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Hace tan sólo unos meses, a finales de verano de 2011, Israel vivió las mayores movilizaciones de sus sesenta años de historia. En este movimiento de masas pudimos ver como salían a la superficie todas las contradicciones de clase acumuladas a lo largo de estas últimas décadas. Amplios sectores de la clase trabajadora israelí ha sufrido en los últimos años un tremendo deterioro de sus condiciones de vida. La “revolución árabe” ha tenido un profundo impacto en Israel.
La movilizaciones del pasado verano, que mostraban un claro carácter anticapitalista, fue tan sólo la primera explosión. La presión de las masas obligó a la confederación sindical israelí, Histadrut, que inicialmente se negó a apoyar las movilizaciones, a cambiar su posición y convocar a las manifestaciones e incluso una huelga general de empleados municipales en apoyo al movimiento.
Ahora tenemos un nuevo capítulo del resurgir de la lucha de clases en el país que se ha consolidado como el principal aliado del imperialismo norteamericano en la región. Durante los últimos dos meses los trabajadores israelíes ha protagonizado luchas constantes en defensa de las condiciones de los trabajadores subcontratados, consiguiendo finalmente una victoria histórica. La lucha culminó el 12 de febrero, después de cuatro días de huelga en el sector público. La huelga fue convocada por el Histadrut, participaron trabajadores de ministerios, ayuntamientos, transportes, como ferrocarriles y aeropuertos, bancos y demás servicios públicos. El resultado es una victoria que representa una mejora sustancial de las condiciones laborales de estos trabajadores. Entre otras cosas, se ha conseguido que miles de trabajadores subcontratados pasarán a ser contratados directamente por la empresa, tanto en el sector público como en el privado; se prohíbe la subcontratación en el sector público; los trabajadores de limpieza y seguridad del sector público quedarán cubiertos por los acuerdos salariales del sector público, que se traducirá en una importante subida salarial para este sector. Se calcula que esta medida afectará a unos 70.000 trabajadores aproximadamente que cobraban sueldos muy inferiores y con peores condiciones laborales; en el sector privado se equiparan las condiciones laborales y salariales entre trabajadores subcontratados y trabajadores de la empresa matriz. Sin duda, este triunfo dará un nuevo impulso a la lucha de otros sectores, como sanidad, educación y otras empresas, porque demuestra que con la lucha sí se pueden conseguir las reivindicaciones de los trabajadores.