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iuvillaverdeLas elecciones autonómicas del 25 de Marzo, han supuesto una auténtica derrota para las ambiciones del Partido Popular. Los datos concretos reflejan la pérdida de 430.000 votos en relación a las generales de Noviembre del año pasado. El aparente avance imparable de los populares encontró un sonoro fracaso en nuestra tierra, que fiel a su instinto de clase, puso el freno a un gobierno de la derecha y reaccionó ante las políticas de recortes y ataques a los derechos de los trabajadores que personifica el PP allá donde gobierna.

De igual manera, la fuerza que puede considerarse la gran triunfadora de los comicios es Izquierda Unida, con una subida de 6 diputados y 121.000 votos. En este sentido, estas elecciones nos aportan una importante lección. El hastío y el desencanto de la base social del PSOE se ha traducido en la pérdida de casi 600.000 votos, pero éstos no han ido a parar al PP, sino mayoritariamente a la abstención y una parte ha girado hacia las posiciones más a la izquierda y más coherentes con el programa en defensa de las conquistas sociales que representa IU.

La aritmética parlamentaria ha conformado una mayoría de izquierdas en el Parlamento que permite parar a la derecha. Pero esto no significa necesariamente que IU tenga que entrar en un gobierno de coalición con el PSOE o incluso que se firme un pacto de legislatura con los socialistas.

Precisamente, todo lo que está aconteciendo desaconseja estas opciones. El reciente Congreso del Partido Socialista sólo ha servido para reafirmar a los mismos dirigentes y a la misma política reformista que les ha llevado al desastre electoral y que ha allanado el ascenso de la derecha. Los máximos responsables de la Junta asumen el compromiso del déficit público y del pago de la deuda pública tal y como exigen los mercados y el gobierno central. Esto es completamente incompatible con el programa de aumento del gasto social y de las inversiones públicas a la que nos hemos comprometido ante notario. La bomba de relojería de los EREs irregulares amenaza con estallar y llevarse por delante a los mismos con los que tendríamos que compartir gobierno. Una Izquierda Unida triunfante que tiene espacio para seguir creciendo y que aspira a contar con el apoyo de amplias capas de los trabajadores y de la juventud no tiene porqué, en este momento, empantanarse en un gobierno burgués con una política burguesa.

Dada la situación, nuestra responsabilidad está más que saldada. Hemos contribuido a parar a la derecha en las urnas y en la calle, y respecto al gobierno en la Junta, nos basta con el voto de investidura al PSOE comprometiéndolos a poner en marcha planes cuantificados de ayuda y de empleo para los parados. Esta propuesta, la acepten o no los líderes del PSOE, será fundamental para aumentar nuestra influencia entre la clase trabajadora y entre miles de familias en paro. No queremos sillones cuando no se puede llevar a cabo una política revolucionaria y lo único que pedimos es dinero para los parados y las familias que más lo necesitan. Este es el mensaje.

En cualquier caso, y manteniendo los planteamientos expresados más arriba, desde la asamblea de IU de Villaverde del Río entendemos que cualquier acercamiento o negociación con los representantes del PSOE debe partir de la defensa de un programa revolucionario, cuyos puntos fundamentales e irrenunciables deben girar entorno a lo siguiente:

Plan de ayuda a los parados dotado con 2.500 millones de euros financiado con las partidas de deuda e intereses financieros, cuyos pagos se suspenden.

Insumisión ante cualquier obligación de déficit y ajuste presupuestario a costa del gasto público. Mantenimiento en los presupuestos del gasto y nuevas inversiones en la red pública de enseñanza, sanidad pública, transportes, servicios sociales públicos y Ley de la Dependencia. Mantenimiento de empresas públicas, de plazas públicas y de los derechos y los salarios de los empleados públicos.

Gestión directa y pública de los servicios públicos. Inicio de expedientes de rescate para todos los servicios públicos que se encuentren privatizados y que vayan cumpliendo sus contratos. Poner en manos de los trabajadores la organización y el funcionamiento de estos servicios y de las empresas públicas.

Expropiación de las empresas en crisis que plantean deslocalizaciones, despidos y expedientes de regulación de empleo. Ni un solo despido. Empresa cerrada, empresa nacionalizada.

Nacionalización de la banca.

Basta de subvenciones a las multinacionales de las energías. Nacionalización del sector energético. Impulso de un plan de investigación pública de energía renovables y un programa de inversiones públicas para la aplicación de las distintas fuentes de energía al funcionamiento racional de la producción y de la sociedad.

Expropiación de proyectos de viviendas que se encuentran embargados, paralizados y abandonados en toda la geografía andaluza. Financiar con dinero público su terminación y en conjunción con los Ayuntamientos, adjudicarlas a jóvenes o familias con necesidad probada de vivienda a través de una renta que no exceda del 20% de los ingresos familiares. Paralización de los desahucios bancarios cuando las familias puedan demostrar la ausencia de ingresos estables. Obligación a los bancos de aceptar la dación en pago.

Expropiación de los grandes latifundios que permanecen sin cultivar. Puesta en marcha de un ambicioso plan de inversiones en estas tierras de regadíos y modernización de la producción agrícola. Soberanía alimentaria e inversiones públicas en el desarrollo de la agricultura ecológica, la investigación sobre las semillas, etc.

Vivienda digna. Nacionalización de las grandes empresas constructoras y municipalización del suelo urbano para acometer la construcción de viviendas públicas suficientes.

Villaverde del Río, 2 de Abril de 2012