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100.000 manifestantes en Israel contra la ocupación

Ulises Benito

La mal llamada Operación Muro Defensivo (más bien operación no dejar un muro en pie) del Ejército sionista ha concluido, de momento. Pero esto no significa el fin de las incursiones con tanques en Cisjordania, ni de los asesinatos selectivos. Casi todos los días muere algún palestino por las balas sionistas, y el asesinato en Líbano de Mohamed Yibril, dirigente de la organización palestina FPLP-CG, lleva la marca del Mossad, el servicio secreto israelí. Es más, en una clara provocación, los tanques volvieron al arrasado campo de refugiados de Yenín, símbolo de la matanza perpetrada por toda Cisjordania; es evidente que los criminales siempre vuelven al escenario del crimen...

Es cierto que el ejército se ha retirado del centro de las ciudades, y que en vez de ocupar permanentemente hace incursiones temporales; también lo es que se ha retirado el cerco sobre Arafat y sobre la basílica de la Natividad. Pero esto ha sido posible por las concesiones hechas por Arafat, que no han debilitado en absoluto la posición del gobierno de Sharon. Una parte de los compañeros de asedio de Arafat ha sido encarcelada en prisiones israelíes o condenada bajo la presión de Israel y Estados Unidos por jueces palestinos teledirigidos por Arafat. ¿Y qué decir de los trece deportados a Europa, obligados a dejar país y familia porque el imparcial gobierno de Sharon les considera peligrosos?

La Unión Hipócrita, perdón, Europea, que tantas lágrimas ha derramado por la actuación de Sharon, ¡es incapaz de ponerse de acuerdo en acoger a trece palestinos! Las potencias europeas, Francia, Gran Bretaña y Alemania, se lavan las manos, y los demás países de mala gana les aceptan en su suelo. Estos trece deportados son sometidos a mil controles y tratados como criminales, ¡parece ser que la opinión del terrorista Sharon es sentencia inapelable para los gobiernos europeos!

Sharon es una criatura del imperialismo. Como diría Kissinger, "es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". Los Bush, Blair, Aznar y demás no pueden prescindir de sus servicios. El papel de la comunidad internacional, y especialmente de la ONU, se vio, una vez más, cuando Israel primero boicoteó, y al final vetó, la creación de una comisión internacional para investigar la masacre de Yenín. ¡Por mucho menos siguen bombardeando Irak! No va a ser el imperialismo quien pare los pies a los sionistas.

En la sociedad israelí sigue predominando el chovinismo impulsado desde el estado. Sin embargo, y a pesar de la inestimable complicidad del Partido Laborista con el gobierno, las cosas se mueven. El 11 de mayo una manifestación de 100.000 personas, judíos y árabes, exigía el fin inmediato de la ocupación de los territorios palestinos; los convocantes organizaron un servicio de orden para defenderse de las amenazas del grupo fascista judío Kach. El movimiento de soldados y oficiales que se niegan a combatir en los territorios palestinos, crece. Por otra parte, Sharon pretende utilizar la guerra para justificar un plan de ajuste que incluye recortes salariales, aumento de impuestos y menos gastos sociales. Los dirigentes sindicales han llegado a hablar de huelga general.

Las reformas de Arafat

Los atentados suicidas continúan, y para mantener su base social Sharon tendrá que meterse en el avispero de Gaza, una de las zonas más densamente poblada del mundo, donde se concentran los palestinos más desesperados (la mayoría viven en míseros campos de refugiados) y donde Hamás tiene más apoyo. Hasta ahora no lo ha hecho por las presiones de un sector del ejército, que se da cuenta de que una ocupación de Gaza tendrá un alto coste en vidas, también de soldados israelíes, y que eso puede desprestigiar rápidamente la guerra en Israel.

En esta situación, ¿qué tiene que ofrecer Arafat? ¿Reformas cosméticas? ¿Elecciones? Un intento desesperado de ganar tiempo y de convencer, una vez más, a Estados Unidos, de que se puede confiar en él. Un punto importante de las reformas es establecer un cuerpo unificado de policía (en vez de la constelación de grupos armados, cada uno con sus intereses); esta unificación está siendo realizada bajo la batuta de George Tenet, el director de la CIA. ¿Acaso no ha servido de nada la experiencia de los últimos diez años? Del imperialismo no se puede sacar nada, sólo la propia lucha y un programa correcto conseguirán las justas reivindicaciones nacionales palestinas.

La dirección de Al Fatah y del Frente Popular de Liberación de Palestina deberían organizar de forma seria la resistencia, armando y entrenando a la población, y a la vez hacer un llamamiento a los soldados y a la población israelí: "nos estamos defendiendo, no somos vuestros enemigos; os están engañando esos políticos, militares y burgueses que se lucran con la guerra y que os explotan también a vosotros con la excusa de la guerra; queremos vivir en nuestro país, libres de ocupación extranjera y de burgueses que nos opriman, y os animamos a hacer lo mismo, a desembarazaros de esa costra reaccionaria y a compartir con nosotros las riquezas de estas tierras". Un programa revolucionario así, llamando a una Federación Socialista de Oriente Próximo, tendría mil veces más efecto para acabar con los atentados suicidas, de tan nefastos efectos, y con la influencia del integrismo, que decenas de llamamientos vacuos de Arafat.