥n. Los Angeles Times recog√≠a las palabras de Shinichi Tanaka, antiguo trabajador de PETCO, alojado en un estadio desde que perdi√≥ su casa: ‚ÄúHemos intentado mantener la calma y esperar, mantener la confianza en nuestro gobierno, pero ahora nos gustar√≠a coger a los funcionarios del gobierno por el pescuezo y golpearlos‚ÄĚ. Comentarios de este tipo cada vez son m√°s habituales en la prensa y en la televisi√≥n. Tambi√©n hay noticias de saqueos en las zonas afectadas. El 19 de marzo, en Tokio unos mil estudiantes y trabajadores se manifestaron por el distrito comercial. La agencia de noticias Kiodo publicaba el 27 de marzo una encuensta seg√ļn la cual, el 58,2% de los japoneses no aprueba la gesti√≥n del gobierno en la cat√°strofe nuclear (Europa Press, 27/3/11).

Crisis política

japon_primerministroHay varios s√≠ntomas de la preocupaci√≥n de la clase dominante a que cuando pase la conmoci√≥n inicial la situaci√≥n social se pueda escapar de su control. El primero es la gigantesca campa√Īa de los medios de comunicaci√≥n en Jap√≥n apelando a la ‚Äúcalma y la tranquilidad‚ÄĚ, algo que te√≥ricamente es innecesario en un pueblo ‚Äúresignado por naturaleza‚ÄĚ. El segundo, fue el discurso del Emperador, algo excepcional en la historia del pa√≠s, el anterior discurso fue pronunciado en 1945, para anunciar la rendici√≥n de Jap√≥n en la II Guerra Mundial. El contenido del discurso tambi√©n fue una apelaci√≥n al ‚Äúorden y la calma‚ÄĚ, adem√°s de pedir ‚Äúsacrificios a todos‚ÄĚ. Y, por √ļltimo, el ofrecimiento del primer ministro a formar un gran gobierno de coalici√≥n y de unidad nacional.
Desde 2009, al frente del gobierno est√° el Partido Democr√°tico Japon√©s (DPJ), fue un triunfo hist√≥rico ya que era la segunda vez desde 1955 que el Partido Liberal (LDP) perd√≠a unas elecciones. El DPJ gan√≥ con un 42% de los votos con la promesa de ‚Äúcambio‚ÄĚ, pero dos a√Īos despu√©s nada ha cambiado, no ha cumplido ninguna de sus promesas y se ha visto salpicado tambi√©n por distintos esc√°ndalos de corrupci√≥n, perdi√≥ las elecciones al Senado el pasado mes de julio y su tasa de aprobaci√≥n est√° en el 28%. Ahora el primer ministro, Naoto Kan, ha ofrecido al LDP y al Komeito (partido budista) formar una coalici√≥n de gobierno. En cuanto al Partido Comunista de Jap√≥n, que consigui√≥ un 10% en las elecciones, en lugar de denunciar la mala gesti√≥n del gobierno y todo lo relacionado con la cat√°strofe, est√° defendiendo el atraso de las elecciones municipales y que no es el momento de cr√≠ticas, sino de ‚Äúayudar al gobierno‚ÄĚ.
En 1995, el terremoto de Kobe y la mala gestión por parte del Estado, acabó con el gobierno del Partido Socialdemócrata, desde entonces este partido ha quedado reducido a una presencia minoritaria en el parlamento. Y esa es la perspectiva más probable para el DPJ, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un partido formado de escisiones de distintos partidos que no dudarán en abandonar el barco cuando éste comience a hundirse.
Los ingentes costes econ√≥micos de la reconstrucci√≥n para los trabajadores japoneses se expresar√°n en nuevas medidas de austeridad que empeorar√°n m√°s sus condiciones de vida. Como en el resto del mundo desarrollado, tambi√©n en Jap√≥n los capitalistas durante estos √ļltimos a√Īos han conseguido mantener sus beneficios a costa de incrementar la explotaci√≥n de la clase obrera y reducir sus condiciones de vida. Seg√ļn datos oficiales del Ministerio de Bienestar en 2009, uno de cada seis japoneses viv√≠a en la pobreza. Ser pobre no significa necesariamente no obtener ning√ļn ingreso. Desde 1997 a 2007 el n√ļmero de trabajadores pobres se duplic√≥, de 5 a 10 millones. Los salarios tambi√©n han ca√≠do, por ejemplo, en junio de 2010 cayeron un 3,3% respecto al mismo per√≠odo del a√Īo anterior, y era el tercer a√Īo consecutivo de ca√≠da. El empleo fijo y el pleno empleo tambi√©n han pasado a ser reliquias del pasado. La tasa de paro es del 4,9%, m√°s de 3 millones de desempleados. Y un 34,5% de los 55,3 millones de trabajadores son temporales o trabajan a tiempo parcial.
El terremoto y la cat√°strofe nuclear s√≥lo sirven para a√Īadir m√°s vapor a una olla a presi√≥n preparada para estallar. La clase obrera japonesa ha demostrado a lo largo de la historia su capacidad de lucha, ha protagonizado luchas heroicas y ha participado junto con la clase obrera mundial en los grandes per√≠odos de auge de la lucha de clases: en los a√Īos 30 y 70. Las ideas comunistas y socialistas tienen una gran tradici√≥n. Esas tradiciones las demostraron despu√©s del terremoto de Kanto en 1923, cuando la clase dominante japonesa hizo recaer los costes econ√≥micos de la reconstrucci√≥n sobre la clase obrera, desencadenando un per√≠odo de gran turbulencia social. Durante los √ļltimos a√Īos hemos visto en Jap√≥n movilizaciones masivas contra la energ√≠a nuclear o contra la base norteamericana de Okinawa. Los acontecimientos que estamos viendo ahora intensificar√°n las contradicciones de clase e inevitablemente empujar√°n a una amplia capa de j√≥venes y trabajadores a cuestionarse el capitalismo y a involucrarse en la lucha por una transformaci√≥n profunda de la sociedad.

*. Tras el terremoto. Catástrofe nuclear en Japón, el capitalismo responsable, www.elmilitante.net, 18 de marzo.

Bookmark and Share