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Marruecos: la reforma constitucional deja intacto el poder de la oligarquía PDF Imprimir E-mail
Escrito por Yassin Ben Salem y Antonio Garc√≠a Sinde   
Viernes, 08 de Julio de 2011 09:55

mani_marruecos_1El pasado 17 de junio Mohammed VI present√≥ en una alocuci√≥n televisiva el resultado de los trabajos de la Comisi√≥n de Reforma Constitucional que √©l mismo hab√≠a nombrado, y anunci√≥ la celebraci√≥n de un inmediato refer√©ndum el 1 de julio para ratificar las reformas propuestas.‚ÄāCon esta acci√≥n el rey y su camarilla intentan conjurar el peligro de que los levantamientos populares que est√°n sacudiendo el mundo √°rabe, y que ya han derribado los reg√≠menes dictatoriales de T√ļnez y Egipto, se extiendan a Marruecos. Preocupados por la creciente influencia del Movimiento 20 de Febrero, y temerosos de que las manifestaciones por la democracia acaben desencadenando un movimiento popular que no puedan controlar, la clase dominante marroqu√≠ ha decidido que es m√°s prudente ceder en algunos aspectos secundarios, limando los rasgos m√°s antidemocr√°ticos del actual r√©gimen, antes de afrontar el peligro de un levantamiento generalizado que haga peligrar sus intereses fundamentales.

Porque, pese a la solemnidad de la intervenci√≥n de Mohammed VI, las reformas anunciadas son cambios superficiales que dejan intacto el aparato del Estado creado por Hassan II y mantienen los resortes b√°sicos del poder real. Aunque se aumentan las competencias del primer ministro y del parlamento, el rey conserva sus prerrogativas b√°sicas: el primer ministro seguir√° necesitando el aval del rey para el nombramiento de numerosos altos cargos, el rey sigue siendo el l√≠der religioso, el ‚Äúcomendador de los creyentes‚ÄĚ, la m√°xima autoridad de las Fuerzas Armadas, mantiene a su cargo la direcci√≥n de la pol√≠tica exterior, y sigue presidiendo el Consejo de Ministros y el Consejo Superior del Poder Judicial.
Adem√°s, se crea un nuevo √≥rgano estatal, el Consejo Nacional de Seguridad, que ser√° presidido por el rey. Con este nuevo √≥rgano, que se convierte en el mando supremo de todos los cuerpos armados del Estado marroqu√≠, se trata de asegurar que las concesiones democr√°ticas podr√≠an revertirse f√°cilmente si fuese necesario. En caso de que las reformas no resultasen √ļtiles para desactivar las protestas populares, la opci√≥n de la represi√≥n masiva estar√≠a perfectamente preparada y operativa. De hecho, la represi√≥n a peque√Īa escala no ha disminuido un √°pice en las √ļltimas semanas, como pudieron comprobar los j√≥venes que intentaron celebrar un picnic el pasado 15 de mayo ante la sede de la polic√≠a pol√≠tica, protestando por el mantenimiento de las detenciones ilegales y de la tortura, y que fueron duramente reprimidos. Tambi√©n la suerte del joven Kamal Amari, detenido por la polic√≠a tras una manifestaci√≥n en la ciudad de Asafi el 29 de mayo y golpeado hasta la muerte, es una se√Īal de que el r√©gimen de Mohammed VI no est√° dispuesto a bajar la guardia, y que se reservar√° la potestad de aplastar a sangre y fuego cualquier movimiento popular que se salga de los estrechos l√≠mites de su ‚Äúreforma democr√°tica‚ÄĚ.

La respuesta del Movimiento 20 de Febrero y del sindicalismo de clase

referendum_marruecosEn abierto contraste con las direcciones reformistas pol√≠ticas (USPF y PPS) y sindicales (UMT y UGTM), a las que les falt√≥ tiempo para alabar la bondad y el ‚Äúesp√≠ritu democr√°tico‚ÄĚ del monarca, el Movimiento 20 de Febrero y el sindicato Confederaci√≥n Democr√°tica del Trabajo (CDT) han dado a la propuesta del rey la respuesta que se merece. El Movimiento 20-F y la CDT se niegan a aceptar como v√°lida cualquier reforma concedida desde arriba, reh√ļsan tajantemente discutir las propuestas del rey, y llaman a la poblaci√≥n a boicotear el refer√©ndum del 1 de julio, denunci√°ndolo como una maniobra para intentar ganar un margen de legitimidad para un r√©gimen que conserva en lo fundamental su naturaleza autoritaria y represiva.‚Äā
La firmeza de los j√≥venes del Movimiento 20-F y de los trabajadores de la CDT, atrevi√©ndose a romper la aparente unanimidad del apoyo popular al rey, ha supuesto un duro golpe para la operaci√≥n de maquillaje lanzada por la monarqu√≠a. Por ello, la respuesta del r√©gimen ha sido muy dura, a√ļn a riesgo de desmentir la sinceridad de la voluntad ‚Äúreformista‚ÄĚ de Mohammed VI. Las manifestaciones de los domingos 19 y 26 de junio, las primeras que se celebraban tras el anuncio de la reforma pol√≠tica, no s√≥lo fueron reprimidas por la polic√≠a, como ya hab√≠a ocurrido en numerosas ocasiones, sino que adem√°s fueron atacadas por hordas de secuaces del r√©gimen, elementos lumpenizados reclutados y pagados por la polic√≠a, que agredieron impunemente a los manifestantes, al mismo tiempo que entonaban c√°nticos de apoyo al rey.‚Äā
Con estas acciones, la monarqu√≠a pone de manifiesto cu√°l es, en estos momentos, su principal temor: que el pueblo marroqu√≠ de la espalda a la reforma pol√≠tica. Si el r√©gimen marroqu√≠ ha conseguido hasta el momento esquivar un gran movimiento de protesta popular, similar al desarrollado en otros muchos pa√≠ses √°rabes, ha sido, en gran medida, gracias al apoyo incondicional que le han dado los dirigentes de la Uni√≥n Socialista de Fuerzas Populares, el Partido del Progreso y el Socialismo y el Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD, islamista moderado). Desprovistos de una alternativa estrat√©gica ante la crisis mundial del capitalismo, las direcciones de estos partidos se aferran como desesperados a la monarqu√≠a de Mohammed VI, a la que perciben como √ļnica garant√≠a de que el orden social de Marruecos y sus v√≠nculos con las potencias occidentales no se ver√°n en peligro.
La iniciativa de boicot al refer√©ndum del Movimiento 20-F y la CDT apunta al coraz√≥n de la realidad pol√≠tica de Marruecos. La naturaleza del r√©gimen marroqu√≠ no es sustancialmente distinta de la de los reg√≠menes tunecino o egipcio. Tambi√©n en T√ļnez y Egipto funcionaban legalmente partidos de oposici√≥n y sindicatos de trabajadores, y la represi√≥n se administraba cuidadosamente para evitar un estallido social. Pero bajo la falsa apariencia de tranquilidad las masas populares ard√≠an de indignaci√≥n por la profunda miseria de sus condiciones de vida y la certeza de que el futuro s√≥lo traer√≠a m√°s opresi√≥n y pobreza. Esta es tambi√©n la situaci√≥n real en Marruecos, por m√°s que el r√©gimen exhiba el apoyo de unos dirigentes sindicales y pol√≠ticos supuestamente de ‚Äúizquierda‚ÄĚ para intentar demostrar que no tiene nada que ver con el resto de reg√≠menes √°rabes. La postura firme e insobornable del Movimiento 20-F y la CDT, desvelando la aut√©ntica naturaleza del r√©gimen y la falacia de sus ‚Äúreformas‚ÄĚ, les convierte en el catalizador capaz de agrupar a los trabajadores marroqu√≠es de la industria y del campo, a los j√≥venes estudiantes, a los parados, a las mujeres de las clases populares, para dar la batalla contra un r√©gimen que durante d√©cadas s√≥lo les ha ofrecido pobreza y represi√≥n, y que √ļnicamente intenta maquillarse para mantener indefinidamente sus privilegios.

Necesidad de un programa revolucionario y socialista

Mohamev_VIPara hacer real esta posibilidad de unir al pueblo marroqu√≠ contra la tiran√≠a, al Movimiento 20-F y a la CDT le hace falta, adem√°s de firmeza y voluntad de lucha, un programa que una las reivindicaciones democr√°ticas con una respuesta clara y convincente a las reivindicaciones b√°sicas, sociales y econ√≥micas, de los trabajadores y j√≥venes marroqu√≠es. Despu√©s del refer√©ndum del d√≠a 1, que Mohammed VI conseguir√° ganar sin mayores dificultades poniendo en juego todos los recursos (legales e ilegales) del aparato de Estado marroqu√≠, la lucha va a continuar, porque ni la oligarqu√≠a va a ceder ni una m√≠nima parte de su poder y sus privilegios, ni los trabajadores y el pueblo marroqu√≠ van a ver mejora alguna en sus condiciones de vida. En estas condiciones hace falta un programa que explique al pueblo marroqu√≠ que las libertades democr√°ticas s√≥lo se consolidan cuando han sido una conquista de las masas trabajadoras. La experiencia hist√≥rica demuestra que las libertades y derechos recibidos como concesi√≥n de los poderosos cuando se sienten atemorizados por la amenaza de un levantamiento popular no duran mucho tiempo. Una vez que la amenaza revolucionaria ha pasado, la represi√≥n m√°s cruel se abate sobre los pueblos para castigarlos por su atrevimiento. Y es indiferente que esas concesiones hayan sido resultado de una decisi√≥n del rey, o que hubieran sido propuestas por una Asamblea Constituyente. Ninguna reforma democr√°tica puede surgir desde el seno de las instituciones de un Estado nacido para garantizar los privilegios de la burgues√≠a y los latifundistas, y su capacidad para explotar y oprimir a la inmensa mayor√≠a de la poblaci√≥n. S√≥lo sobre la base del poder revolucionario, sobre la base de las asambleas populares y los comit√©s elegidos democr√°ticamente en f√°bricas, centros de trabajo, barrios populares y pueblos, ser√° posible conquistar irreversiblemente las libertades pol√≠ticas usurpadas durante d√©cadas por la monarqu√≠a.‚Äā
Y las libertades se consolidan cuando se demuestran √ļtiles para mejorar la situaci√≥n material de las masas populares, para librarlas del azote de la pobreza, el paro, el analfabetismo, cuando sirven para emancipar a las mujeres marroqu√≠es de su doble condici√≥n de oprimidas, en tanto que trabajadoras y en tanto que mujeres. Pero ning√ļn avance ser√° posible en este sentido en tanto perviva el capitalismo en Marruecos. En el art√≠culo publicado en El Militante del pasado mayo (Capitalismo marroqu√≠ y reforma democr√°tica) se explicaban los lazos que fusionan de forma inseparable los intereses del gran capitalismo internacional con el patrimonio personal de Mohammed VI, a trav√©s del grupo SNI-ONA. El Estado marroqu√≠ ha unido su suerte a la de los capitalistas que desde la √©poca colonial han explotado sin misericordia los inmensos recursos de Marruecos y el trabajo de sus gentes. S√≥lo un programa socialista, que expropie sin indemnizaci√≥n y bajo control obrero la propiedad capitalista, que lleva a cabo una profunda reforma agraria, y que ponga los recursos del pa√≠s al servicio de las necesidades de su pueblo, puede dirigir al movimiento popular a la victoria.


√öLTIMA HORA

mani_marruecosYa con este n√ļmero de El Militante en la imprenta se han conocido los resultados del refer√©ndum constitucional. Como era previsible, el gobierno marroqu√≠ moviliz√≥ todos sus medios para llevar a las urnas al mayor n√ļmero posible de votantes. En las zonas rurales y barrios populares, los mokadem (agentes del Ministerio del Interior a cargo de cada zona o barrio) se encargaron de presionar a los ciudadanos para que fuesen a votar. Y en el exterior, los consulados y embajadas se pusieron en contacto con los emigrantes marroqu√≠es para recordarles que la asistencia a las urnas quedar√≠a marcada en el pasaporte, de modo que quien se negase a votar quedar√≠a controlado para siempre. Adem√°s, las mesas instaladas en pa√≠ses extranjeros han seguido abiertas al menos dos d√≠as m√°s, para intentar conseguir la m√°xima afluencia.
A pesar de todas las presiones y de la absoluta falta de democracia que caracterizó el referéndum, el resultado no es todo lo satisfactorio que pudiera parecer para el régimen, que ha divulgado que el 98,5% (¡!) de los votantes optaron por el sí. Participó el 72,6% del censo (13,1 millones de personas), pero este censo no incluye a toda la población marroquí. Otros 10 millones de marroquíes mayores de edad ni siquiera se han molestado en inscribirse en el censo, lo que afecta a los sectores más oprimidos y políticamente más concientes, con un peso importante de los trabajadores y la población urbana. O sea, que del total de la población adulta marroquí, solo el 41% ha participado en el referéndum. Además, el 3 de julio se volvían a repetir nuevas manifestaciones contra la nueva constitución y las maniobras del régimen.
Próximamente publicaremos un informe más detallado del referéndum y sus resultados en www.elmilitante.net.

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