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Costa de Marfil, en las garras del imperialismo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Esteban Guerrero   
Lunes, 02 de Mayo de 2011 09:35

El pasado 11 de abril el presidente Laurent Gbagbo era detenido en el palacio presidencial tras varios d√≠as de asedio. De esta forma, se pone fin a la intervenci√≥n coaligada de las tropas francesas, la ONU, y las fuerzas leales al candidato opositor, Alassane Ouattara. Tras una oleada de masacres y violencia, provocada por los enfrentamientos entre las ‚Äúnuevas fuerzas‚ÄĚ de Ouattara y los sectores del ej√©rcito bajo la √≥rbita de Gbagbo, el candidato jalonado por Francia, EEUU y el grueso de la ONU es aupado al gobierno de Costa de Marfil.

Las acusaciones mutuas de fraude en las elecciones del 31 de octubre del a√Īo pasado entre Gbagbo y Ouattara reabrieron el enfrentamiento armado. Una guerra que  en realidad comenzaba con un alzamiento de militares anti Gbagbo en la ciudad de Abijan en septiembre de 2002. En los √ļltimos meses de ese a√Īo, Costa de Marfil entra en una guerra civil, en la que los dos bandos se disputan el control de las ciudades m√°s importantes. Esta pugna dividir√° al pa√≠s en dos mitades. El norte controlado por las fuerzas de Ouattara y el sur bajo la √©gida de Gbagbo.  Desde entonces las tensiones y los enfrentamientos armados se han sucedido al mismo tiempo que se habla de procesos de paz y mientras las tropas de la ONU y del ej√©rcito franc√©s no paran de aumentar su potencia militar en el pa√≠s.     
Desde el primer momento Francia, EEUU y la ONU han apoyado el bando de Ouattara. Tanto es así, que los cascos de la ONU y las tropas del ejército francés han participado en el asedio final contra el gobierno de Gbagbo. Fue la intervención de estas, lo que aceleró y posibilitó la caída del gobierno.
Esta intervenci√≥n militar ha sido presentada como una misi√≥n humanitaria y una demostraci√≥n palpable de las credenciales democr√°ticas de las instituciones de la comunidad internacional y de los gobiernos que han respaldado a los opositores. As√≠, Hillary Clinton se refiere a esta acci√≥n como ‚Äúuna contundente se√Īal a dictadores y tiranos en todo el mundo‚ÄĚ.
Por su parte, la ONU participa en la ofensiva militar bombardeando el palacio presidencial. Todo esto con el amparo de una resoluci√≥n del Consejo de Seguridad. Los ataques, en palabras de Ban-Ki-Moon, responden a su orden de ‚Äútomar todas las medidas necesarias para impedir el uso de armas pesadas contra la poblaci√≥n civil, con el apoyo de las fuerzas francesas‚ÄĚ.
Seg√ļn este esquema, Ouattara es la voz que representa las aspiraciones de las masas en Costa de Marfil. Y su disputa con Gbagbo, una cruzada por la democracia frente a un tirano que se niega a aceptar la voluntad popular refrendada en las urnas. Pero ¬Ņqui√©n es el l√≠der opositor?

¬ŅRepresenta Ouattara
los intereses de las masas?

Alassane Ouattara hace su aparici√≥n en la pol√≠tica de la mano de la dictadura de Houphouet Boigny. Convertido por este en primer ministro en 1990, desde el principio su gesti√≥n se encamina a la privatizaci√≥n de todas las empresas importantes del pa√≠s. Este antiguo funcionario del FMI, que lleg√≥ a ser presidente del Banco Central de √Āfrica del Oeste, encabeza recortes salvajes contra las condiciones de vida de las masas. Son los a√Īos del Programa de Estabilizaci√≥n y Relanzamiento Econ√≥mico. Es tambi√©n el periodo en que los intereses del imperialismo franc√©s se ven sellados por la pol√≠tica de privatizaciones en los sectores clave de la econom√≠a. La riqueza en materias primas del pa√≠s pasa totalmente a las manos de las empresas francesas. No podemos olvidar que Costa de Marfil adem√°s de ser el principal productor de cacao del mundo tiene importantes reservas de petr√≥leo y se encuentra en un enclave estrat√©gico para el control comercial en el continente africano. Desde 1900 hasta el a√Īo 2000 se expolia todos los sectores determinantes de la econom√≠a. En Costa de Marfil los puntos clave est√°n dominados por 240 filiales de empresas francesas: petr√≥leo (Total), electricidad (Bouygues), agua (Bouygues), obras p√ļblicas (Bouygues, Vinci, Setao, Colas), transporte mar√≠timo (Bollor√©), recursos naturales  (Bollor√©, Castel), telecomunicaciones (France Telecom), y banca (Gen√©rale, Lyonnais, BNP-Paribas).
A esta pol√≠tica de expolio en beneficio de las potencias imperialistas le sigue una actitud igualmente reaccionaria en el terreno de la cuesti√≥n nacional. Con Ouattara  se inicia una nueva fase en las relaciones de los pa√≠ses de √Āfrica del Oeste. Con el fin de fomentar divisiones √©tnicas y nacionales que faciliten la explotaci√≥n de las masas trabajadoras, se establece la tarjeta y el permiso de residencia, destruyendo los acuerdos de libre circulaci√≥n suscritos  por  14 pa√≠ses del entorno. Si bien no es la primera vez que se usan diferencias nacionales para dividir a la clase trabajadora en Costa de Marfil (ya el r√©gimen de Boigny utiliz√≥ las condiciones de los trabajadores que ven√≠an de los pa√≠ses de la frontera norte) se dio un salto importante. Los diferentes gobiernos no han dudado en utilizar la baza del para dividir a las masas. Tras su paso por el gobierno, Ouattara apoya el golpe de Estado del general Gu√©i de 1999 y se convertir√° en una figura clave de la insurrecci√≥n contra el gobierno de Gbagbo.

Gbagbo: reflejo de los choques entre las potencias imperialistas

De la misma manera, el gobierno de Gbagbo no representaba tampoco una alternativa para la transformaci√≥n de las condiciones de vida de la mayor√≠a. A pesar de haberse ganado una aureola de luchador antiimperialista por su oposici√≥n a las nuevas exigencias de la potencia francesa, lo cierto es que el imperialismo franc√©s sigue jugando un papel protagonista en Costa de Marfil y la pol√≠tica del gobierno no se opone a los intereses del imperialismo en la zona. Muy al contrario, el gabinete de Gbagbo ha promocionado el expolio del pa√≠s bajo la intervenci√≥n de nuevas multinacionales, esta vez con apellidos estadounidense y chino. Firmas como Umic en el sector del petr√≥leo o Philip Brothers en el cacao son un ejemplo de que EEUU no quiere quedarse atr√°s en el nuevo reparto de √Āfrica. Por su parte, China ha puesto los dos pies participando ya en los sectores de la construcci√≥n automotriz, de la industria portuaria, de las construcciones terrestres, el sector hidroel√©ctrico y la telefon√≠a. Mientras se firmaban nuevos contratos multimillonarios para los grandes consorcios internacionales, el gobierno acataba la l√≥gica de los mercados congelando los salarios en la √ļltima d√©cada mientras la canasta b√°sica no para de subir y destru√≠a los servicios p√ļblicos, incluyendo la escuela y el sistema sanitario. Incluso prosigui√≥ con la pol√≠tica de divisi√≥n √©tnica y xen√≥foba desarrollada por ministros como Bedi√© o el propio Ouattara. Con la ruptura del monopolio a favor de las empresas francesas, Gbagbo intent√≥ maniobrar para vender cara su gesti√≥n de los asuntos de las potencias imperialistas.
Ahora, con el nuevo gobierno de Outtara, Francia tratar√° de reforzar su posici√≥n. Como vemos, las enfrentamientos en Costa de Marfil est√°n motivados por principios algo m√°s feos que la ‚Äúlucha por la democracia‚ÄĚ y la ‚Äúpreservaci√≥n de los derechos humanos‚ÄĚ que nos quieren vender.

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