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Diez claves para entender que est√° pasando en Libia PDF Imprimir E-mail
Escrito por William Sanabria   
Miércoles, 07 de Septiembre de 2011 09:21

libia_no_intervencionEl rechazo a la criminal intervenci√≥n imperialista que vemos en Libia desde hace meses es un deber irrenunciable para cualquier revolucionario. Al mismo tiempo, supone un grave error sacar de esa premisa la conclusi√≥n de que debemos apoyar a Gadafi y que su derrocamiento significa un fortalecimiento del imperialismo y un paso atr√°s para la lucha antiimperialista en todo el mundo. Esta posici√≥n  (que defienden algunos sectores de la izquierda internacional, incluidos los gobiernos de Cuba, Venezuela y Bolivia) no  permite comprender  qu√© ocurre realmente en Libia  (y sobre todo qu√© puede ocurrir) ni cu√°les son las tareas para los revolucionarios. Adem√°s, sobrevalora el poder de los imperialistas, transmitiendo la idea de que estos tienen la capacidad de  intervenir en cualquier lugar del mundo seg√ļn su voluntad.

1. El poder del imperialismo tiene límites: el más importante es la movilización revolucionaria y confianza de las masas

La cuesti√≥n no es si al imperialismo le gustar√≠a intervenir contra la revoluci√≥n en Venezuela y otros pa√≠ses. En realidad llevan a√Īos interviniendo: golpes de estado, sabotaje econ√≥mico, terrorismo medi√°tico, financiamiento de la oposici√≥n contrarrevolucionaria, amenazas militares m√°s o menos veladas‚Ķ,  La cuesti√≥n decisiva es si la correlaci√≥n de fuerzas entre las clases les permite hacerlo con garant√≠as de √©xito o no. Para ello el factor determinante es qu√© pol√≠tica aplica la direcci√≥n revolucionaria para  fortalecer el apoyo a la revoluci√≥n tanto dentro del pa√≠s como a escala internacional.

El poder de los imperialistas tiene serias y enormes limitaciones, m√°xime en un contexto de crisis internacional de su sistema, agudizaci√≥n de todas sus contradicciones internas e incremento de la lucha de clases. La m√°s importante de estas limitaciones es la movilizaci√≥n obrera y popular. El propio Presidente Ch√°vez hace algunos a√Īos lo plante√≥ muy correctamente cuando explic√≥ que el arma m√°s poderosa que tienen los pueblos para enfrentar al imperialismo es la acci√≥n revolucionaria de las masas: ‚ÄúEso tiene la fuerza de una bomba at√≥mica pero en positivo. Es el poder del pueblo en acci√≥n, la verdadera democracia‚ÄĚ (Cita tomada de ‚ÄúEl poder popular‚ÄĚ, Extractos de discursos presidenciales, Hugo Ch√°vez Fr√≠as, Ediciones del MINCI). Y en otra parte del mismo folleto:  ‚ÄúEl poder popular es un poder infinito, no tiene l√≠mites. Cuando se despierta, cuando se organiza, cuando se desata, no tiene l√≠mites, puede mover monta√Īas, puede hacer milagros, el poder popular despierto, en movimiento, organizado‚ÄĚ.

golpe_abril_2002El  ejemplo de la revoluci√≥n venezolana es claro en ese sentido ¬ŅQu√© fue el golpe de abril de 2002 sino una intervenci√≥n imperialista apoy√°ndose en la propia oligarqu√≠a venezolana?. O el paro patronal. ¬ŅY qu√© decir de la ‚Äúguarimba‚ÄĚ, el cierre de empresas o el sabotaje mediante el desabastecimiento durante la campa√Īa de la reforma constitucional? O actualmente con la infrautilizaci√≥n de la capacidad productiva por parte de los empresarios y las presiones para desregular y subir los precios.

¬ŅQu√© representan los planes para utilizar a la burgues√≠a colombiana como ariete contra la revoluci√≥n venezolana que han sido ensayados en diferentes momentos a lo largo de este proceso revolucionario y que -por m√°s que Santos en este momento se vista de seda- siguen engavetados a la espera de un momento propicio para ser puestos en pr√°ctica? ¬ŅY quien derrot√≥ todas esas tentativas contrarrevolucionarias sino el instinto y confianza en sus propias fuerzas y en la revoluci√≥n de las masas y la simpat√≠a y solidaridad de millones de trabajadores en todo el mundo?

2. Sólo una política consecuentemente revolucionaria puede movilizar a las masas y derrotar las maniobras imperialistas

Si algo demuestra todo el desarrollo de la revoluci√≥n venezolana  hasta el momento, y el de otras revoluciones anteriores como la rusa o la cubana, es que  las armas de destrucci√≥n masiva que acumulan en sus arsenales los imperialistas son impotentes cuando esa arma de construcci√≥n masiva que es la acci√≥n revolucionaria de los trabajadores, los campesinos y el resto de los explotados se pone en marcha. Pero para que √©sta acci√≥n revolucionaria se desarrolle plenamente y puede paralizar y/o derrotar al imperialismo es imprescindible una condici√≥n: que esas masas se sientan due√Īas del poder y ejerzan el control y la gesti√≥n directa del estado y la econom√≠a, que su confianza y apoyo a la revoluci√≥n y al gobierno revolucionario se vean fortalecidos cada d√≠a por la aplicaci√≥n por parte de √©ste de las pol√≠ticas revolucionarias que esas masas necesitan.

La derrota de Gadafi no es producto de la voluntad o fortaleza del imperialismo sino del hecho de que tras décadas de represión, corrupción, y pactos con distintos poderes imperialistas para repartirse las riquezas del país -mientras se incrementaban las desigualdades sociales- en el seno de las masas se ha acumulado un rechazo masivo hacia su régimen. A diferencia de Chávez que ha nacionalizado varias empresas, frenado las privatizaciones y llamado a los trabajadores a impulsar la lucha por el control obrero, el gobierno libio ha privatizado empresas y reprimido cualquier intento de los trabajadores y el pueblo de organizar sindicatos, movilizarse de manera independiente, etc. El mismo día que se iniciaba la insurrección contra Gadafi (15 de febrero de 2011) el FMI emitía un informe elogiando las reformas de mercado y privatizaciones de empresas del gobierno libio.

gadafi_y_berlusconi2La familia Gadafi comparte negocios y propiedades con los imperialistas italianos. Aunque la renta per c√°pita de Libia gracias al petr√≥leo es la m√°s alta de √Āfrica y mayor que la de Brasil por ejemplo bajo el gobierno de Gadafi el 30% de la poblaci√≥n est√° desempleado y las desigualdades sociales son enormes con un 35% viviendo por debajo del umbral de la pobreza tras m√°s de 40 a√Īos de gobierno de Gadafi. Mientras los hijos de Gadafi se paseaban por las capitales europeas en carros √ļltimo modelo y protagonizando esc√°ndalos en suites privadas de los hoteles m√°s lujosos cada a√Īo miles de j√≥venes libios que no encuentran empleo se ven obligados a emigrar ilegalmente.

(Para ver el car√°cter del r√©gimen de Gadafi son √ļtiles varios textos escritos por luchadores antiiimperialistas comprometidos con la causa del pueblo √°rabe: P. Escobar, Hermano Gadafi, te est√°s cayendo. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122931

Artículo en Aporrea de Adel el Zabayar, ex diputado del PSUV y luchador por la causa árabe http://www.aporrea.org/internacionales/a118431.html

Susana Khalil,"La rebelión popular libia, contra Khadaffi y la invasión extranjera", http://www.aporrea.org/internacionales/a118392.html

3. Gadafi no es ning√ļn revolucionario; sus pol√≠ticas -capitalistas, burocr√°ticas y  represivas- le valieron el rechazo masivo de la poblaci√≥n

La primera pregunta que debemos hacernos es: ¬Ņporqu√©  las masas en pr√°cticamente todas las ciudades de Libia han celebrado la ca√≠da  de Gadafi? ¬ŅPorqu√© incluso all√≠ donde √©ste afirmaba contar con centenares de miles de partidarios dispuestos a morir por √©l  como Tr√≠poli no hemos visto a esas masas defendiendo el r√©gimen? Todo lo m√°s, sectores del ej√©rcito y de las tropas de √©lite que controla  Gadafi se ha enfrentado a las milicias rebeldes. En la capital libia, las masas en unos casos han permanecido como espectadores pasivos (mostrando alivio por el fin de la guerra y de la represi√≥n de Gadafi). En otros han recibido a los rebeldes con v√≠tores.

La causa de esto no es el poder del imperialismo, ni la manipulaci√≥n de los medios de comunicaci√≥n. El propio r√©gimen gadafista cort√≥ en distintos momentos el acceso a Internet y es quien controlaba todos los medios de comunicaci√≥n. De hecho el l√≠der libio y sus hijos utilizaron ese poder medi√°tico para intentar calumniar y desprestigiar  las protestas en su contra. Primero, intentando ocultarlas o minimizarlas. Posteriormente - cuando dada la masividad de las mismas esto ya no era posible- tach√°ndolas de conflictos tribales; a lo que contestaron las propias masas en lucha portando pancartas como ‚ÄúUn solo pueblo, una sola lucha‚ÄĚ o  ‚ÄúToda Libia somos la misma tribu‚ĶY m√°s tarde atribuyendo la organizaci√≥n de la insurrecci√≥n ¬°ojo! no a los imperialistas sino a Al Qaeda, al tiempo que ofrec√≠an a los imperialistas una vez m√°s su colaboraci√≥n para luchar contra esa organizaci√≥n fundamentalista y contra la inmigraci√≥n hacia la Uni√≥n Europea.

En ese momento Gadafi todav√≠a esperaba poder convencer a los imperialistas o al menos a un sector de estos de llegar a un acuerdo, como propuso su hijo Seif-el ‚ÄďIslam y c√≥mo defend√≠an tambi√©n algunos connotados imperialistas como el ex presidente ultraderechista de Espa√Īa, Jos√© Mar√≠a Aznar, quien se refiri√≥ a Gadafi como ‚Äúun amigo exc√©ntrico‚ÄĚ con el que hab√≠a que seguir colaborando.

Como explicamos los marxistas de la CMR (no ahora, ni siquiera cuando empez√≥ la insurrecci√≥n en Libia, sino antes: cuando Gadafi apoy√≥ p√ļblicamente la represi√≥n de dictadores pro-imperialistas como Mubarak o Ben Al√≠ en Egipto y T√ļnez contra sus pueblos), Gadafi   no es ning√ļn revolucionario. No cuenta con el apoyo de los explotados ni tiene un estrecho v√≠nculo con √©stos como s√≠ ocurre con Ch√°vez. Aunque lleg√≥ al poder mediante un golpe de estado en 1969 proclam√°ndose revolucionario y antiimperialista, el r√©gimen libio degener√≥ r√°pidamente y se convirti√≥ en algo muy diferente a lo que el pueblo esperaba y el propio Gadafi hab√≠a prometido.

gadafi_y_aznarA lo largo de los a√Īos 60 y 70 en distintos pa√≠ses del mundo √°rabe (Egipto, Siria, la propia Libia y otros)  se dieron  procesos similares pero en todos los casos la revoluci√≥n no culmin√≥ en el establecimiento de un estado bajo el control de los trabajadores y el pueblo sino que se qued√≥ a medias y finalmente fue abortada o controlada por la c√ļpula militar, unida a sectores de  la burocracia del estado y en algunos casos de la burgues√≠a nacional.

En Egipto en la √ļltima etapa de Nasser  ya se hab√≠a producido un giro a la derecha y un incremento de la represi√≥n contra la izquierda. Tras la muerte de √©ste los sectores decisivos de la burocracia estatal y una burgues√≠a emergente que se hab√≠an enriquecido entorno a las empresas del estado o las cooperativas agrarias, se agruparon primero tras Anwar El-Sadat y luego tras el tristemente famoso Mubarak para llevar a cabo una aut√©ntica contrarrevoluci√≥n. Mientras 8al menos al principio) manten√≠an las im√°genes de Nasser y repet√≠an algunos de sus discursos pactaban con la burgues√≠a sionista y con el imperialismo estadounidense. En Siria, aunque la econom√≠a fue nacionalizada en su casi totalidad y planificada, el resultado fue un r√©gimen burocr√°tico a imagen y semejanza de la URSS y dirigido por Hafez el Assad y otro oficiales del ej√©rcito. Tras el colapso del estalinismo y la muerte de Assad padre este r√©gimen, como en otros pa√≠ses ex estalinistas, ha abordabdo un proceso de privatizaciones y reformas de mercado que han incrementado las desigualdades sociales y empeorado las condiciones de vida de los sectores m√°s pobres sin resolver los problemas que crea el exceso de burocracia.

Libia, bajo Gadafi, permanec√≠√≥ en una posici√≥n intermedia. Aunque seg√ļn la Constituci√≥n se declaraba socialista  y se hablaba de poder popular, asambleas populares, etc. y en teor√≠a Gadafi no ocupaba ninguna posici√≥n oficial de poder, en realidad se desarroll√≥ hasta extremos incre√≠bles el culto a la personalidad y la arbitrariedad del l√≠der libio y entorno a la familia Gadafi se consolid√≥ un r√©gimen bonapartista muy represivo.

En realidad, el gobierno de Gadafi no se parece en nada al de Ch√°vez sino a lo que podr√≠a darse en Venezuela si la quinta columna burocratica que juega al chavismo sin Ch√°vez  lograse imponerse a las masas revolucionarias. La constituci√≥n libia habla de socialismo y de asambleas populares, la c√ļpula del r√©gimen ha utilizado durante a√Īos esta ret√≥rica (aunque ya en los √ļltimos tiempos prefer√≠a el discurso nacionalista e isl√°mico) Pero en realidad el estado est√° controlado por una burocracia formada por la oficialidad del ej√©rcito, los miembros del clan Gadafi y un pu√Īado de l√≠deres tribales. Estos jefes, que han visto como su poder tiende a erosionarse gracias a la industrializaci√≥n y el crecimiento de la poblaci√≥n urbana (como demuestra el alto grado de unidad mostrado por las masas durante la insurrecci√≥n)  act√ļan en realidad como lobbies entre los cuales ha oscilado Gadafi durante d√©cadas para conservar el poder.

La c√ļpula del estado libio forjada entorno a la familia Gadafi (y a la cual pertenec√≠an hasta hace escasos meses varios de los actuales dirigentes del Consejo Nacional de Transici√≥n como su principal l√≠der Abdul Yalil) controlaba la mayor√≠a de las empresas del pa√≠s en colaboraci√≥n las multinacionales  imperialistas. Durante los √ļltimos a√Īos, Gadafi ‚Äďque tuvo serios choques con los imperialistas en el pasado- renunci√≥ incluso a sus discursos radicales y excesos verbales y se convirti√≥ en uno de los mejores aliados de los imperialistas en la regi√≥n. Cmo hemos denunciado en anteriores art√≠culos y explican en detalle numerosas activistas antiimperialistas independientes en Rebeli√≥n y otras webs, Gadafi traicion√≥ la lucha del Frente Polisario por la independencia del Sahara para llegar a un acuerdo de colaboraci√≥n con la monarqu√≠a marroqu√≠, expuls√≥ a miles de palestinos y en los √ļltimos a√Īos entreg√≥ listas de activistas perseguidos por EE.UU. Tambi√©n se ha convertido en el principal obst√°culo para miles de inmigrantes africanos que intentan llegar a la Uni√≥n Europea huyendo de la guerra, el hambre o la pobreza al llegar a un acuerdo con los imperialistas europeos para hacer de gendarme contra la inmigraci√≥n ilegal.

4. En Libia no ha habido un movimiento teledirigido por la CIA sino una revolución que por falta de dirección consecuente ha sido, por ahora, desviada de sus objetivos

El error te√≥rico en la caracterizaci√≥n del r√©gimen libio como revolucionario, antiimperialista o socialista lleva a cometer graves errores pr√°cticos a la hora de comprender porqu√© ha ca√≠do, analizar la correlaci√≥n de fuerzas entre las clases a escala internacional y determinar  la orientaci√≥n a seguir respecto a Libia y la revoluci√≥n en el mundo √°rabe en cada momento.

libia_5Los sectores que caracterizan a Gadafi como revolucionario atribuyen todo lo ocurrido en Libia desde el pasado 15 de febrero (cuando estall√≥ la insurrecci√≥n de las masas en Bengasi ‚Äďsegunda ciudad Libia, con 1 mill√≥n de habitantes- y  en pocos d√≠as se extendi√≥ a pr√°cticamente todo el pa√≠s) a un gui√≥n cuidadosamente elaborado por la CIA y el Pent√°gono.  .

Por supuesto, los imperialistas llevan a√Īos interviniendo en Libia. Pero durante los √ļltimos a√Īos esta intervenci√≥n se ha hecho mediante una alianza con la familia Gadafi.  Una vez que estall√≥ la insurrecci√≥n de las masas en Libia y estas se hac√≠an con el control de las ciudades e incluso amenazaban con cortar el suministro de petr√≥leo a Occidente si segu√≠a apoyando a Gadafi, en todos los estados mayores del imperialismo se prendieron las luces de alarma y las distintas potencias pusieron en marcha un cambio de estrategia para intentar controlar y descarrilar la revoluci√≥n en marcha e intentar aprovechar esa situaci√≥n para mantener  Libia bajo su control e incluso -si pueden- incrementar sus negocios e influencia en el pa√≠s. Pero esto es algo muy diferente a la conclusi√≥n de que fue el imperialismo quien cre√≥ el malestar contra Gadafi y organiz√≥ las movilizaciones, como si las masas fuesen una arcilla que cualquiera puede manipular.

Lo que ocurri√≥ en Libia entre el 15 de febrero y principios de marzo no fue un movimiento organizado por los imperialistas sino una insurrecci√≥n popular revolucionaria de masas contra esas pol√≠ticas de acaparamiento, corrupci√≥n, represi√≥n y aumento de las diferencias sociales que sufr√≠a el pueblo libio. Las protestas de miles de personas desarmadas en Bengasi, Tr√≠poli y otras ciudades  fueron contestadas por Gadafi y sus hijos (que, al estilo de cualquier monarqu√≠a, dirig√≠an los servicios de inteligencia y las tropas de elite) con disparos del ej√©rcito que causaron varios muertos. Pero la represi√≥n esta vez no atemoriz√≥ a las masas sino que increment√≥ su ira y las hizo m√°s audaces. Las primeras proclamas revolucionarias de los rebeldes amenazaban directamente a los imperialistas de la UE (que apoyaban a Gadafi hasta ese momento) con cortar el suministro de petr√≥leo. (peden consultarse noticias acerca del gobierno de las ciudades por los comit√©s en Al Yazira, Rebeli√≥n o la Agencia de noticias revolucionaria John Reed http://agenciadenoticasjohnreed.blogspot.com/2011/02/libia-comites-populares-toman-el.html

5. Las masas libias tomaron el control de varias ciudades y las dirigieron mediante asambleas y comités populares pero carecían de una dirección y un programa socialista

¬ŅDesde cuando el imperialismo organiza comit√©s y asambleas populares para que las propias masas sean quienes dirijan  la vida social, como ocurr√≠a en Bengasi, Tobruk y muchas otras ciudades y pueblos de Libia? En estas ciudades las masas tomaron el control  y empezaron a organizar mediante asambleas y comit√©s populares el abastecimiento de la poblaci√≥n, la seguridad, etc.. Durante estos d√≠as de revoluci√≥n nadie, ni siquiera Gadafi y sus partidarios, pudieron presentar un solo caso de violaci√≥n de los derechos humanos, ajusticiamientos, etc. El poder y entusiasmo de las masas en revoluci√≥n se contagiaba de una ciudad a otra y se extend√≠a a la propia base del ej√©rcito que se pasaba en masa a las filas de la revoluci√≥n.

Si los dirigentes de los comit√©s populares hubiesen planteado un programa para tomar el poder, construir un estado revolucionario y que los trabajadores y el pueblo dirigiesen la econom√≠a y la sociedad de Libia la revoluci√≥n habr√≠a triunfado en todo el pa√≠s, incluidas Tr√≠poli y Sirte (ciudad natal de Gadafi y donde √©ste mantiene mejor organizadas sus redes clientelares y de poder). En Tr√≠poli miles de personas se echaban a la calle mostrando su apoyo a la revoluci√≥n, que avanzaba por la zona oriental y llegaba ya  a ciudades del occidente del pa√≠s como Misurata.

Desde el primer momento el imperialismo no s√≥lo no controlaba ni dirig√≠a el movimiento sino que se ve√≠a completamente desbordado por la marcha de los acontecimientos. El plan inicial de los imperialistas fue buscar un acuerdo entre Gadafi y algunos sectores de la oposici√≥n burguesa en el exilio .Varios dirigentes opositores se manifestaron en ese sentido. Algunos de los hijos de Gadafi tambi√©n mostraron su disposici√≥n. El propio Berlusconi -hasta entonces √≠ntimo amigo del l√≠der libio- llam√≥ a √©ste insistentemente intentando impulsar dicho plan. Fue la movilizaci√≥n de las masas (y la propia decisi√≥n de Gadafi de intentar aferrarse al poder a toda costa y reprimir el movimiento) la que  ech√≥ por tierra estos planes. En ese contexto, Obama -con su t√°ctica de intentar montarse sobre la ola de la revoluci√≥n √°rabe para intentar desviarla y descarrilarla- exigi√≥ p√ļblicamente la salida de Gadafi. El imperialismo franc√©s con intereses en toda la regi√≥n del Magreb -y que en los √ļltimos a√Īos hab√≠a ido perdiendo influencia en la zona-  intentaba recuperar posiciones y presion√≥ a las dem√°s potencias de la UE y a EE.UU y en parte los puso ante el hecho consumado de la intervenci√≥n al apoyar esta p√ļblicamente y reconocer a los dirigentes del Consejo nacional Libio de Transici√≥n (CNT).

Las masas, como demuestran varios reportes, entrevistas y videos de esos d√≠as en The Real News (www.the realnews. com) y  otras p√°ginas antiimperialistas independientes segu√≠an oponi√©ndose a una intervenci√≥n imperialista y comprend√≠an instintivamente que las √ļnicas que pod√≠an liberar su pa√≠s eran ellas mismas. (Ver entre otros:

http://www.youtube.com/user/TheRealNews#p/u/5/2tZ2oTLb2XU

http://www.youtube.com/user/TheRealNews#p/u/5/2tZ2oTLb2XU

http://www.aporrea.org/actualidad/n176122.htmlTambién se oponían a que los dirigentes de los comités populares que habían creado en la lucha se aliasen o entrasen en un gobierno de coalición junto a la oposición burguesa o a diferentes ex ministros de Gadafi y autoridades del régimen, que ante el rápido avance de la revolución durante las primeras semanas se habían pasado a la oposición y buscaban el reconocimiento de los imperialistas. No obstante, como ha ocurrido en otras muchas revoluciones el papel de la dirección del movimiento, qué programa e ideas políticas adoptase ésta, era determinante para el futuro de la revolución.

6. S√≥lo la traici√≥n de los dirigentes burgueses y peque√Īoburgueses del CNT permiti√≥ a los imperialistas retomar temporalmente el control

caricatura_china-usaDesde la CMR alertamos de que la revoluci√≥n libia a√ļn no hab√≠a vencido definitivamente y pod√≠a ser traicionada (tal y como luego hemos visto) no con la sabidur√≠a de quienes comentan los acontecimientos una vez que han pasado sino en aquellos mismos momentos de avance revolucionario en los que todo el mundo daba por inevitable la victoria insurgente y la derrota de Gadafi. La cita es larga pero a pesar de estar escrita antes explica con singular claridad el papel que han desempe√Īado los dirigentes del CNT:

‚ÄúEl surgimiento de los comit√©s populares es un ejemplo de la rapidez con que est√°n sacando conclusiones las masas. Representa en potencia una estructura sovi√©tica, el embri√≥n de un estado revolucionario que s√≥lo puede desarrollarse destruyendo y sustituyendo la estructura del estado burgu√©s, que es la que el imperialismo intentar√° por todos los medios recomponer. Cualquier intervenci√≥n imperialista si se produce tendr√° como objetivo no el de impedir el caos o un desastre humanitario como dicen Hilary Clinton y otros imperialistas, sino recuperar el poder burgu√©s en Libia acabando con la movilizaci√≥n independiente de las masas cuya principal expresi√≥n hasta el momento son los comit√©s.‚ÄĚ

Esa misma declaración declaración de la CMR venezolana continuaba “Si la lucha por unificar los comités no va unida a este plan de acción (para crear un estado socialista y expropiar a la burguesía y las multinacionales imperialistas, nota nuestra), el imperialismo puede intentar apoyarse en los propios dirigentes actuales de los comités para vaciar a estos de contenido revolucionario y utilizarlos como base para recomponer el estado burgués. (…) La experiencia de la historia es clara al respecto: la revolución alemana de 1919 fue derrotada por que al frente de los Consejos se situaron los líderes socialdemócratas de derechas, que colaboraron activamente con la burguesía para dinamitarlos desde dentro (…) “

‚Äú‚ĶEs evidente que en el lado de los insurrectos hay diferencias pol√≠ticas y estrat√©gicas. Las masas ans√≠an la libertad, los derechos democr√°ticos y barrer a la dictadura. Todas estas demandas s√≥lo pueden ser satisfechas a trav√©s de una lucha sin cuartel contra la camarilla de Gadafi, y los imperialistas, con el fin de transformar la sociedad de arriba abajo en l√≠neas socialistas. Pero tambi√©n, el movimiento revolucionario ha atra√≠do a todo tipo de arribistas y oportunistas que tienen sus propios planes, incluso a sectores desgajados de la c√ļpula pol√≠tica de la dictadura, como el ministro de Justicia de Gadafi, que no luchan por el poder del pueblo, sino por convertirse en los nuevos dirigentes de una Libia liberada de Gadafi, pero que siga conservando el car√°cter burgu√©s de su Estado y los negocios con las multinacionales y corporaciones imperialistas. Estos sectores se aprovechan del arrojo revolucionario de las masas, pero quieren que la lucha se mantenga en l√≠mites aceptables para las grandes potencias. No quieren que el poder de los comit√©s se extienda, se coordine y pueda alumbrar un Estado socialista revolucionario en Libia‚ÄĚ http://www.elmilitantevenezuela.org/content/view/6942/174/

Poco despu√©s la declaraci√≥n de la CMR internacional desarrollaba esta misma idea: ‚ÄúLa naturaleza aborrece el vac√≠o. En ausencia de un partido formado por cuadros y activistas que se hayan ganado en el periodo previo el derecho a ser reconocidos por las masas como su direcci√≥n, estas en un primer momento tienden a mirar hacia ‚Äúlos que saben‚ÄĚ, ‚Äúlos que hablan bien‚ÄĚ. En muchas revoluciones hemos visto como en un primer momento, y especialmente en ausencia de una organizaci√≥n marxista de masas, la insurrecci√≥n y el surgimiento de comit√©s populares puede llevar al frente de estos a muchos elementos accidentales: sectores de la peque√Īa burgues√≠a (abogados, ingenieros, m√©dicos,‚Ķ), incluso a figuras vinculadas al r√©gimen anterior, arribistas y aventureros que intentan hacer carrera y subirse a la ola de la revoluci√≥n. La Comuna de Par√≠s, la propia revoluci√≥n de Febrero de 1917 o la revoluci√≥n espa√Īola de los a√Īos 30 son ejemplos claros, pero esto ha ocurrido en mayor o menor medida en pr√°cticamente todas las revoluciones. (‚Ķ) ‚Äú

‚Äú‚ĶEn todos esos procesos revolucionarios a medida que la revoluci√≥n avanza y debe enfrentar la resistencia de los contrarrevolucionarios, la acci√≥n del imperialismo, etc.,  tiende a desarrollarse una lucha dentro de los propios consejos y comit√©s entre las masas que quieren  seguir avanzando y llevar la revoluci√≥n hasta el final y esos sectores de la direcci√≥n que tienden a caer bajo la influencia de la burgues√≠a y el imperialismo y reflejar su presi√≥n.  Eso es lo que vemos hoy en Libia‚ÄĚ. http://www.elmilitantevenezuela.org/content/view/6943/174/. Dicha declaraci√≥n continuaba explicando como la promesa de ayuda militar del imperialismo ser√≠a precisamente como caballo de Troya de la contrarrevoluci√≥n. Si los dirigentes de origen peque√Īoburgu√©s e incluso burgu√©s frenaban la revoluci√≥n y buscaban alg√ļn tipo de pacto o acuerdo con el imperialismo con el argumento de que las masas no eran suficientemente fuertes la situaci√≥n revolucionaria en marcha pod√≠a transformase en su contrario.

otanlibiaComo explicaba Le√≥n Trotsky en los a√Īos 30 en su art√≠culo ‚ÄúUna vez m√°s, ¬ŅA d√≥nde va Francia?‚ÄĚEl pensamiento marxista es dial√©ctico: considera todos los fen√≥menos en su desarrollo, en su paso de un estado a otro. El pensamiento del peque√Īo burgu√©s conservador es metaf√≠sico: sus concepciones son inm√≥viles e inmutables; entre los fen√≥menos hay tabiques impermeables. La oposici√≥n absoluta entre una situaci√≥n revolucionaria y una situaci√≥n no revolucionaria es un ejemplo cl√°sico de pensamiento metaf√≠sico,(‚Ķ) En el proceso hist√≥rico, se encuentran situaciones estables, absolutamente no revolucionarias. Se encuentran tambi√©n situaciones notoriamente revolucionarias Hay tambi√©n situaciones contrarrevolucionarias (¬°no hay que olvidarlo!) Pero lo que existe sobre todo, en nuestra √©poca de capitalismo en putrefacci√≥n son situaciones intermedias, transitorias: entre una situaci√≥n no revolucionaria y una situaci√≥n prerrevolucionaria, entre una situaci√≥n prerrevolucionaria y una situaci√≥n revolucionaria o ...contrarrevolucionaria. Son precisamente estos estados transitorios los que tienen una importancia decisiva desde el punto de vista de la estrategia pol√≠tica. (‚Ķ)

Una situación revolucionaria se forma por la acción reciproca de factores objetivos y subjetivos. Si el partido del proletariado se muestra incapaz de analizar a tiempo las tendencias de la situación prerrevolucionaria y de intervenir activamente en su desarrollo, en lugar de una situación revolucionaria surgirá inevitablemente una situación contrarrevolucionaria. (…)

La aceptaci√≥n por parte de los dirigentes que inicialmente fueron aupados por el movimiento de masas a la direcci√≥n de los comit√©s populares de un pacto amplio para conformar el CNT junto a  sectores burgueses de oposici√≥n pro-imperialistas y a ministros de Gadafi que acababan de cambiar de bando hac√≠a pocos d√≠as o semanas signific√≥ el primer paso en el descarrilamiento de la revoluci√≥n. El segundo fue buscar la colaboraci√≥n del imperialismo lo cual en la pr√°ctica como explicamos significaba someterse a su dominio.

7. Las reivindicaciones que desataron la insurrección contra Gadafi siguen vigentes y no pueden ser satisfechas bajo el capitalismo

El resultado de la política pro-imperialista de los dirigentes del CNT ha sido convertir lo que era una revolución triunfante en una cruenta guerra civil de más de seis meses que ha costado miles de vidas. Desde este momento, el avance de las tropas rebeldes, ya no tenía como protagonista la acción revolucionaria de las propias masas.

Aunque el sufrimiento de las masas bajo el gobierno de Gadafi era tal que en varios barrios de la capital que sufrieron duramente la represi√≥n gubernamental durante los d√≠as de la insurrecci√≥n las tropas rebeldes han sido recibidas con muestras de j√ļbilo a juzgar por los distintos informes que llegan de la capital libia (incluidos los de colectivos y corresponsales que han mostrado su simpat√≠a por los rebeldes) no parece la iniciativa y el control de la ciudad est√© en manos de las masas, como s√≠ ocurr√≠a en los d√≠as en que los comit√©s y asambleas populares gobernaban Bengasi y Tobruk, impart√≠an justicia y vigilaban las fronteras.

La conclusi√≥n de esto es precisamente la opuesta a lo que plantean todos aquellos que desconf√≠an del instinto, conciencia  y capacidad de las masas. Mientras estas tuvieron la direcci√≥n de la lucha contra Gadafi, nadie pudo citar casos de ajustes de cuentas, etc. Las asambleas y los comit√©s populares manten√≠an un orden revolucionario.

En estos momentos en Tr√≠poli parece predominar todav√≠a la confusi√≥n. La ciudad estaba al borde de quedarse sin agua. Mientras muchos sectores celebran la ca√≠da de Gadafi, la mayor√≠a lucha por sobrevivir y espera que el final de la guerra traiga mejoras significativas en sus condiciones de vida. Por su parte, en Bengasi, Misurata y otras ciudades millones de personas celebran con entusiasmo la ca√≠da de un gobierno que varias veces les bombarde√≥ y someti√≥ a asedio y lleg√≥ a amenazar con ‚Äúperseguirles casa por casa como a animales‚ÄĚ. Sirte, cuna y centro del poder de Gadafi, se encuentra rodeada por las tropas rebeldes, la cuales han dado un plazo para rendirse hasta el pr√≥ximo s√°bado.

8. Los anhelos de las masas chocarán con las políticas capitalistas y pro-imperialistas de los dirigentes del CNT y con las potencias imperialistas

En estos momentos la densa niebla de la guerra todavía distorsiona la lucha de clases pero en cuanto ésta se disipe las masas en toda Libia tenderán a ir sacando conclusiones muy similares. Todas las contradicciones que hicieron estallar la insurrección contra Gadafi siguen ahí y más pronto que tarde pasarán a primer plano. El imperialismo intenta formar un gobierno provisional con el CNT y les gustaría poder basarse en éste para estabilizar el país e intentar convertir a Libia, en una especie de baluarte o fortaleza en su lucha por frenar y descarrilar la revolución en todo el mundo árabe. Saben que es un país petrolero de apenas 4 millones de habitantes y creen que si logran establecer un acuerdo para repartirse el botín como buenos bandidos será más fácil de estabilizar que Afganistán o Irak. Y demás podrán hacer jugosos negocios.

Esa es la raz√≥n de que hayan invitado a los imperialistas chinos, rusos o iran√≠es a la reuni√≥n del grupo de ‚ÄúAmigos de Libia‚ÄĚ y de que estos .c√≠nicamente, despu√©s de condenar con la boca peque√Īa la intervenci√≥n, hayan acudido r√°pidamente (por supuesto como observadores) a pedir su parte en el bot√≠n a cambio de colaborar en la estabilizaci√≥n del capitalismo en Libia.

Mientras sectores de la izquierda (e incluso algunos autodenominados marxistas) ,incre√≠blemente,  llegaron a elogiar la postura de China o Rusia como antiimperialista cuando estas potencias ‚Äďque ten√≠an derecho a veto en el Consejo de la ONU- lo que hicieron fue abstenerse al mejor estilo Poncio Pilatos, desde la CMR denunciamos como los imperialistas chinos, rusos e iran√≠es criticaban con la boca peque√Īa la intervenci√≥n pero se manten√≠an c√≠nicamente al margen esperando a ver de que lado se decantaba la guerra para en cu√°nto pudiesen jugar sus cartas y reclamar su parte en el saqueo del pueblo libio.

Ahora la subasta ha comenzado y todos los bandidos imperialistas pujan por llevarse el mejor trozo posible y llegar a un acuerdo entre ‚Äúcaballeros‚ÄĚ para utilizar a Libia como  muro de contenci√≥n contra la extensi√≥n de la revoluci√≥n √°rabe. Pero una cosa son sus planes y objetivos, y otra lo que la lucha de clases y la situaci√≥n de inestabilidad y ruptura del equilibrio capitalista mundial determinen.

Los revolucionarios debemos seguir atentamente los acontecimientos en Libia durante los próximos meses y hacer todo lo posible para que frente a los intentos imperialistas de estabilizar una Libia capitalista bajo su control los sectores más avanzados y combativos de las masas recuperen la iniciativa.

El primer paso es reivindicar el magn√≠fico ejemplo de la insurrecci√≥n que se desarroll√≥ en el pa√≠s africano entre finales de febrero y los primeros d√≠as de marzo  de este a√Īo.  Frente a la monta√Īa de ocultamientos, tergiversaciones y basura medi√°tica con la que  tanto Gadafi y sus compinches, como los imperialistas, los reformistas y hasta  los propios dirigentes del Consejo nacional libio de transici√≥n (CNT) intentan borrar esta experiencia revolucionaria de la conciencia de las masas, frente a toda la monta√Īa de ocultamientos, tergiversaciones y basura medi√°tica con la que  tanto Gadafi y sus compinches, como los imperialistas, los reformistas y los propio dirigentes del Consejo nacional libio de transici√≥n intentan borrar esta experiencia revolucionaria de la conciencia de las masas, es un deber para cualquier revolucionario socialista  rescatar y explicar la maravillosa experiencia revolucionaria de los comit√©s populares dirigiendo la vida en Bengasi y otras ciudades.

Los problemas y anhelos que originaron a la revoluci√≥n contra Gadafi volver√°n a plantearse una y otra vez. El elevad√≠simo desempleo juvenil, las desigualdades sociales, el derecho a una vida digna‚Ķy vinculado inseparablemente a todo ello las demandas democr√°ticas de libertad de expresi√≥n y manifestaci√≥n, derecho a formar sindicatos y organizaciones pol√≠ticas independientes, etc. Los dirigentes  burgueses y peque√Īo-burgueses del CNT , agarrados a las faldas de los imperialistas, no dar√°n soluci√≥n a estas reivindicaciones. En su seno hay ya una lucha a muerte entre distintos grupos y clanes por ver quien se hace con el control del poder como demuestra el asesinato durante este verano de Abdel Fatah Yunis, jefe del  Estado Mayor del ej√©rcito rebelde (y Ministro del Interior de Gadafi en el momento de estallar la insurrecci√≥n) a manos de una facci√≥n rival del mismo ej√©rcito rebelde.

Una vez en el poder estas luchas y contradicciones internas se recrudecer√°n. Lo mismo es v√°lido para las distintas potencias imperialistas, tanto las que lideraron la intervenci√≥n como las que se opusieron de boquilla a la misma. En un contexto mundial de lucha por cada porci√≥n del mercado mundial, lo m√°s probable es que ‚Äďindependientemente de su voluntad- las tensiones y contradicciones por controlar los recursos del pueblo libio y apoyarse en cada una de las mafias, clanes y grupos que integran la clase dominante local para aumentar su poder e influencia en la regi√≥n tiendan a agudizarse y se conviertan en otro factor m√°s de tensi√≥n y desestabilizaci√≥n cuyas consecuencias pagar√°n fundamentalmente las masas.

9. Sólo un programa socialista que una las demandas económicas y democráticas de las masas y luche por restablecer el poder de los comités populares resolverá los problemas del pueblo libio

El resultado m√°s probable de todo este complejo escenario de intereses capitalistas e imperialistas cruzados, ser√° que, m√°s pronto que tarde, el malestar de las masas pueda  volver a expresarse. La lucha contra Gadafi ha servido hasta ahora a los dirigentes del CNT de excusa para ganar tiempo, no ofrecer soluciones concretas a las demandas populares y justificar su alianza con los imperialistas. Con la desaparici√≥n de esa excusa el verdadero car√°cter de clase de estos dirigentes y la incapacidad del capitalismo para ofrecer condiciones de vida dignas a las masas se har√° cada vez m√°s evidente.

As√≠ las cosas, los dirigentes burgueses libios y los imperialistas intentar√°n todo tipo de maniobras para desviar la atenci√≥n de las masas. La primera ya est√° en marcha: la formaci√≥n de un gobierno de unidad acompa√Īado probablemente con la promesa de convocar elecciones ‚Äúdemocr√°ticas‚ÄĚ en un plazo de tiempo que les permita intentar preparar y controlar el desarrollo de dichas elecciones. Sin embargo, como explicamos desde el principio, cualquier promesa de construir una democracia en Libia ‚Äďcomo en el resto de la regi√≥n- sin poner los gigantescos recursos petroleros del pa√≠s bajo el control y la gesti√≥n democr√°tica de la sociedad ‚Äďempleando los mismos para garantizar empleo, salud, educaci√≥n, vivienda y condiciones de vida dignas para toda la poblaci√≥n- ser√° una farsa.

Las demandas democr√°ticas en Libia s√≥lo pueden ser conquistadas si van de la mano de la lucha por la transformaci√≥n socialista de la sociedad. La principal tarea de los revolucionarios tanto en la propia Libia como internacionalmente es insistir una y otra vez en esta idea. Ni de la mano de los imperialistas ni bajo Gadafi o sus colaboradores hay soluci√≥n  alguna a los problemas del pa√≠s.  Es imprescindible defender un programa de consignas transicionales que vincule la lucha por la paz y la reconstrucci√≥n del pa√≠s tras la guerra, por empleo digno y para todos, agua, vivienda y servicios sociales, a la necesidad de expropiar las industrias petroleras y dem√°s riquezas del pa√≠s. Hasta ahora estas riquezas estaban en manos de la camarilla de Gadafi, la c√ļpula militar y un pu√Īado de familias que las explotaban en colaboraci√≥n con distintas  multinacionales imperialistas. Ahora intentar√°n controlarlas los principales dirigentes pro-imperialistas de la oposici√≥n a Gadafi. Pero esta enorme riqueza s√≥lo servir√° para resolver los problemas de Libia si es gestionada democr√°ticamente por el conjunto de la poblaci√≥n mediante asambleas y comit√©s formados por delegados elegibles y revocables.

Pero esto no lo har√°n los dirigentes que entregaron la revoluci√≥n al imperialismo. Unido a ese programa hay que defender, frente al intento imperialista de formar cualquier parlamento o asamblea nacional (incluida en un determinado momento la posibilidad de lanzar una asamblea constituyente si lo necesitasen para intentar paralizar y enga√Īar a las masas) que act√ļe como t√≠tere de los planes imperialistas, la reorganizaci√≥n desde abajo de los comit√©s populares y su unificaci√≥n en una asamblea revolucionaria de delegados de estos comit√©s elegibles y revocables en todo momento que dirija el pa√≠s. La experiencia de las masas, autogobern√°ndose durante varias semanas en Bengasi y otras ciudades, no caer√° en saco roto. Las masas experimentaron su poder y su fuerza, vieron no en teor√≠a sino en la pr√°ctica que pod√≠an dirigir la vida social sin necesidad de los imperialistas o los capitalistas.

10. Para derrotar los planes contrarrevolucionarios del imperialismo en Venezuela y otros países, debemos instaurar una economía nacionalizada y planificada y un estado revolucionario dirigidos por los trabajadores y el pueblo y extender la revolución internacionalmente

Como dec√≠amos al inicio de este art√≠culo, el empe√Īo de un sector de la izquierda en seguir caracterizando a Gadafi como socialista y revolucionario y lo ocurrido en Libia como una conspiraci√≥n exitosa organizada por el imperialismo  (pese a todos los datos objetivos en contra de esta visi√≥n que ya hemos comentados)  lleva directamente a aceptar que nuevas conspiraciones como √©sta est√°n en marcha en todo el mundo y pueden ser exitosas.

Esta idea es enormemente peligrosa para la revoluci√≥n ya que sobrevalora el poder de los imperialistas y desprecia el poder de resistencia de las masas al considerar a √©stas como una especie de papel en blanco sobre el que cualquiera puede escribir. Pero si algo demuestra nuestra revoluci√≥n es precisamente lo contrario. Durante 12 a√Īos los imperialistas han hecho todo lo posible por torcer la voluntad popular, derrocar a Ch√°vez y acabar con la revoluci√≥n y los trabajadores y el pueblo  venezolano hemos ratificado al comandante en m√°s de 11 convocatorias electorales y cuando √©ste llam√≥ a construir el socialismo alcanz√≥ precisamente el mayor apoyo a lo largo de todo este proceso revolucionario: m√°s de 7 millones de votos, un 63% de los sufragios.

Esta situaci√≥n s√≥lo ha empezado a variar peligrosamente por causa  de la actuaci√≥n contrarrevolucionaria y saboteadora de la quinta columna burocr√°tica.  Este es hoy el peor enemigo de la revoluci√≥n. Mientras la derecha pro-imperialista, criminal y vende patria de la MUD pese a toda su demagogia sigue desprestigiada y desenmascarada ante amplios sectores de la poblaci√≥n venezolana  esta ‚Äúquinta columna‚ÄĚ que se disfraza de rojo y repite los discursos sobre el socialismo ataca y despide a trabajadores, participa en peque√Īas y grandes corruptelas, etc. Con ello golpe la l√≠nea de flotaci√≥n de la revoluci√≥n, nuestro capital m√°s importante: la moral de las masas, su confianza en que la revoluci√≥n seguir√° avanzando. Ello ha provocado que por primera vez a lo largo de este proceso revolucionario el apoyo electoral a la revoluci√≥n descienda y la distancia respecto a la contrarrevoluci√≥n se recorte peligrosamente. Pero tambi√©n hace que entre las bases m√°s militantes de la revoluci√≥n est√© creciendo la inquietud y descontento contra la burocracia y la b√ļsqueda de un camino para defender la revoluci√≥n y hacer definitiva su victoria acabando con el capitalismo y el burocratismo.

No es casualidad que muchos representantes de esta burocracia reformista repitan entusiasmados las ideas acerca de que lo ocurrido en Libia responde a un plan imperialista. Esta idea les viene como anillo al dedo para justificar en casa el desoír, estigmatizar o criminalizar cualquier protesta en su contra y atribuirla como Gadafi en Libia a la manipulación de fuerzas oscuras, la contrarrevolución, etc.

El √ļnico modo de defender la revoluci√≥n ‚Äďcomo explicamos al inicio de este art√≠culo- es mantener a las masas obreras y campesinas movilizadas y vigilantes y fortalecer el apoyo social a la revoluci√≥n, y la confianza de las masas en la misma. Pero eso s√≥lo se puede hacer resolviendo sus problemas, acabando con el poder de los capitalistas y la burocracia estatal y construyendo un genuino estado revolucionario dirigido por los trabajadores y el pueblo, desarrollando de verdad el control obrero y la planificaci√≥n democr√°tica y socialista de la econom√≠a‚Ķ

Si las pol√≠ticas del gobierno revolucionario avanzan en la resoluci√≥n de los problemas de las masas y fortalecen la confianza de la clase obrera y el resto de los explotados venezolanos en la revoluci√≥n, ninguna potencia imperialista por mucha fuerza militar que tenga tendr√° nada f√°cil atacarnos y si lo hace esa intervenci√≥n se volver√° en su contra. Por el contrario, si no son resueltos los problemas que sufre el pueblo (inflaci√≥n de los precios, desigualdades, tercerizaci√≥n, inseguridad, d√©ficit habitacional, ‚Ķ), si se moderase la marcha de la revoluci√≥n, si en lugar de basarse en las masas para llevar √©sta hasta el final se hacen concesiones a los capitalistas, o se permite que los bur√≥cratas enquistados en muchas instituciones del estado (cada vez m√°s rechazados por las masas)  sigan en sus puestos, esto podr√≠a debilitar esa confianza y moral y facilitar un escenario mucho m√°s propicio para que los contrarrevolucionarios e imperialistas puedan poner en marcha sus planes.

Esto mismo es cierto respecto a la pol√≠tica exterior. Defender a aliados del tipo de Gadafi, confiar en ellos o en otros gobiernos burgueses enfrentados por sus propios motivos e intereses al imperialismo, s√≥lo puede debilitarnos y mermar al apoyo internacional a nuestra revoluci√≥n. Venezuela sigue siendo el punto m√°s avanzado de la revoluci√≥n mundial. Pero ello significa que la direcci√≥n de la revoluci√≥n venezolana tiene una enorme responsabilidad ante los acontecimientos de la lucha de clases en todo el mundo. Si se hubiese adoptado una pol√≠tica de apoyo revolucionario a la insurrecci√≥n de masas en Libia, ofreciendo todo el apoyo pol√≠tico a los comit√©s y llamando a las masas a desconfiar de los dirigentes que planteasen cualquier acercamiento, por m√≠nimo que fuese, la revoluci√≥n en Libia y el mundo √°rabe estar√≠a hoy en una situaci√≥n m√°s favorable y la simpat√≠a y apoyo a la revoluci√≥n venezolana se habr√≠a fortalecido no s√≥lo en el mundo √°rabe sino en todas partes.  El apoyo a Gadafi (al igual que el que se brinda a Assad o Ahmadineyad) crea enormes dudas y desconcierto entre decenas de miles de activistas en todo el mundo y es utilizado por los imperialistas para intentar aislarnos e identificar a Ch√°vez y a la revoluci√≥n venezolana con estos reg√≠menes que no son en absoluto revolucionarios.

Es necesario un cambio en la pol√≠tica exterior. S√≥lo aplicando las pol√≠ticas antes comentadas para llevar la revoluci√≥n hasta la victoria en Venezuela y llamando al mismo tiempo a los trabajadores y oprimidos de todo el continente y del resto del mundo a acabar con el capitalismo y construir un estado revolucionario dirigido por los trabajadores y el pueblo en sus pa√≠ses podremos romper el intento imperialista de cercarnos y hacer realidad el proyecto bolivariano de la Patria Grande liberada, unida y socialista, dentro de un mundo socialista, sin ning√ļn tipo de opresi√≥n ni explotaci√≥n.

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