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Egipto: la clase obrera empuja la revolución hacia una nueva fase PDF Imprimir E-mail
Escrito por V√≠ctor Taibo   
Viernes, 08 de Julio de 2011 10:01

Despu√©s de la revoluci√≥n de febrero el Gobierno Provisional ha tratado de centrar la atenci√≥n de las masas hacia determinados aspectos como la nueva Constituci√≥n o las elecciones, sin embargo la experiencia de los trabajadores es que en las empresas siguen mandando los mismos, y que sus condiciones de vida se mantienen igual que antes de la ca√≠da de Mubarak. Esta situaci√≥n est√° llevando a amplios sectores de las masas, y especialmente a la clase obrera, a sacar la conclusi√≥n de que es necesaria una nueva revoluci√≥n, ‚Äúla revoluci√≥n del hambre‚ÄĚ.

 

El 27 de mayo cientos de miles de egipcios volvieron a salir a las calles exigiendo una ‚Äúsegunda revoluci√≥n‚ÄĚ, habi√©ndose desatado una nueva oleada de huelgas por todo el pa√≠s durante el mes de junio. Dichas protestas suponen un nuevo desaf√≠o al Gobierno Provisional y a la ley que aprob√≥ en marzo contra los derechos democr√°ticos y, especialmente, contra el derecho de huelga, por la que se castiga con uno o m√°s a√Īos de c√°rcel y hasta 83.000 d√≥lares cualquier huelga o protesta que ‚Äúinterrumpa la producci√≥n‚ÄĚ o ‚Äúda√Īe la econom√≠a‚ÄĚ. Los trabajadores est√°n reclamando aumentos salariales y mejoras en las condiciones laborales, la nacionalizaci√≥n de sectores privatizados en el pasado, el aumento del presupuesto en educaci√≥n y sanidad, o la depuraci√≥n de los gerentes de numerosas empresas p√ļblicas por corrupci√≥n y v√≠nculos con el viejo r√©gimen. Uno de estos sectores han sido los trabajadores del Canal de Suez ‚Äďque emplea a m√°s de 8.000 trabajadores y es clave en el comercio internacional‚ÄĒ en huelga desde el 1 de junio, y que trataron de ocupar las oficinas del gerente exigiendo su destituci√≥n. La respuesta, como en muchos otros casos, ha sido mandar al ej√©rcito, que lleg√≥ a efectuar disparos al aire para dispersar a los huelguistas. A pesar de ello, y como en muchos otros casos, los trabajadores siguen adelante exigiendo que se cumplan sus reivindicaciones.
El miércoles 29 de junio el gobierno reprimió, provocando más de mil heridos, una concentración multitudinaria convocada por los familiares de las víctimas de la revolución de febrero. Mientras, Mubarak y los demás responsables de la dictadura siguen sin ser juzgados. Los reportajes que llegan desde Egipto reflejan que la tensión social vuelve a estar en un momento crítico.

La crisis del capitalismo egipcio

El capitalismo egipcio es completamente incapaz de satisfacer las aspiraciones de la mayor√≠a de la sociedad. Desde que se produjo la ca√≠da de Mubarak se ha paralizado la inversi√≥n extranjera y las reservas monetarias han ca√≠do un 25%. Los capitalistas no tienen ning√ļn inter√©s en invertir en medio de un proceso revolucionario, mientras no se les den garant√≠as de que sus negocios van a quedar a buen recaudo. Por ello el Gobierno Provisional, encabezado por la vieja c√ļpula militar del r√©gimen de Mubarak, trata de aplastar y acabar con las huelgas y protestas que est√° protagonizando la clase trabajadora. La alta jerarqu√≠a militar tiene fuertes v√≠nculos con la burgues√≠a internacional, calcul√°ndose que sus negocios podr√≠an abarcar hasta el 40% de la totalidad de la econom√≠a egipcia.
Los hombres de negocios son abiertamente hostiles a las m√°s m√≠nimas aspiraciones de mejora de los trabajadores. Moataz El Alfi, alto ejecutivo de Americana, cadena de comida r√°pida, se queja as√≠ de la situaci√≥n: ‚Äúincrementamos los salarios despu√©s de la revoluci√≥n, y un mes despu√©s los trabajadores fueron de nuevo a la huelga exigiendo mayores salarios (...) Todo el mundo se ha sumado a la ola revolucionaria y trata de obtener beneficios extra‚ÄĚ. Ahmed Aviv, ejecutivo de la construcci√≥n, explica que ‚Äúlas principales fuentes de capital en el pa√≠s o han sido arrestados, o han escapado, o tienen demasiado miedo para poner en marcha cualquier negocio‚ÄĚ, destacando la lucha de los trabajadores contra la corrupci√≥n como una de las causas de la par√°lisis econ√≥mica. Lisa Anderson, presidenta de la Universidad Americana de El Cairo, trata de explicar que ‚Äúhay una diferencia entre el capitalismo y la corrupci√≥n‚ÄĚ, quej√°ndose a continuaci√≥n de que todo el mundo ‚Äúsimplifica‚ÄĚ la cuesti√≥n diciendo que el conjunto del sistema es corrupto. En realidad, esa ‚Äúsimplificaci√≥n‚ÄĚ, basada en la experiencia de los trabajadores, se corresponde bastante bien con la realidad.
A pesar de servir a los intereses de los capitalistas, el Gobierno Provisional se ha visto obligado a tomar ciertas medidas, entre mayo y junio, para tratar de calmar la situaci√≥n: subir el salario m√≠nimo y aumentar los salarios en el sector p√ļblico en un 15%, hacer fijos a 450.000 trabajadores o aumentar el presupuesto en un 25%. Sin embargo, estas concesiones no han conseguido frenar la movilizaci√≥n de los trabajadores. Por otro lado, las potencias internacionales han aprobado diversos planes de ayuda, tanto para Egipto como para T√ļnez, exigiendo como condici√≥n la apertura de sus econom√≠as, es decir, privatizaciones y una mayor desregulaci√≥n del mercado de trabajo, una garant√≠a para empobrecer a√ļn m√°s a las masas egipcias. Sin embargo, el Gobierno Provisional ha rechazado las ayudas ofrecidas por el FMI, ante el efecto pol√≠tico que podr√≠an tener las condiciones draconianas que trata de imponer este organismo. Todo eso revela la delicada situaci√≥n del Gobierno cuando la movilizaci√≥n y el descontento social siguen poniendo el sello en la escena.

Se est√° formando una  nueva central sindical

Uno de los aspectos que está adquiriendo mayor relevancia es la formación de una nueva central sindical independiente, la Federación Egipcia de Sindicatos Independientes (EFIU), frente a la Federación Egipcia de Sindicatos (ETUF), vinculada al régimen de Mubarak, y cuyo presidente, Hussain Megawer, está bajo arresto por haber organizado bandas de matones para que atacaran a los manifestantes de la Plaza Tahir en febrero. A lo largo de estos meses se ha producido una explosión en la formación de sindicatos independientes, creciendo la EFIU hasta el medio millón de afiliados a principios de junio, agrupados en 150 sindicatos. Una de las exigencias de estos sindicatos es la disolución de la ETUF y el procesamiento de sus dirigentes por corrupción y nepotismo, y por sus estrechos vínculos con el régimen de Mubarak y los gerentes y ejecutivos de las principales empresas del país.
Uno de los aspectos determinantes durante los próximos meses es la posibilidad de que, partiendo de esta nueva federación sindical, pueda formarse un partido político clasista que agrupe a los sectores más avanzados de la clase trabajadora, constituyéndose una alternativa política para la clase obrera. En este momento las encuestas demuestran la existencia de un enorme vacío de cara a las próximas y primeras elecciones democráticas en décadas, siendo la opción más apoyada, con un pírrico 15%, los Hermanos Musulmanes, muy por debajo de las expectativas que manejaban al comienzo de la revolución. Esto se debe a que esta organización está mostrando su verdadera cara al defender la necesidad de consolidar una economía de mercado y criticar las huelgas que se extienden por el país como una amenaza para la economía. Esta situación ha llevado a que se estén produciendo importantes tensiones dentro de esta organización, hasta el punto de haberse escindido una parte mayoritaria de sus juventudes.
La consolidaci√≥n de la EFIU, vinculando las reivindicaciones democr√°ticas y laborales con la necesidad de luchar por el socialismo, exigiendo la expropiaci√≥n de las industrias y riquezas en manos de la antigua camarilla pro-Mubarak, as√≠ como de las principales multinacionales, que se hicieron con buena parte de las riquezas del pa√≠s a trav√©s de las privatizaciones emprendidas desde los a√Īos 80, es determinante para permitir que contin√ļe avanzando el proceso revolucionario. La clase obrera est√° siendo la columna vertebral de la revoluci√≥n, su organizaci√≥n bajo un programa independiente de clase ser√° la clave de su triunfo.

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